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“La Cruz es perdón”

El viernes 14 de abril, Viernes Santo, se realizó el tradicional Sermón de las Tres Horas en la Basílica Catedral de Lima, con la presencia de la sagrada imagen del Señor de los Milagros de Nazarenas.

El Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima y Primado del Perú, tuvo a su cargo la Séptima Palabra: “Todo está cumplido”, en la cual expresó que el perdón es uno de esos valores centrales en la fe católica.

“Jesús me quiere enseñar desde la Cruz hoy, a mí, a cada uno de nosotros y a todos los que nos ven a través de los medios de comunicación, nos está diciendo ‘Lo que yo he traído al mundo y que nadie conocía es el perdón, lo que he sacado del mundo es el odio y la venganza’”.

“Él me enseña que la cruz es toda una sabiduría. No hace falta conocer idiomas, no hace falta ser muy intelectual; al revés, Jesús escucha de manera especial a la gente sencilla, a la gente humilde, a los que están enfermos, a los que se sienten solos”.

Celebración de la Pasión del Señor

Mencionó que la Iglesia somos un grupo de personas que arrepentidos buscamos a Jesús, para acercarnos a la Cruz y entregar nuestro dolor.

“No somos un club de perfectos, no somos una gente que acumula poder y dinero. Esa es la vieja historia de los ateos, de los comunistas y hoy de los comodones. Ten el coraje de acercarte en esa humildad y en esa debilidad a Jesús en la cruz y verás cómo cambia tu vida. Empieza en la vida tuya y en la mía una música; amar, sufrir, callar, rezar, sonreír, ayudar, perdonar; empieza una sinfonía, empieza la música de esa escuela del amor de Dios en la cruz”.

Pidió al Señor de los Milagros una especial bendición para los jóvenes, para que los ayude a superar ese panorama nada fácil que tienen por delante.

“Jóvenes, no tengan miedo, reciban esta maravillosa imagen del Señor de los Milagros. Tengan ya ese atrevimiento, que te vean que tienes fe, que te vean que hablas de tu fe, que proyectas tu matrimonio con la ilusión de hacer allí un hogar en donde vengan esos hijos y esos nietos. Jóvenes, no se adormezcan, no dejen que nadie les venda teorías; el mundo es lucha, es esfuerzo y es maravilloso”.

“Todo eso, me dice Jesús, anuncia a esa generación que debe ya tomar la responsabilidad, esté donde esté, asumir tareas que la Iglesia les pide, el Perú les pide, su familia les pide”.

Animó también a nunca perder esa esperanza en Cristo. “Mucho hablar, pero tengo este problema en la casa, tengo este problema en el trabajo, tengo esta amiga o amigo que no me hace caso, tengo este problema de las lluvias que me han dejado sin casa, tengo esta corrupción que se mete por todas partes. Pero que no te roben la esperanza, que no te roben la alegría, Jesús está aquí”.

Querer a María es más que una devoción

Reflexionó sobre la figura de María, que es esa persona que consuela a Jesús en ese ambiente tan difícil, como toda madre hace con sus hijos.

“Qué mamá deja un instante solo a su hijo enfermo, qué mamá no está al lado de aquel hijo que está preso o está en el peor momento, saca una fuerza no sabemos de dónde, pero la palabra que viene a un corazón dolido es Mamá, la primera palabra que pronuncian esos niños es Mamá. Madre mía, tenemos que decirte también con esa ternura: Mamá, nos da miedo la cruz, me canso de luchar, me canso de esperar”.

Finalmente, afirmó que el dolor y el sufrimiento son una señal de la cercanía del amor de Dios y que no basta con decir perdón, sino que hay que ir y buscar, hay que dar la mano.

“Que Jesús, el Señor de los Milagros siga haciendo estos milagros en cada uno y en cada una. Les agradezco mucho a los medios de comunicación que nos acompañan. Cualquiera de estos medios de comunicación llena 100 catedrales. Por eso la palabra de Dios llega a través de ellos a 100 catedrales. Que Dios nos bendiga y su madre bendita bendiga a todas las familias peruanas”.

Sermón de las Tres Horas

La Primera Palabra: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” estuvo a cargo de Monseñor Octavio Casaverde Marín, Vicario General de la Arquidiócesis de Lima, en la cual animó: “Busquemos ese amor que Dios nos ha hecho conocer con su vida, sobre todo en la Cruz, perdonando a sus enemigos y teniendo una humildad y obediencia a Dios admirables”.

La Segunda Palabra: “En verdad, en verdad te digo: Hoy estarás conmigo en el paraíso”, la pronunció Monseñor Raúl Chau Quispe, Obispo Auxiliar de Lima, quien señaló que “la nueva vida comienza con el arrepentimiento, el perdón de Dios nos hace renacer. Cristo colgado en la Cruz es una esperanza para aquellos que se arrepienten de sus pecados. Qué no haría por nosotros, queridos amigos, si nos arrepentimos de nuestros pecados. Jesús le promete el paraíso al hombre arrepentido”.

El padre Armando Chico, PES, Vicario Episcopal de Pastoral, tuvo a su cargo la Tercera Palabra: “Mujer, he aquí a tu Hijo. Hijo, he aquí a tu madre”, de la cual destacó: “Digamos con confianza que tenemos una madre en el cielo que nos auxilia, que cuida de mí y de cada uno de nosotros. Ella con su intercesión esta siempre pendiente de nuestras necesidades. Digamos con confianza ‘Es nuestra madre’”.

La Cuarta Palabra: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?”, estuvo a cargo del Fray Alejandro Wiesse León, OFM, Ministro Provincial de la Provincia de San Francisco Solano del Perú. “Él ha cargado por nuestros pecados, Él ha padecido el mal que muchas veces es producto de nuestro egoísmo y así nos salva el Señor, no desde arriba sino bajando hasta lo más hondo. Miremos el misterio de la cruz que nos habla de la entrega amorosa y servicial de Cristo. Jesús acepta la pasión para salvar a la humanidad. El amor a los suyos encuentra en la Cruz su realización”, expresó.

El padre Pedro Hidalgo, párroco de la parroquia La Santísima Cruz de Barranco, reflexionó sobre la Quinta Palabra: “Tengo sed”: “La sed de Jesús nos recuerda su humanidad, la verdad de su dolor, la fricción en la Cruz. El dolor de la pasión, el sufrimiento de la Cruz no es una apariencia sino es real porque se trata da un hombre verdadero y verdaderamente Dios. Tengo sed expresa un deseo más profundo, un deseo profundo: la sed de Jesús es una sed de almas, una sed de hombres por salvar”.

Por su parte, el padre Carlos Rosell, Rector de la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, comentó sobre la Sexta Palabra: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”, destacando lo siguiente: “Nuestro abandono en Dios padre debe ser total. Dios lo quiere todo, no una parte de nuestro ser. El abandono total de Dios Padre exige que acerquemos nuestra inteligencia a la verdad porque Él es verdad. Exige que orientemos nuestra voluntad al bien, no al mal y sabemos que el mal es el pecado”.