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“Nuestro país hunde sus raíces y su identidad en la fe católica”

El Cardenal Juan Luis Cipriani presidió la Santa Misa por el I aniversario de Consagración de la Universidad San Ignacio de Loyola a la Virgen María, el miércoles 14 de junio en el Campus Miguel Grau de dicho claustro universitario.

Durante su homilía mencionó que este acto realizado hace aproximadamente un año no es cualquier cosa porque para la Santísima Virgen María ha sido motivo de dispensar muchas bendiciones a toda la comunidad universitaria.

Santa Misa por el I aniversario de Consagración de la Universidad San Ignacio de Loyola a la Virgen María

“Ojalá que cada uno de ustedes y sean conscientes de este compromiso, la Madre de Dios ha recibido con una alegría infinita el que una universidad en estos tiempos tenga la nobleza, la grandeza, de decirle a María: “Aquí nos tienes”.

Comentó que nuestra confianza con Dios se da a través de nuestra identidad de saber quiénes somos y qué misión tenemos en la vida: “La primera identidad, yo no acabo nunca de agradecerlo, son mis padres. Todos tenemos una gratitud natural, existo por ellos. Tengo una gratitud muy grande por Dios, que me dio la fe”.

“Tenemos que cada uno preguntarnos qué misión tengo yo en el mundo, para qué estoy, soy deudor, a quién le debo lo que soy. No seamos orgullosos, soberbios de pensar que soy yo y mi pequeña burbuja. No, ese individualismo que se aísla no sirve para nada”.

Señaló la importancia de reconocer que es a través de las generaciones que se hereda el tesoro de la fe.

“Toda esta tecnología hace que de repente los últimos 10 años ha habido un cambio de tal magnitud y tan rápido que ustedes pueden decir: ¿Cuál es la generación que a mí me ha entregado la fe, la cultura, la amistad, el barrio? ¿La del 50? Ni sé dónde está. ¿La del 80? Tampoco. Ahora la generación pasa a ser la de ayer y la generación de ayer no tiene nada, entre otras cosas, porque es muy reciente”.

Santa Misa por el I aniversario de Consagración de la Universidad San Ignacio de Loyola a la Virgen María

En otro momento, el Arzobispo de Lima animó a todos los presentes (autoridades, profesores y estudiantes) a mantener mucho esa identidad, permanencia y profundidad de la Universidad.

“Esta Universidad constantemente tiene iniciativas de solidaridad, de comunicación, de trabajo en equipo, de contagiar este espíritu. Por eso, hoy al renovar esta Consagración le pedimos a nuestra Madre: “Ayúdame a tener esa identidad firme”. Quien tiene identidad, principios, valores; quien valora la familia, valora la verdad, valora la fe, valora el trabajo, valora la honradez; quien tiene principios, sobre esa firmeza puede construir una familia, un futuro, un trabajo; y podrán ser ustedes con seguridad maravillosos hombres y mujeres hacia adelante. Si yo no tengo firmeza, en cuanto tengas una dificultad, una contradicción, un problema de salud, un algo que te complica, que lo va a haber, en ese momento si no tienes cimientos firmes, te derrumbas”.

“Vemos en esta ocasión, una ocasión muy buena para decirle a la Virgen María: “Madre mía, quiero ser hijo tuyo”. Para ser hijo de María hay que saber amar. Y para amar hay que tener ternura, hay que darse, no hay que buscar quién me quiere, quién me hace caso; entrégate, embárcate, no guardes tu libertad en un cajón”.

Estamos reunidos en una Santa Misa, la fe, la fe en Jesucristo, la fe en nuestra Madre, el amor a la familia, el amor a nuestros padres, el valor de la verdad, el valor de la honra, quién soy, cómo me llamo. Todo esto no es fácil ni siquiera predicarlo. En esta Universidad tienen ustedes la suerte de que haya este espacio en que con mucha naturalidad la fe convive con la libertad religiosa, con los estudios. La fe no se guarda, como diciendo Qué quiere este cura. No, ese idioma hay que desterrarlo. Justamente si queremos dialogar, tolerancia, inclusión, palabras favoritas de la época, lo primero que tenemos que decir es: Abre tu alma, no te cierres a Dios, el Creador, Él no te quiere imponer nada, Él quiere iluminar, quiere fortalecer, quiere comunicarte confianza, serenidad, fortaleza.

Santa Misa por el I aniversario de Consagración de la Universidad San Ignacio de Loyola a la Virgen María

Expresó también que en la USIL tienen el privilegio de que exista un espacio en el cual la fe convive con la libertad religiosa y los estudios; y abren su alma a Dios que quiere iluminar, fortalecer y comunicar confianza.

“Nuestro país, les digo con toda franqueza, hunde sus raíces y su identidad en la fe católica. Si quieren socavar la identidad, ahora que estamos a punto de celebrar el bicentenario, si quieren ir quitándole fuerza a esa raíz católica, no es que imponemos a nadie nada pero así nació y se fortaleció el Perú; pues tenemos y ustedes que son un claustro universitario tienen que tener esa tolerancia donde haya siempre un lugar para que la fe y la cultura dialoguen, para que la fe y la libertad dialoguen, para que la fe y el amor a Dios y a la Iglesia dialoguen. Que no sea un diálogo de sordos; que sea un diálogo amable, como veo que hay aquí en la Universidad”.

Finalmente, pidió a Dios que su resplandor ilumine nuestros corazones para saber amar, ilumine nuestras mentes para ser libre e ilumine nuestra identidad. “Ten orgullo de tu identidad; ten orgullo de quién eres, de dónde has nacido, de quiénes son tus padres, con todos los errores y dificultades, no te hagas problemas. Dale gracias a Dios y reza para procurar mejorar”.

Concelebró la Santa Misa el padre César de los Heros, capellán de la USIL. Participaron también: Sr. Raúl Diez Canseco, fundador de la USIL; el rector, Dr. Ramiro Salas; el vicerrector, Sr. Carlos Mejía; el gerente general, Sr. Juan Manuel Ostoja; así como cientos de estudiantes y profesores.