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“Sean sacramento de la ternura y del amor de Dios”

Cientos de fieles de diversas parroquias llegaron hasta la Catedral de Lima para ser parte de la Misa de Ordenación de 5 nuevos presbíteros y 3 diáconos para la arquidiócesis de Lima, quienes al finalizar la celebración litúrgica recibieron la bendición del Papa Francisco, que fue entregada a cada uno por el Nuncio Apostólico, Monseñor Nicola Girasoli.

Durante su homilía, el Cardenal Juan Luis Cipriani exhortó a los ordenandos a meditar con frecuencia sobre la bondad de Jesús y de cómo deben tomar conciencia de la misión irremplazable que significa esa llamada al sacerdocio y al diaconado.

“Queridos diáconos que hoy van a ser ordenados sacerdotes, cómo le damos gracias a Dios por su grandeza en nuestras manos frágiles, débiles. Y a ustedes que van a ser ordenados diáconos, también incorporarse a esta nueva situación de clérigos, en que la Palabra de Dios deben leerla, conocerla, meditarla, predicarla y tratar con amor el Cuerpo de Cristo”.

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“Gracias Señor, gracias porque estos hijos tuyos, después de formarse bien, hoy se presentan ante la Iglesia para entregar todo al servicio de Cristo, que es el alma y conduce a la Iglesia, con el poder del Espíritu Santo; y actúa en ella, especialmente por la palabra y los sacramentos”.

Comentó que el Papa Francisco frecuentemente recuerda a los sacerdotes a que no haya ese clericalismo, esa carrera. “Hemos venido a servir, a amar, a entregarnos. No somos más que los demás, somos servidores inútiles. Por eso, le pido al Señor hoy para ustedes: Dales esa humildad; qué maravilloso tesoro en vasos de barro”.

Somos apóstoles del amor

Los animó también a hacer visible el amor de Jesús a través de los sacramentos, y que cuando la gente los vea puedan decir “Es Cristo quien pasa”.

“En este ambiente en el que vemos que hay ese enorme consumismo, ese secularismo; en que el mundo parece que se aleja de Dios, pero tus sacerdotes, Jesús, quieren ser sacramento de la ternura en este mundo frío”.

“Por eso, hijos míos, enamorarse de Jesús. Un corazón lleno de amor. No somos solterones, somos enamorados del amor, apóstoles del amor. ¡Ayúdenlos! Para que este mundo vea la luz del amor, del cariño, de la ternura, de la comprensión, del perdón”.

De este modo, pidió a todos los que han venido de las parroquias donde han trabajado los ordenandos a rezar por ellos, a acompañarlos y cuidarlos. “Recen por sus sacerdotes, amen a esta Madre Iglesia”.

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“Vuelquen ese amor de Dios”

Afirmó también que la grandeza del Espíritu Santo toma los corazones de los sacerdotes para que Cristo actúe con sus manos, con sus palabras y con sus pensamientos.

“Hoy, que ha salido el Señor de los Milagros, veremos milagros. El Señor está deseoso de acudir a cada uno de nosotros, con la alegría, con el perdón, con su amistad. No es poder, no es discusión. No, es servicio, es amor, es entrega. Muero, Jesús, para que Tú vivas. Pierdo para que Tú ganes. Bajo para que Tú subas. Desaparezco, no soy nada, no puedo nada, no tengo nada; pero contigo, Jesús, soy todo”.

Les pidió volcar ese amor de Dios a los enfermos, a los pecadores, en esas horas de confesionario, administrando el sacramento de la alegría y de la confesión.

“Esto es lo que hoy el Papa Francisco nos está reclamando a todos en la Iglesia: Despertemos ese amor a los pobres, a los enfermos, a los niños, a los que están presos, en nombre de Cristo. El amor de Dios que llena tu corazón, ¡vuélcalo! Y si puedes, también llévales aquel pedazo de pan, aquella ropa, aquel cariño, aquella amistad. Entrégate y verás cómo Dios te pedirá que lo ayudes en esa tarea maravillosa de llevar la alegría a todos los corazones”.

No tengan miedo

El Arzobispo de Lima afirmó que con este sacramento del Orden Cristo nace en su corazón para ser ese sacramento de salvación. Por eso les pidió tener un corazón a la medida del corazón de Cristo.

“Hermanos, cuando un padre habla a sus hijos, todo es poco y una de las grandes alegrías que tiene un padre y un pastor es la ordenación de unos sacerdotes, de unos diáconos; tarea de la Iglesia. Por eso quiero agradecer al Seminario, a sus formadores, a las parroquias; y les pido más vocaciones”.

“Por eso, a ustedes también sacerdotes, quieran a estos nuevos hermanos, que seamos familia, en este mundo frío, que el presbiterio sea una luz y un calor. Gracias Señor y gracias Madre mía, que Dios nos bendiga a todos. Y que la Iglesia, en esta espera ya inmediata, porque viene el Papa, que el Papa nos bendiga con fidelidad, alegría, paz, serenidad, cariño, unidad; aliviando las dificultades de la gente más sencilla y tocando los corazones para que vengan muchas vocaciones llamadas por Dios para servirlo en su Iglesia”.

Los nuevos presbíteros ordenados en la Fiesta de la Virgen del Rosario, el sábado 7 de octubre son Brain Ed De la Cruz Riguetti, José Martín Herrera Maldonado, Alfredo Alexander Luján Mugaburu, Juan Carlos Peralta Chávez y Jesús Derlis Salamanca Guillén. Y los nuevos diáconos son Luis Alberto Calderón Romero, Paul Ramírez Zegarra y César Augusto Vialardi Sacín.

Concelebraron la Santa Misa, el Nuncio Apostólico, Monseñor Nicola Girasoli; los obispos auxiliares de Lima, Monseñor Adriano Tomasi y Monseñor Raúl Chau; así como más de 50 sacerdotes.

Ordenaciones Sacerdotales y Diaconales