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Homilía en Fiesta del Corpus Christi Andino

Homilía del Cardenal Juan Luis Cipriani
Corpus Christi Andino
Domingo 25 de junio
Basílica Catedral de Lima

Muy queridos hermanos en Cristo Jesús, hoy estamos celebrando aquí en la Catedral el Corpus Christi Andino, el Cuerpo de Cristo. Estamos todos aquí reunidos para adorar a Jesús Eucaristía. Por eso, saludo al padre Luis Ayala, al padre Braulio Espinoza y al miembro del Cabildo, el padre Ángel, a los mayordomos, a las hermandades, a todos ustedes, que año tras año, vienen a la Catedral y Dios los recibe en su bondad.

Hoy, en muchas de las Hermandades y de los Grupos que acompañan a las imágenes, gracias a Dios hay muchos jóvenes que han recibido esta tradición, estas costumbres; las han recibido de sus padres y de sus abuelos; unas costumbres que aprendieron en la Iglesia Católica hace muchos siglos y año tras año cada generación enseña a sus hijos, a sus nietos, porque Cristo es el único, el mismo al que adoraron nuestros abuelos, nuestros bisabuelos, nuestros muy antiguos antecesores, en nuestros pueblos, en nuestros campos, en nuestras montañas; los que un día brillaron delante de los ojos de sus parientes. Ustedes, con gran esfuerzo y con mucha alegría de parte de la Iglesia, van transmitiendo los cantos, las vestimentas y también quisiera yo añadir la fe. Toda esta expresión de las andas, de los cantos, de las músicas, de los bailes, todo es expresión de un espíritu que está contento de poder alabar, adorar, amar, a Cristo, el único, el hijo de Dios. Por eso, con humildad reciban esta responsabilidad que Dios ha querido para nuestro Perú, tradiciones llenas de fe católica que debemos mantener puras, limpias. Nos reunimos para rezar, nos reunimos para recordar nuestra tierra, nos reunimos para darle gracias a Dios, para ofrecerle lo mejor que tenemos.

Por eso, la juventud tiene esa gran responsabilidad: La fe que han recibido tienen que cultivarla, cuidarla y transmitirla. Decía el Papa Juan Pablo II cuando visitó Cusco en el año 1985. Decía el Papa: “El alma, como la tierra buena, necesita un cuidado vigilante para dar fruto”. Hay que acoger la semilla de la palabra de Dios, hay que regarla, por los sacramentos: El Bautismo, la Confirmación, la Confesión, el Matrimonio, la Comunión, las Vocaciones Sacerdotales, la Unción de los Enfermos, hay que regar la palabra de Dios, hay que escucharla. Es una semilla. Si se pisa, muere; si la riego, crece. La riego cuando rezo, cuando voy a visitar a San Sebastián, cuando voy a visitar a la Mamacha, cuando voy a visitar al Señor de Quyllur Rit’i, cuando me acerco a esas imágenes voy a regar esa fe que está en mi alma. Señor, que no muera la fe, que no me aleje de la Iglesia.

“Hay que quitar –decía el Papa- la mala hierba: el licor, la violencia, el descuido del hogar, la educación de los hijos”. Hay que dar buen ejemplo. Y para vivir como hermanos debemos ser primero buenos hijos de Dios, participando en la misa los domingos y los días de fiesta; acudir al sacramento de la penitencia para pedir perdón; recibir con frecuencia el sacramento de la Eucaristía. Ahí tenemos -como decía el Papa- el sol de la justicia, del amor.

Por eso, juventud, reciban esta tradición, esta costumbre; manténganse limpios. La Iglesia es una madre que nos acoge con gozo, que nos limpia, que nos lava, que nos acompaña en el lecho de muerte, que bendice cuando nacen sus hijos, que está al lado de sus preocupaciones en la enfermedad. Es una madre. Le pedimos a la Virgen María: Sé especialmente madre, consuélanos, ayúdanos, acompáñanos.

Y en estos días… Me imagino que ya lo han escuchado, nos han dado la gran noticia que el Papa Francisco viene a visitar el Perú. El Papa Francisco quiere conocer las costumbres, las tradiciones. Él que es sudamericano conoce el Perú, recuerda a sus santos, recuerda a todas sus costumbres. Por eso, desde ahora ya los animo, vamos a rezar por el Papa, vamos a rezar por todo el Perú para que en esos días de enero del año que viene podamos recibirlo con gozo. Que Dios bendiga a todos estos hijos míos quechua hablantes, que reflejan la riqueza de nuestros Andes en la Catedral de Lima. ¡Kausachun Papa Francisco!