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Deja que el Buen Pastor habite en tu vida para cambiarla

En el IV Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor, el Cardenal Juan Luis Cipriani presidió la Santa Misa en la Basílica Catedral de Lima, en la cual mencionó que Cristo es el Buen Pastor que quiere habitar dentro de cada uno de nosotros.

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Afirmó que Dios envió a su hijo con esa característica de ser bueno y pastor. “A partir de ahí, siguiendo la indicación de Dios, la Iglesia siempre está dirigida por el Buen Pastor, que es Cristo y por los que representan a Cristo: El Santo Padre, el Vicario de Cristo; y en cada Iglesia local, en cada diócesis, el obispo del lugar; este es el buen pastor, esto es lo que Dios ha establecido.

Comentó que el único camino para ser bueno es que Cristo habite en nuestra vida.

“Quiere habitar dentro de ti, en esa interioridad donde están tus pensamientos, donde están tus alegrías, donde están preocupaciones. Todo eso está en tu interior. Cristo nos dice que quiere habitar ahí; quiere compartir tus alegrías, tus preocupaciones, tus ilusiones, tus pensamientos”.

“Cuando uno comete un pecado grave contra uno de los 10 mandamientos, en ese momento Jesús con mucho dolor y mucha pena, se va. Él no puede estar en el mismo lugar que el pecado. Él es igual a nosotros menos en el pecado. Entonces ese Bautismo que me dejó limpio y lo dejó a Jesús en el centro de mi alma, de pronto Jesús es arrojado por mí y me quedo sin Pastor, me quedo confundido, me quedo a oscuras como cuando se va la luz en una habitación, se oscurece la vida”.

Dijo también que el no tener al Buen Pastor nos lleva a muchos errores, pecados y problemas; y que el mejor remedio es confesarse ante ese sacerdote que hace de Buen Pastor.

“Fíjate que ese Buen Pastor da su vida por sus ovejas. Por eso nos dice Él “Yo soy la puerta”. Quien entra por mí se salvará, yo soy la puerta de las ovejas. Pensemos por eso que en la Iglesia siempre hay un Buen Pastor y al Buen Pastor se le obedece, se le quiere, se le conoce”.

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Señaló que es importante reconocer que en la Iglesia Católica el Buen Pastor es el Papa y los obispos en cada lugar; y los sacerdotes son los colaboradores del obispo.

“Si los sacerdotes no siguen al obispo son ladrones y salteadores. Si el obispo no sigue al Papa es un ladrón y un salteador. Y lo mismo si el Papa no sigue a Cristo. En la Iglesia tenemos un Magisterio, una enseñanza, unas normas, que van pasando de mano en mano, que no las podemos tocar, son de Cristo, la palabra de Dios.

“Por eso, hermanos, hoy el Papa nos dice de manera muy clara: “Aunque experimentes la fragilidad, aunque estés desanimado, no te dejes aplastar por esa sensación de incapacidad, no cedas ante el pesimismo, que no tengas lugar el temor. Él viene, Él ha perdonado tus pecados”. Todo discípulo misionero siente esta voz divina que lo invita a pasar en medio de la gente como Jesús, curando y haciendo el bien”.

Finalmente, animó a salir del pequeño plan que tenemos cada uno y seguir el plan de Dios, para anunciar la salvación, la alegría, la amistad, la compasión y la ayuda. Exhortó a los sacerdotes a ser ese Buen Pastor que no temen a la crítica ni a la muerte ni a la mentira.

“Esta es la tarea en la Iglesia hoy. En el mundo vemos lobos con piel de oveja y lobos con piel de diablo. Que los pastores no tengamos temor, que por el amor a ese pueblo católico demos la vida, levantemos la voz, hablemos, guiemos, orientemos. Esto es lo que pedimos para que vengan nuevos sacerdotes jóvenes, que no tengan miedo, que quieran enfrentar al lobo, enfrentar al demonio, unidos siempre a Cristo”.