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Sean constantes en esa búsqueda de la verdad y el bien

“Hermanos, con todo cariño, rezo por esa tarea tan importante y fundamental para la sociedad, para un estado de derecho, para una democracia, para una justicia, para un desarrollo”. De esta manera se dirigió el Cardenal Juan Luis Cipriani a los miembros del Poder Judicial en la Santa Misa y Te Deum que presidió en la Catedral de Lima por el Día del Juez, el miércoles 2 de agosto.

Afirmó que en nuestras vidas siempre tiene que existir una aspiración al bien, a la verdad y a valores superiores, la cual nos mueve a luchar para ser mejores.

“Vale la pena luchar para establecer justicia, vale la pena enfrentarse a tantas dificultades, a tantas críticas y comentarios. No solo vale la pena, es necesario porque tu vida depende de si sigues en esa batalla por principios, por ideales. Si dejas de luchar en esa batalla es todo un aplanamiento del espíritu, del alma, de las ilusiones. Y empiezan más bien a sembrarse cóleras, desánimos, violencias, que no hacen bien”.

“Hace falta vivir por amor, hace falta vivir con ideales. Y al mismo tiempo hace falta reconocer Soy débil, me caigo, me tropiezo, me canso y tantas veces me doy cuenta de mis limitaciones. Pero nunca justifiquemos el estar ausentes de ese mundo de ideales, de principios”.

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La misión del juez es buscar la verdad

Recordó las palabras del Papa Benedicto, quien decía que el cristianismo nunca ha impuesto al Estado y a la sociedad un derecho revelado ni ha impuesto un ordenamiento jurídico que se derive de la revelación de Dios.

“Dice el Papa Benedicto: “La enseñanza de la fe católica siempre ha sido reconocer la naturaleza humana con todas sus circunstancias. Por eso en el derecho es tan importante conocer los hechos, que tienen un motor: la realidad, no la realidad mediática, no la realidad de la comodidad”. Al juez no se le pide nada más que descubrir la realidad, la verdad está escondida en los hechos”.

No confundamos laico con laicista

Comentó también que en todos nosotros existe un reconocimiento de algo superior, pero que no significa imponer nunca esa fe a otros.

“Por eso, cuando se habla del Estado laico muchas veces se cae en la gran ignorancia. No confundamos laico con laicista. Cómo no vamos a reconocer la fuerza de una mente ordenadora superior, de un ser creador”.

“Son tiempos en que la gran crisis es una crisis de no reconocer la realidad por conveniencia, por comodidad, por miedo, por presión. Si desconocemos la realidad como fuente entonces sí estamos haciendo un derecho subjetivo, abusivo. Son palabras del Papa Benedicto”.

Del mismo modo, hizo mención a las palabras que el papa Francisco dirigió en una ocasión a los jueces, a quienes decía: “Realicen su vocación, su misión, la de establecer la justicia; porque sin justicia no hay orden, no hay desarrollo sostenible, no hay paz social”.

“Sin duda uno de los más grandes males sociales en el mundo de hoy es la corrupción en todos los niveles, la cual debilita en cualquier gobierno, debilita la democracia participativa, debilita la actividad de la justicia”.

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Batallen contra corriente

En otro momento, señaló a los jueces la gran tarea que tienen que afrontar en el mundo de hoy en el cual no se quiere reconocer la verdad y en muchas ocasiones se usa la justicia a beneficio propio. Por tal razón, los exhortó a ser constantes en esa búsqueda de la verdad y el bien.

“Que no les asuste saber que son tiempos más difíciles. Que no les asuste reconocer la debilidad que encuentran en sus propios corazones, todos sentimos esa debilidad. Pero no claudiquen. Enciendan la luz del amor a su familia, del amor a sus principios y a sus ideales. Batallen contra corriente. Esa parte de la conciencia no tiene precio”.

“Con estos pensamientos y con este agradecimiento a Dios, pediré por ustedes, por los jueces de todo el país para que el Señor les dé fortaleza, sabiduría y esa paz que viene siempre de la búsqueda de la verdad”.

En la Santa Misa participó el presidente del Poder Judicial, Duberlí Rodríguez y su esposa; la ministra de Justicia y Derechos Humanos, María Soledad Pérez Tello, y miembros del Poder Judicial.