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“Nuestra vida es un peregrinar al encuentro de la Santísima Trinidad”

El domingo 11 de junio, el Cardenal Juan Luis Cipriani presidió la Santa Misa en la Basílica Catedral de Lima en la Solemnidad de la Santísima Trinidad, la cual contó con la presencia de representantes de la Pastoral de la Movilidad Humana en el Perú.

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Hay un misterio: Tres Personas, un solo Dios

“Empezamos siempre la oración, la Santa Misa, el encuentro con un grupo de personas, siempre empezamos haciendo referencia: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, un acto de fe, no es algo rutinario, recordamos a tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo”, mencionó el Cardenal Juan Luis al referirse a la Santísima Trinidad.

Comentó que este misterio fue revelado por Jesucristo y nos confirma que somos hijos de Dios Padre porque somos hermanos adoptados por el Hijo, quien nos dice “El que viene a mí, habita en mí”.

“¿Por dónde soy hermano en Cristo? Por el Bautismo. Luego viene la acción del Espíritu Santo. Que el mismo Cristo dice “Conviene que me vaya, porque así les enviaré al Espíritu Santo, espíritu de consuelo, espíritu de consejo, espíritu de santificación”. Con el Espíritu Santo, a través de los sacramentos, que es como el camino; a través de la oración, el Espíritu Santo me va enseñando lo que leo en la Palabra de Dios; pasando por las huellas de Cristo, imitando; teniendo los mismos sentimientos, ilusiones, afán apostólico, misericordia, perdón. Al encuentro cara a cara con la Trinidad. Y esa Trinidad, vale la pena meditarlo, habita en mí. Cuando yo como el Cuerpo de Cristo, la Eucaristía no es una comida o sentimiento, es una realidad que Dios me ha regalado”.

En otro momento, exhortó a tener mayor fe porque a veces no miramos con suficiente fe la maravilla que es esa vida de la Santísima Trinidad, que es también ese Dios escondido en nuestra vida y en nuestra familia.

“Ese Dios escondido en tu familia te da unos ojos para ver de una manera optimista, alegre, para sufrir ese dolor y esa muerte en la Cruz, en paz, con serenidad, para tener esa respuesta ante los desafíos que la vida me plantea y que el Espíritu Santo me ilumina y me dice: Ten paciencia, ayuda a esta persona, perdona a esta persona; es Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Cada uno va haciendo su misión en tu vida”.

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El gran hogar es la Santísima Trinidad

En el marco de la Semana Nacional del Migrante y su Familia y recordando las palabras del Papa Francisco para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, el Arzobispo de Lima afirmó que el gran hogar de todas estas personas que han tenido que partir de su lugar de origen es el hogar de la Santísima Trinidad.

“Dios es el mismo en todos los rincones de todos los países. Por eso la Iglesia celebra como una casa que acoge, porque en todos los lugares encontrarás a ese Dios misericordioso que te acoge. Siempre la Iglesia estará como esa presencia de la Trinidad en todos los rincones del mundo. Por eso, el Papa nos pide hoy especialmente por los menores, por ese fenómeno que ocurre en el mundo entero de gente que sale de su patria por diferentes motivos y especialmente esa población infantil, con particular fragilidad. Por eso, rezamos, acogemos, trabajamos, pero con fe”. “No es una solución política, no es una solución económica, es una respuesta del amor y de la misericordia que con sus mil sugerencias te hacen ir al encuentro de aquel niño, de aquella niña”.

Finalmente, pidió a la Santísima Virgen María por todas esas familias de migrantes y de manera especial por los niños. “Por todos ellos ofrecemos la Santa Misa y de verdad miramos con mucha fe a Dios para que este tiempo de inestabilidad política y económica que lleva a países a expulsar, a hacer que tengan que huir miles de miles o millones. Madre mía, reina de la paz, acaba este tiempo de prueba, que volvamos a ofrecer esa imagen de una familia que ama, que reza, que cree”.

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