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“Acompañemos a Cristo en su dolor en la cruz”

El domingo 12 de febrero, el cardenal Juan Luis Cipriani celebró la Santa Misa en la parroquia San Antonio de Padua, donde impartió el sacramento de la unción de los enfermos a las personas con algún problema de salud y a los adultos mayores.

En la homilía, el Arzobispo de Lima, indicó a los fieles que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo y que sus enseñanzas no podrán cambiar nunca.

“El Señor dice: “Mi sabiduría no es de este mundo”. Yo creo que es hora de que cada uno en su corazón le diga al Señor: “Creo en ti”. No creo lo que la gente dice en las calles, en los problemas, en las críticas. Creo en ti. Creo en tus 7 sacramentos y en tus 10 mandamientos, y creo en la Iglesia Católica. No en la personas en la Iglesia, que es el cuerpo místico de Cristo. Los demás podemos ser unos pecadores, la Iglesia, que es el cuerpo de Cristo y lo que cristo ha dejado a su iglesia, su enseñanza, no la puede cambiar nadie nunca. Es de Él. La cuidamos y lo transmitimos”.

También les señaló que el sufrimiento es parte de la vida humana, pero que es una situación que tiene un sentido para Dios.

“Encontramos que el sufrimiento acompaña toda nuestra vida, siempre, desde pequeños nos acompaña el sufrimiento. No es un mal, no es un problema. Es un problema para el mundo de hoy, mundo ateo, pero no es un problema para el mundo que Dios ha creado. Por eso tenemos que encontrar qué sentido tiene, para qué está el dolor, que hago con esta enfermedad, que hago con mi edad”.

Asimismo, el cardenal Juan Luis, refirió que la enfermedad puede llegar a ser una bendición si se atraviesa junto al dolor de Cristo en la Cruz.

“Jesús nos salva, nos trae la alegría mediante el dolor en la cruz. Por eso, ese dolor que está a mi lado, que está en mi cuerpo, tengo que mirar a Jesús en la cruz y decirle: Señor enséñame esa sabiduría. ¿Qué quieres de mí? Y te va a responder. Y el dolor dejará de ser una tragedia y pasará a ser una bendición, piénsalo. Esa sabiduría que no es de este mundo me dice: ten fe. “Yo he salvado al mundo, yo he hecho muchos milagros, yo he devuelto la alegría, he unido matrimonios, he arreglado muchas vidas con el dolor de la cruz”. Si te unes a ese dolor será un dolor con paz, serenidad, con amor y con fe”.

Por último, los exhortó a hacer el bien porque según las Sagradas Escrituras no basta solo con no hacer el mal.

“No basta, lo dice el Evangelio: No hacer el mal. Hay que hacer el bien. Mucha gente dice: “yo no hago mal a nadie”. Mediocre, mentiroso, cínico. Hay que decirlo. Hay que hacer el bien, no basta no hacer el mal. Dios nos ha traído para sembrar amor, cariño, ilusión, alegría, amistad. Por eso, no nos quedemos en ese mínimo”.

Concelebraron la Santa Misa, Monseñor Adriano Tomasi, Obispo Auxiliar de Lima, y algunos sacerdotes de la Arquidiócesis de Lima.