Recomendados

ll1
Diálogo de Fe: “Sigamos preparándonos unidos por la esperanza”

Diálogo de Fe
Sábado 23 de septiembre de 2017

Miguel Humberto Aguirre: Señoras y Señores tengas todos ustedes muy buenos días, a esta hora como todos los días sábados, nos encontramos con Mons. Juan Luis Cipriani, el viene hasta RPP a contarnos todos lo que está ocurriendo en el País y sobre todo para hablarnos un poco y ampliarnos la palabra de Dios. Creo que mañana en la homilía hay un tema interesantísimo, creo que serviría mucho para los momentos que vivimos en el Perú.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Efectivamente, Miguel Humberto. Y gracias por estar aquí acompañándome y ayudándome en este dialogo de fe, en que dialogamos todos; dialoga Dios, cada uno de nosotros y va saliendo en el alma nuevas ideas y nuevos planteamientos.

La palabra de sembrador, que es la enseñanza que el mismo Jesús nos enseña, yo creo que el mejor maestro que el mismo Dios, no hay; el nos dice: como actúo yo en tu alma, como estoy yo presente, cual es mi manera de actuar? Bueno entonces hay gente que dice: bueno es cuestión de suerte, es cuestión de cábala, de suerte, de azar, de casualidad; y Dios te dice: no, no, no hay casualidades, yo te voy a explicar como yo que soy el sembrador Dios, paso por el mundo y voy echando la semilla, mi palabra, mi acción, mi presencia, en cada una de las almas, cada alma es como un pedazo de tierra, y ahí se ve como actúo yo y como actúas tu; entonces es un agricultor que hace una sociedad con nosotros, una alianza.

La primera lección que él me dice es: yo puse la semilla en tu corazón, pero tu corazón estaba como endurecido, no tenías arrepentimiento, para ti no tenías problemas, tu siempre haces las cosas bien, no sabias lo que es pedir perdón, ni dabas el perdón, tu tierra estaba endurecida y además pisoteada, ¿Por qué pisoteada? Porque tú mismo la llenas de envidias, cóleras, mentiras, intrigas, enfrentamientos, crispación, venganza; si pues tu mismo te encierras y a veces te llenas de todas esas actitudes que van endureciendo tu corazón; entonces la semilla cae, yo estoy cerca te quiero ayudar pero, lo que dice ahí vinieron las aves del campo y se la llevaron, entonces ¿quién malogra ese corazón? el demonio, al demonio efectivamente no le interesa que haya paz que haya entendimiento, y uno dice pero el demonio es muy malo, no, tampoco seamos tan tontos, el demonio a veces se mete en el corazón de gente amiga, de gente común y corriente, pueden ser, curas, gobernadores, empleados, periodistas, el demonio se mete y va creando en el corazón un rechazo, una crítica, un odio, una envidia. ¿Qué dice Jesús? Mi palabra de perdón, de paz, de serenidad; no entra en esa tierra, esta endurecida, esta pisoteada, entonces en otra situación diferente, dice Jesús: mi semilla, mi acción ce en tu corazón que es un pedregal, que quiere decir? El pedregal es el que tiene un ambiente para que crezca la semilla pero no tiene agua, está seco, entonces empieza con mucha alegría, que bueno es Dios como me ayuda, etc, y de pronto cualquier dificultad, llámese un sentimiento, me cuesta un poco, no tengo ganas, ya me canse, entonces la palabra d Dios entro y se secó, eso más bien son la gente tibia, la gente comodona sin compromiso, no tiene deseo verdaderos, la verdad es que es gente que muchas veces ante dificultades se doblegan.

Yo me acuerdo el otro día estuve almorzando con los entrenadores de la selección de futbol, con el profesor Gareca, su equipo, y cambiamos ideas de futbol y también de cómo debe ser la actitud de un deportista, de una persona que tiene una responsabilidad ante la sociedad, y llegábamos a un acuerdo; el que tiene una dificultad por ejemplo: para poder jugar en Alemania; no, no puedo y se regresa, o le va mal porque el idioma, la comida, porque estaba jugando en Portugal, y se regresa, me dice: esa persona, ese jugador, cuando está en el selección, va a tener el mismo problema; le meten una patada, el árbitro no cobra, el jugador no le pasa la pelota, va a tener una dificultad y su actitud ante la dificultad se retrae, con gente así no hacemos selección; necesitamos luchadores y por eso qué bueno que triunfen los jugadores afuera y que se mantengan en ese esfuerzo por superarse. Lo mismo le pasa a un empleado cuando llega a un trabajo, que no lo quieren, no lo atienden, o cuando uno tiene que ir a estudiar, no conoce el idioma, o tiene que salir de su tierra para venir a Lima o ir a otro lado; eso el pedregal es un poco eso no? Qué bonita es la fe, que bonito es Dios, pero ante la primera dificultad, no eso es demasiado, me retiro, no tengo ganas, es diferente que la anterior, el anterior endurecido, no quiero, no m da la gana, no ayudo, cólera, envidia; en este caso comodidad, no es para mí, yo lo dejo.

Y hay un momento que el Señor dice: bueno pero hay otro ambiente, el que cae entre espinas, Las espinas el mismo Jesús dice: que son las espinas? La riqueza, el placer, el egoísmo, cuando el corazón se llena de empachos, de placeres, riqueza, quiero más plata, quiero imagen, hay gente que vende su honradez por la imagen, por el que dirán, o hay gente que tú la nombras en un cargo y tienen una campaña en contra, como diciendo vamos a paralizarlo porque no le gusta quedar mal; el que tiene coraje dice: yo sé a dónde voy y sigo, el que no tiene coraje, se arruga; entonces fíjate como está explicando Dios sembrando y que encuentra; vale la pena examinarse, mi corazón esta endurecido o mi corazón lo estoy pisoteando porque yo me lleno de cólera.

Yo a veces pienso Miguel Humberto con tanta sinceridad, ¿por qué nos enfrentamos unos a otros?

Miguel Humberto Aguirre: Eso ya es un deporte.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Ese deporte donde no hay ganadores, pierden todos, ¿por qué siempre a al alguien le va bien, hay que pensar algo ha pasado vamos a tumbarlo? ¿Por qué no gozar? Con el gozo de otro, es que es una cosa yo creo y no solamente en el Perú, en el mundo.

Miguel Humberto Aguirre: Luis Alberto Sánchez decía el país del chaquetero, lo agarraban de la chaqueta y lo tiraban.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Así es, Claro, yo creo que esto Dios lo conoce mejor que nadie, por eso lo va explicando y a los discípulos les dice: a ustedes les voy a explicar, los demás que se queden con la parábola, bueno pues yo que creo q hoy Dios no quieres explicar para que cada uno mire su corazón en el espejo, ¿Por qué tengo yo tantas ganas de molestar a esta persona? En fin, ahora veremos también como Dios bueno cae en tierra buena ¿no?

Miguel Humberto Aguirre: Un minuto y volvemos.


(Mensaje del papa)

Miguel Humberto Aguirre: Él con nosotros ha perdido el miedo, la lucha es importante, pero yo creo que todo el mundo, peruano me refiero, en este instante está esperando que le haga una pregunta.

Cardenal Juan Luis Cipriani: ¿Ah sí? A ver, cuidado con la pregunta…

Miguel Humberto Aguirre: ¿Vamos a ir a la playa o no vamos a ir a la playa?

Cardenal Juan Luis Cipriani: Mira, yo hasta ahora no tengo ninguna información, porque me parece que el presidente de la republica esta recién llegando, el mismo que Alfonso Grados, no tengo nada pero escucho comentarios de todo tipo, y la verdad es que sorprende el que saquen a relucir su mala fe, porque si tiene un jefe que es el presidente, estoy seguro que el papa no ha dicho nada sobre el tema, de eso estoy convencido, y por otro lado tienen un ministro encargado, que es Alfonso Grados, yo creo que si le dan encargos es para que los pongan en práctica; entonces no tenemos otro interlocutor que el presidente y el ministro Grados.

Miguel Humberto Aguirre: Perdóneme que me introduzca un poco, yo conozco el ajetreo que tiene usted. Usted es el que manda aquí en Lima, ¿no es cierto?

Cardenal Juan Luis Cipriani: Sí, yo creo que sí (sonrisas)

Miguel Humberto Aguirre: Por eso lo digo, usted es el que manda aquí en Lima, y si usted no sabe, ¿cómo lo sabe otra persona?

Cardenal Juan Luis Cipriani: No sé, pueden haber otras maneras de comunicarse entre ellos, pero comunicación clara, transparente y honesta; me dice a mí que no haya ningún cambio; cuando salió de aquí el presidente y el señor grados, la playa era el lugar escogido, aprobado y ya hecho.

Miguel Humberto Aguirre: Y ya se está trabajando.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Y claro, hasta ahora es eso; ahora también digo ya de paso, ya que me has hecho una pregunta complicada; una cosa es preparar a la población y advertirle, otra cosa es generar un pánico de si mañana es el terremoto, o si pasado mañana, no seamos profetas de desgracias, seamos gente que previene, educa, ayuda, estimula y empieza hacer cosas que si viene un terremoto están preparadas. Que saco yo con un programa cuantos van a morir cada minuto si hay un terremoto, nada! Bueno pues, anda revisando los edificios, o anda buscando lugares, o anda preparando sitios para que se pueda atender a la gente; pero creo que se han pasado de la raya en prácticamente querer hacer la profecía, porque si hay un gran terremoto y un tsunami, yo creo que la venida del Papa está en el aire.

Miguel Humberto Aguirre: Tampoco podría ir a Trujillo.

Cardenal Juan Luis Cipriani: A ningún sitio pues.

Miguel Humberto Aguirre: Porque allá también va a estar en la playa.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Creo que no hay que jugar a eso porque es un juego muy peligroso y muy malo, somos responsables de todo lo que ocurra, de cuidar al Papa, y lógicamente queremos que pase unos días estupendos, como va a ser, y que nos llena de alegría, y siembra entusiasmo, fe; unidos por la esperanza, eso es lo que esperamos, esto pues no lo sé.

Miguel Humberto Aguirre: y ha sido reciente lo que el presidente de la república porque ha dicho: la presencia del Papa va a servir para que eliminemos muchos roces y podamos caminar en otra ruta.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Definitivamente, y es lo que me comento a mí el Papa, vayan trabajando en unidad, pues no parece que estemos trabajando mucho en la unidad, no solo unidad política, unidad a todo nivel, familiar, en lo social, hacemos un plan hacerlo juntos, si vemos como mejorar la educación, hacerlo juntos, si podemos ayudar a la gente que pasa un mal rato, lo hacemos juntos, vamos a colaborar, yo creo que como les decía antes, si la palabra de Dios cae en un corazón duro, envidioso y con mala intención, evidentemente no da frutos sino da veneno, pero acabemos un poco con la semilla en la buena tierra, porque hay una parte en esa palabra de Dios que nuestro pueblo, les digo con franqueza, nuestro pueblo tiene un corazón que es buena tierra, buena semilla, porque es gente sencilla, es gente que reconoce sus problemas, es gente solidaria, con rapidez salen a ayudarse unos a otros, yo creo que levantan el corazón a Dios con frecuencia; cuando uno va a visitar a estos sitios, el otro día estuve por la zona de Amancaes en el cerro viendo una parroquia que tenemos ahí, sale todo el mundo, aunque sea padrecito un vaso de agua, como no te van agasajar, la alegría de que ha venido a visitar el cardenal, una zona tan aislada, del cerro de Amancaes. Entonces, la verdad nuestro pueblo es sano, nuestro pueblo está esperando con enorme ilusión, de recibir la palabra de Dios, de ponerla en práctica, de mejorarla un poco, de criar a sus hijos, de estar de buen humor, de portarse un poco mejor.

Yo creo que hay que persistir sin desanimarse todos los días, uno en la vida se cae muchas veces lo que hay que aprender es a levantarse siempre, la religión católica no es una estrategia para no caer, es una estrategia para levantarse; porque todo hombre y toda mujer en su vida tiene muchos momentos en que se cae, le pasa algo, tiene un problema, tiene un quiebre, tiene una dificultad, tiene una frustración, pero no se queda tirado, se levanta, y esto es la semilla en buena tierra, Jesús siempre pasa a lado y te dice ánimo, levantas la mirada y le dices aquí estoy y volvemos a empezar.

No tengo ese corazón duro frio egoísta, yo no necesito a nadie; yo hacia estas preguntas no? Solo hay esta vida o también hay vida eterna? Porque el que solo piensa en esta vida es un peligro, lógicamente esta jugándose todo, a tener plata, a tener poder, a dominar, porque la otra vida no le interesa, entonces si nosotros sabemos que estamos preparándonos para esa otra vida; me interesa llegar bien, pero este es el comienzo.

En otro caso digo, ¿para ti Dios es lejano o cercano? Si es lejano, es como hablar del Himalaya, no sé donde este el Himalaya; cercano, Dios está aquí o está ahí en tu casa contigo; ¿Dios es malo o bueno? Me castiga, ¿por qué me manda esta enfermedad? no tengo trabajo, fíjate como está mi casa. ¿O es bueno? ¿Qué necesitas? Estoy contigo, toma mi mano vamos a caminar juntos, vuelve a empezar. ¿Dios dice siempre la verdad o dice siempre la mentira? Entonces por qué estar sembrando mentiras en el corazón de la gente, ¿por qué? O sea, ¿hay Dios o no hay Dios? Ya llegamos un poco a la última pregunta, entonces si Dios vino a la tierra y vivió con nosotros y levanto el nivel del ser humano, entonces Dios se quedó conmigo no se olvidó, está sembrando la semilla, está permanentemente buscando donde hay necesidad para dar una mano.

Viene el Papa, su vicario, vamos a darle su mejor ambiente, vamos a tratarlo muy bien, pero no vamos a empezar a generar división, comentarios, lo que decía el presidente, que me pareció importante en una declaración muy general lo vi muy contento después de verse con el Papa, espiritualmente renovado y dijo: ¿Para qué meter ideologías en la educación? Entonces yo creo que no es una pelea con nadie, los niños lo que quieren es la realidad, enséñame a trabajar, a querer a mis papás, a respetar a mis amigos, a ser generoso, a respetar el orden, enséñame a ser buena persona.

Miguel Humberto Aguirre: Dos preguntas antes que terminemos el programa; ¿va a ir a la Argentina?

Cardenal Juan Luis Cipriani: Estoy dudando, porque digo la verdad, tengo cosas que hacer, y creo que el Cardenal pude rezar y acompañar mas desde aquí, pero tengo unas ganas de que ganemos y tengo unas ganas de que el Perú reciba este respaldo de este equipo de futbol tan bien armado y de su federación, de todos, y por eso recordando mis épocas deportivas, me gustaría estar en la tribuna, pero no lo veo fácil la verdad.

Miguel Humberto Aguirre: Y la última pregunta: por estos días me ha tocado vivir aquí en la radio, la presencia de las madres que están luchando por un producto que es el cannabis, cuál es la opinión de nuestro Cardenal ante la solicitud, este pedido de estas madres.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Mira, yo no tengo el dato técnico que es importantísimo, yo siempre he tenido en mente que la marihuana está calificado en el campo de la droga, y conozco de cerca a quienes han utilizado la marihuana como droga, entonces y conozco el desastre que ha generado en mucha juventud ha sido un daño muy grande, no sé, porque es una tendencia mundial, si la droga que es droga, habrá que controlarla muy bien, no sé cómo, y habrá que asegurarse en algunos campos no sé si es tanta la medicina o si está metiendo ahí un lobby para abrir la mano a la droga, no lo sé, no tengo elemento de juicio, me ha sorprendido, que en el país haya tanta urgencia por mejorar esa droga.

Miguel Humberto Aguirre: Y tanta gente que recurre a ella, la verdad que no sabíamos.

Cardenal Juan Luis Cipriani: puede ser que sea en plan de anestesia, yo diría ojala que haya accesos a la medicina normal y corriente para todos que no hay, tú vas a un hospital del estado hay una receta maravillosa pero no hay un sol, nadie tiene para pagar la receta, o sea te vas para comerte la receta, porque la medicina cuesta mucho.

Miguel Humberto Aguirre: Definitivamente, usted no sabe nada de que vamos a cambiar de lugar, cuando venga el Papa, hasta aquí.

Cardenal Juan Luis Cipriani: No, hasta aquí nada.

Miguel Humberto Aguirre: Lo ha dicho el Cardenal; nos estamos viendo, cardenal muchas gracias por haber estado con nosotros como siempre como todos los sábados.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Muchas gracias a todos, sigámonos preparándonos unidos por la esperanza, y que la bendición de Dios entre en sus hogares, los alegre, los llene de paz y limpie esos corazones que de vez en cuando están un poquito oscurecidos. En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Miguel Humberto Aguirre: Monseñor Juan Luis Cipriani, Cardenal del Perú, aquí en RPP. Miguel Humberto Aguirre.