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FUNDADOR DE LA CONGREGACION HIJAS DE SAN CAMILO (1841-1923)
Nació
el 1 de noviembre de 1841 en Conegliano, provincia de Treviso, Italia.
Su padre, Augusto Nedwiedt era médico y gozaba de buena reputación,
mientras que su madre Catalina era muy religiosa, a tal punto que se afirma
que el día de su matrimonio, prometió "consagrarse
a Dios en el estado matrimonial".
Probablemente Luis
aprendió de su padre médico, el amor y la dedicación
hacia los que más sufren; un ejemplo que se guardará en
su memoria y una preparación remota para el ejercicio de la asistencia
a los enfermos.
Cuando apenas tenía
8 años Luis pierde a su padre, por lo que debe partir con su madre
hacia Conegliano, a vivir con sus parientes. Permaneció allí
unos cuatro años.
En 1853 parte hacia
Padua para proseguir sus estudios, los que culmina tres años después
con excelentes calificaciones, tanto en comportamiento como en estudio.
Desde Padua, Luis ya le escribía al Padre Antini, Camilo y Superior
de la casa de Santa María del Paraíso en Verona, sede también
del noviciado. Por primera vez el joven manifiesta la decisión
respecto a su vocación: escribe sentirse llamado siempre más
"por una voz interior" a participar en la Orden de San Camilo
y espera "poder ser recibido al inicio del próximo año
escolar como postulante", en la casa del noviciado.
Así, en 1856,
Luis inicia su formación religiosa en la comunidad camiliana de
Santa María del Paraíso, ingresando al monasterio de la
Visitación de Verona, y renunciando a sus bienes a favor de los
pobres, de la Iglesia y del Instituto.
Un año más
tarde, su madre vestiría el hábito de las monjas de la Visitación
en un monasterio de Padua, consagrando el resto de su vida a Dios. En
lo que le restaba de vida, Luis se escribió siempre con su madre,
fortaleciendo así su vocación por Dios.
El 21 de mayo de 1864,
Luis fue ordenado sacerdote. Para entonces, ya destacaba tanto en ciencia
como en virtud, a decir de sus superiores. Sin embargo, en 1866 se publica
en Italia una ley de supresión de Ordenes y Congregaciones religiosas,
por lo que el flamante padre Tezza, ya Superior de los Clérigos
en Cesiolo, Verona, debe buscar asilo en casa de personas amigas, al ser
expulsado del pueblo.
Posteriormente, el
padre Tezza fue enviado a Cuisery, Francia, donde a la par que seguía
recibiendo responsabilidades cada día más altas, encontraba
tiempo para ejercitar la predicación, retiros espirituales y asistencia
a los enfermos en hospitales y casas privadas. Pero en 1880 la persecución
religiosa llega a Francia, por lo que la Capilla de Notre Dame de la Chaux
y la comunidad de Cuisery es invadida por policías.
De regreso a Italia,
el Padre Tezza ya maduraba el deseo de formar un grupo femenino para la
asistencia a los enfermos según el espíritu de San Camilo;
incluso, en Francia y ya teniendo autorización de la Consulta General
había formado un grupo de jóvenes orientadas a la vida religiosa,
pero los pocos recursos y su viaje imprevisto lo obligaron a cambiar de
sede para el nacimiento de su gran proyecto.
En el mes de 1891,
el padre Tezza conoce a una joven llamada Judith, durante un retiro espiritual
para señoras de la colonia francesa residentes en Roma. La joven
intentó en dos oportunidades ingresar a una orden, pero fue despedida
por motivos de salud. El padre Tezza, tras buscar inútilmente ayudarla,
se dijo entonces: "¿No será esta el alma escogida para
dar inicio a la obra que EL te confió?". Y le expuso a la
joven sus proyectos.
Finalmente, el
2 de febrero de 1892 en la Capilla de la Casa general de los Camilos en
Roma, el Superior General entregó a Judith y dos compañeras,
el escapulario y la cruz roja de San Camilo, con el diploma de afiliación
a la Orden. El 19 de marzo, Judith vistió el hábito religioso,
recibiendo el nombre de Sor María Josefina y nombrada Superiora
de la comunidad naciente.
EL PADRE TEZZA
EN EL PERÚ
El padre Tezza llegó
a Lima el 19 de junio de 1900, luego de 47 días de viaje, con el
propósito de reunificar las comunidades del Perú a la Orden
de los Camilos. Conseguido la empresa, se decidió que el padre
Tezza se quedara para consolidar la misión de los camilos en el
país. Aquí, a pesar de los múltiples cargos en que
fue designado, se pasó horas y horas confesando, tanto en los conventos
como en parroquias, y colegios. Incluso, el Obispo de Chachapoyas, Emilio
Lisson -quien llegó a ser Arzobispo de Lima- dijo que al oírlo,
"tuvo la impresión de ver a un segundo San Francisco de Sales".
La labor espiritual
del padre Tezza se concentró en 4 hospitales, la cárcel
femenina, la escuela correccional, la escuela normal y 4 colegios para
confesiones e instrucción religiosa, sin contar los llamados de
día y de noche para asistir a los moribundos a domicilio. Para
todo este trabajo, el padre Tezza sólo contaba con la ayuda de
11 sacerdotes.
El 26 de setiembre
de 1923, el padre Tezza expira santamente, rodeado por la comunidad, en
la Casa de "Santa María de la Buena Muerte", en Lima.
En 1948 sus restos mortales fueron trasladados a Buenos Aires en la Capilla
de la Casa Provincial.
El 4 de noviembre
de 2001 el Padre Tezza fue beatificado en Roma por el Santo Padre, Papa
Juan Pablo II, en una ceremonia especial a la que asistió el Cardenal
Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado de la Iglesia peruana. |