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Diálogo de Fe: “Levantemos ese Perú que todos queremos”

Diálogo de Fe
Sábado 16 de septiembre

Armando Canchanya: Muy buenos días amigos, ¿como están? Bienvenidos al programa, ya estamos listos desde aquí como siempre con el Cardenal Juan Luis, en este Diálogo de Fe de todos los sábados.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Buenos días Armando, muy bien.

Armando Canchanya: Tenemos una semana complicada. Esta semana se ha dado esta salida del Gabinete de Fernando Zavala. Quería pedirle algún comentario de esto que ha pasado y es evidente que es una consecuencia de una fricción entre el congreso con el gobierno.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Me pones en una situación nada fácil. Esto es un diálogo de fe. Pero me parece que ante las circunstancias que estás poniendo sobre la mesa, mi primera respuesta es el lema de la visita del Papa: Unidos por la Esperanza. Ante una situación de crisis, ante un desafío como el que tenemos ahora en el campo político, cabe que se salga adelante y se mejore o cabe que se empeore; no toda crisis sale bien. Todos tenemos responsabilidad para, de diferente manera, colaborar para que de esta situación de crisis saquemos algo positivo. Como decía el Papa el día que conversaba con él en Roma: La unidad nos lleva a mirar hacia adelante, para ver con esperanza cómo construir un mejor planteamiento. Si seguimos mirando atrás causas, problemas, no superamos. Yo no sé si estaremos preparados para de una vez por todas dejar lenguajes de odio, de venganza, de envidia, de desconfianza. Si hay algunos que tienen como más voz, otros no tienen voz. Si es que se puede de alguna manera abandonar en la discusión política el lenguaje y los gestos de maltrato y de confusión. Cuando uno piensa que parte de la política es el insulto, no es verdad, si uno piensa que parte de la política es la mentira, no es así. Pienso que es el momento para que, buscando la verdad, la justicia y el respeto mutuo; quitemos del ambiente esas circunstancias que permanentemente se escuchan en todos lados, que unos tienen la verdad y otros están equivocados; ese descarte, ese excluir, en nombre, siempre hablan de que Yo soy tolerante, menos contigo; tenemos que desterrar, por lo menos en esta coyuntura, un panorama así.

Armando Canchanya: Y en este caso ambos se culpan de esta crisis.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Si vamos a ver el pasado; si vamos a hacer un recuento de los hechos, ya empieza mal la cosa. Miremos hacia adelante buscando lo que se llama el bien común. El bien particular, las ventajas personales, tienen que ser con esfuerzo puestas de lado. El bien común es lo que esperan las grandes mayorías, que no tienen voz, ni en los medios, ni en la política, ni en ningún lugar. Las grandes mayorías están clamando por una mejor atención de salud, por una mejor seguridad ciudadana, por una mejor educación, por un mayor respeto a la moralidad pública, por una mayor honradez, un respeto a la religiosidad de nuestro pueblo, por un respeto a familia, a los niños; Pero no como parte de su ideología para sacar ventaja. Sino con cierta magnanimidad de hacer un esfuerzo serio de aceptar a gente diferente. Yo hablo de estas cosas y por supuesto que también me cuesta a mí aceptar maneras de pensar diferentes. En un diálogo de fe solo puedo iluminar con un llamado a la doctrina social de la Iglesia: Que prime el bien común.

Armando Canchanya: Usted diría que ambos tienen responsabilidad.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Cuando empezamos a analizar el pasado, uno se va al año 40, otros al año 2000, otros a hace dos días. Ese seguir hurgando en el pasado, no.

Armando Canchanya: En el pasado ya hemos tenido intentos de entendimientos.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Estamos en una coyuntura que puede ser muy favorable. Es necesario abrir un poco el panorama. Una de las llamadas que claramente hace el país es que tienen que juntarse diferentes formas de pensar y de ser, tal vez frente al liderazgo de una persona que logre aglutinar esas diversidades. Si esa mayoría legislativa tiene su propio plan, también hay que abrir un poco el panorama. No estoy hablando de coyuntura política partidaria. Como actitud de diálogo ante una crisis, podemos salir muy fortalecidos si dejamos de pensar que el diálogo tiene que ser entre dos personas que están al frente de 2 grupos. Un diálogo para poner hoy y ahora un gabinete que le dé cierta estabilidad al país. Porque el país puede ir adelante y está en buena línea de ir adelante. Solo a veces intercambio de personas y de opiniones y de palabras, que generan un volcán en donde había cierta paz. No creo que en este momento estemos para hacer encuestas qué dice uno o qué dice el otro. Estamos para que prime el sentido común, la sensatez; para que bajen el nivel un poco todos de tanto grito, insulto y echar culpas; y levantar un poco más ese Perú que todos reclamamos, de gente de la Costa, Sierra y Selva, y de toda condición humana y social; desde la gente que tiene grandes negocios hasta la gente que no tiene nada. Es decir, el Perú.

Armando Canchanya: Y la gente que tiene esta percepción de que estos pleitos no llevan a nada y que ahí perdemos todos, digamos yo no le pago el sueldo a estos señores para que se peleen acá, ¿no?

Cardenal Juan Luis Cipriani: Es un momento muy interesante. Yo no diría peligroso. Es un desafío al sentido común y a la capacidad de diálogo de todos. En este momento le toca de manera principal, por decirlo así, al Poder Ejecutivo el tener que tomar unas decisiones en tan poco tiempo. Ojalá que todos los peruanos estén dispuestos a aceptar, si se les pide una colaboración; y dejen de lado problemas personales, familiares, económicos. Yo apuesto a que sí hay alternativas válidas y buenas.

Armando Canchanya: En el fútbol hay que abrir la cancha.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Hay que abrir la cancha. Pero no es un partido de fútbol, es el país. Creo yo que vamos a rezar para que esta coyuntura vea una luz positiva pronto.

Armando Canchanya: Vamos a la pausa Cardenal, en un ratito.


(Mensaje del Papa Francisco)

Armando Canchanya: Dejar de lado miopías heredadas.

Cardenal Juan Luis Cipriani: El Papa está pidiendo ahí a los obispos y en general, yo diría, al pueblo colombiano; y por qué no al pueblo peruano; una mayor audacia, es decir no vivir alrededor del miedo y de la amenaza, sino firmes, libres, en Cristo. Esto es lo que rescato, uno puede tener claridad y firmeza en los principios que sostiene, en Cristo; no en las opiniones personales, la mirada sesgada, el no perdonar, fulano es así, menganito es retrógrado, el otro es muy progresista. Cuando empieza ese lenguaje de los particularismos, inmediatamente te entra la sospecha: Aquí hay gato encerrado, aquí no están predicando el amor a Dios; aquí están como una agenda encubierta, como decía también el Papa en algún momento.

Estos días hemos vivido dos fiestas muy señaladas en la Iglesia. El día 14 la Exaltación de la Santa Cruz de Jesús y el día 15 la Fiesta de la Virgen Dolorosa, al pie de la Cruz. Cuando hablamos, como hemos hablado antes de una coyuntura política en la que está el Perú en estos días; y cuando hablamos de esta firmeza y audacia que pide el Papa. Yo diría sin ningún clericalismo, la iglesia no tiene formulas para darle a nadie pero sí podemos decir que hay una ciencia que no es fácil de aprender ni de enseñar, es una ciencia de la Cruz. Dícese contraste, que para vivir hay que morir, para ganar hay que perder, hay que tener esa humildad grande porque aceptar lo que no te gusta no es fácil; y no lo haces por negociación, lo haces por amor al otro, respeto tu opinión porque te respeto a ti. Esa manera de vivir la ciencia de la cruz, donde el mismo Cristo le regatea a su padre Si esto lo podemos evitar. Cada uno de nosotros de vez en cuando reclama Oye, pero esto no acepto, en esto no estoy de acuerdo y después termina pero no se da mi voluntad, ese remate es muy importante. Si hablamos del bien común del país, si hablamos del bien de la familia en una relación matrimonial, si hablamos de ese respeto a las minorías; si hablamos de todo eso tenemos que darnos cuenta que eso pasa por la ciencia de la Santa Cruz. Jesús tenía la sabiduría plena, la verdad plena, sin pecado, la bondad en persona; Él no tenía ningún motivo para ser castigado, sino el amor a nosotros. Este es la ciencia de la Cruz, y lo que me dice a mí y nos ice a todos es: ¿Me ayudas? Este es el camino, Santa Rosa de Lima decía que la única escalera para subir al cielo es la cruz.

En la vida de todos podemos descubrir lo que son cruces: me falta la salud, no tengo trabajo, mi vida es un problema y la gente vive como abrumada, pesimista, ante los problemas que la vida misma lleva consigo, no es un problema ni político, ni social, ni religioso. ¿La vida es por qué? Porque la vida es débil, frágil, termina. Uno va viéndola cada día, como uno tiene más salud, menos salud, mas trabajo, menos trabajo; y uno ve ese enorme misterio: Mis hijos que los he criado muy bien, no me han salido muy bien y este no tanto, y este matrimonio empezó estupendo y ahora se ha roto. Esos misterios que están en la libertad del ser humano, los completa Jesús con el gran misterio de la cruz. Frente a esas cruces que no son mías está la cruz que sí es la mía, hay paz hay serenidad si es que la aceptas con humildad. No es fácil aceptar las limitaciones con humildad, pero esa ciencia de la Cruz es la que tenemos que descubrir. Sino vamos a ver un bosque de cruces que nos pone de mal humor, al otro emborracharse, al otro mandarse mudar de su casa, el otro grita, el otro envidia, el otro murmura, el otro te pega una puñalada. Esas cruces que no son de Cristo son del diablo.

Armando Canchanya: No cualquier dificultad puede uno tomarlo así.

Cardenal Juan Luis Cipriani: No cualquier dificultad hay que verla con esos ojos de fe y de audacia para descubrir, esto es por el bien de mi esposa, acéptalo, esto es por el bien de mis hijos, acéptalo, esto es el amor propio de que tu opinión no está siendo aceptada, aguanta. Son cosas que uno puede valorar cuando tiene un corazón sano. Cuando el corazón está lleno de envidias, cóleras, tristezas, agobios; ese corazón todo lo que viene lo convierte en veneno. Yo creo que con Jesús en la cruz no destila rabia, perdónalos porque no saben lo que hacen, hoy estarás conmigo en el paraíso, ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu madre, por eso con Jesús y con María, el día 15 fue el día de la Virgen dolorosa, podemos decir Hay un panorama abierto, esperándonos, pero no le tengas miedo a esa dificultad que lleva la vida consigo; y procura ayudar a los que no puedan defenderse, procura comprender a quienes no piensan como tú; pero no dediques un minuto, ni una palabra, a hablar mal del otro; no dediques un minuto a querer hacerle daño al otro. Son casi utopías. La muerte de Cristo ha abierto esas utopías, de prometernos el reino eterno.

Armando Canchanya: Tendemos a tratar de evitar esa dificultad, a mi no me gusta cargarme de problemas, etc. Eso toca verlos con otros ojos.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Aunque no lo veas con otros ojos, te toca. En cada instante y en cada momento de tu vida hoy, podemos extraer algo que va más allá de lo terreno y que viene de Dios. Procuramos servir a las grandes mayorías, darle una palabra de ánimo a la gente que nos ve y que nos espera; ojalá que con la ayuda de Dios este granito de arena siembre en el corazón de tantos, políticos, periodistas, gente sencilla, taxistas, policías, universitarios; un granito de arena decir: El Perú merece un trato mejor, la violencia nunca es alternativa. Por eso digo yo, las palabras, los gestos, son importantes. El que sabe dar la mano, el que sabe sonreír, el que sabe decir perdón o el que pide perdón; toda esa gente arriesga, se atreve; y el Señor los ayuda. Por eso, mi oración por quienes hoy tienen que resolver los asuntos del país y para que todos empujemos el carro en un mismo sentido.

Estos días estuve con la Hermandad infantil del Señor de los Milagros, y también celebrando el aniversario de la Hermandad. Ahí tenemos un Perú de todos los colores, de todas las edades, de todos los lugares. La magnífica unidad de la institución de la Hermandad del Señor de los Milagros. Ahí tenemos una semillita para la unidad que todos queremos en el Perú. La bendición de Dios, el cariño de Dios, la comprensión de él y de la virgen María este en sus corazones, en sus familias, en sus enfermedades, en el nombres del padre , del hijo y del espíritu santo.