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Diálogo de Fe: “El mundo necesita del amor de Dios”

Diálogo de Fe
Sábado 28 de octubre de 2017

Armando Canchanya: Muy buenos días amigos, ¿como están? Bienvenidos. Ya estamos aquí listos; hoy día por supuesto tenemos la visita del Cardenal Juan Luis, como todos los sábados, aquí en Diálogo de Fe. ¿Cómo esta Cardenal que tal?

Cardenal Juan Luis Cipriani: Muy buenos días, Armando y muy buenos días a todos.

Armando Canchanya: Acaba de venir el Cardenal de Oficiar la Misa, con la que comienza el recorrido del Señor de los Milagros.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Así es la verdad es que como siempre el amor de Dios se hace presente de una manera visible, esto es lo impresionante, que esta afirmación que Dios te ama lo vemos en vivo y en directo. Es el amor de Dios que lo notas porque la gente acude con todas sus ilusiones y con todas sus esperanzas y siente la respuesta. No es un fenómeno psicológico, no es un fenómeno de estaos que cualquiera puede decir: manipulan al pueblo, no. Dios está ahí presente en el Señor de los Milagros y está claramente en el corazón de los que abren su alma. El Señor ve en esa multitud a cada uno, no ve multitud, ve nombre, apellido, ve al niñito, ve a la mamá que tiene esa preocupación en el alma, que solo la conoce ella, mira aquel enfermo que el Señor estará pasando hoy por el hospital ve a cada enfermo que está esperando hoy la pasada del Señor por el hospital.

Armando Canchanya: Me sorprende que a las 6 de la mañana, cuando va a comenzar y desde antes ya tiene cuadras llenas de gente que están desde temprano, gente que llega antes de las 6 de la mañana.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Así es a las 6:30 fue la misa y ya había mucha gente. Yo creo que esta afirmación que quisiera compartir con ustedes: El mundo necesita del amor de Dios. Es como la energía, la corriente, el mundo, las personas, las familias, todos, no funcionamos si el Señor desconecta su amor. Cuando uno se deja amar por Dios y cuando uno responde al amor de Dios con obras, entonces hay una fuerza interior de amor, de cariño, de comprensión, de paciencia, que no es una originalidad, Dios está viviendo contigo. Cuando Dios tiene todo ese amor, y no lo siente correspondido, Él sigue y espera, y espera; pero el que no corresponde al amor de Dios está un poco triste, esta como excusándose, entonces ataca, protesta.

El mundo no funciona solo, tiene un creador que es Dios. Y esa creación, efectivamente, tiene muchos procesos de biología, de cosmología, que cada vez vamos descubriendo más. Hay una física, hay una química, hay una cantidad de descubrimientos. Dios ha puesto esa potencialidad y la ha dejado para que se desarrolle. El mundo no genera salvación, genera procesos; no genera alegría; el mundo no da felicidad, dará el placer de una bebida, de un programa de televisión, pero esa felicidad que uno requiere del alma viene solo de Dios; por eso cuando dice hoy el Evangelio Dios amó tanto al mundo, que le entrego a su hijo unigénito, el Señor de los Milagros, para que el hombre no muera; entonces decía el Papa Juan Pablo II: este mundo aparece como un gran taller de conocimientos, este mundo con un moderno sistema de comunicación, pero sin embargo este mundo no es capaz de hacer feliz al hombre. El Señor de los Milagros, sí es capaz, Jesús si es capaz, en esa relación de mirada, pensamiento, de todo lo que uno tiene en el corazón, y le dices Señor escúchame, y te escucha. Salen de la procesión reconfortados. Y te dan encargos, si tu vas a estar en la procesión por favor háblale de esto, y uno dice pero acaso Dios no sabes todo lo que tiene el corazón humano? Claro, pero quiere incorporar a las personas a su proyecto de salvación, no quieres ser un salvador, como una máquina, que de arriba maneja todo, no, dime cuantas veces el papá adivina a su hijo pero le dice: hijo dime que es lo que quieres? El papá lo está adivinando, pero quieres que el hijo tenga esa confianza, cuente con él, sean amigos, igual pasa en el amor de Dios, en la oración, en la fe.

Esto hay como que repasarlo mucho. Cuando tienes un mundo que no es capaz de quitar esa pena, esa tristeza, no es capaz de arreglar el problema económicos, no es capaz ni de reconstruir el norte, hay un mundo que no es capaz, no es capaz que no haya guerras ni peleas, el mundo que no es capaz; por qué echarle la culpa a Dios; cuando tenemos a nuestro padre que dice: yo no voy a arreglar tus problemas, pero te voy a ayudar porque Parte de tu destino es luchar, esforzarte por trabajar por los demás, pero sí te voy a dar un impulso interior, una vida en Cristo. Esa inmortalidad de Cristo que te lleva a la salvación, no es de este mundo, este mundo acaba, tu vida y la mía acaban el día en que Dios lo decida. Entonces cuando salgo de la procesión y veo a toda esa multitud, digo: Señor, cuánto nos amas. Habrá mil problemas, pero yo me quedo en eso: Señor, tu amor es capaz de hacer maravillas, hazlas. Y Él me dirá Yo quiero, pero acepten que hay una realidad, que hay un pecado. No rechacen su realidad; entre ustedes, personalmente cada uno tiene su propia historia, de dolor, de pecado, de egoísmo, y el Señor dice Yo no me corro, yo quiero y al encuentro de tu historia pero no huyas de tu realidad, es que he tenido estos problemas, vamos a conversarlos, él es el mejor amigo, pero si huyes, como estas? – muy bien, que necesitas? – nada; esa relación es difícil; Yo creo que hay un enorme tema de fe. Y de verdad me lleno de alegría cuando digo qué bueno es el Señor de los Milagros que ha dado al Perú y a Lima en especial, darle este tesoro, porque está ahí. Es una señal visible, tangible, Dios me ama. Esto lo ven millones. Y un instante de ese Dios me ama, pone en funcionamiento una vida, una ilusión. Somos los mismos no somos mejores, tenemos padre, tenemos fe, estamos contentos y esto es lo que he visto esta mañana, en el rato que hemos estado en medio de esta gente

Lo que yo les aconsejaría, para mí y para ustedes. Como se hace para tener esa amistad con Dios, la oración Palabras del Papa: Todos somos hijos de una promesa… La Iglesia y cada uno reza por los que sufren, por los muertos. Hay que levantar el corazón o tener algún momento de silencio. Cuando se realiza esta intimidad y este momento, la verdad que muchos problemas que tenemos entre manos empiezan a mejorar, a iluminarse. Sino si cada día lo que tenemos que discutir es los huecos, el tráfico, la reconstrucción, las matanzas, el maltrato; hay una lista interminable, pero no podemos estar el día entero pasando de un problema a otro. La vida es gozo, la vida es alegría, en Cristo. Sin Cristo nada.

Armando Canchanya: Usted hablaba de los muertos, de los que ya no están. Y esta semana es el día de los santos, que recuerda justamente a los que no están, y eso uno tiene una relación con los que ya no están,

Cardenal Juan Luis Cipriani: Te digo lo que yo hago, no sé si es lo mejor. Lo único que hoy le puede ayudar a esa gente querida que ya no está es la oración. A través de Dios que une sí puedo decirle Acuérdate de mi mamá, de mis hermanos. Acuérdate de esta criatura, hoy me estoy acordando de un compañero de clases que ha muerto hace 2 o 3 dias, un arquitecto, José Correa, y la verdad uno dice como hacemos para no interrumpir una relación de amistad o más que amistad, cuando uno ha tenido un matrimonio de 60, 70 años de estar unidos, como de pronto dices: ya se acabo, no se acabó porque el alma tuya y mía; pensamientos, deseos, ilusiones todo lo que está dentro de ti; lo que se acabo el es cuerpo, pero el alma de esta persona que te quería, que te ayudaba, esa persona que tenía esa condición de profesional , de deportista; como puede ser que de pronto me digan a mí: Juan Luis corta, eso ya no existe, eso no es humano, continua el recuerdo de mis padres, y como continua, bueno con la memoria, evidentemente, yo recuerdo lo que hacían y lo decían, pero al mismo tiempo surge de parte de ellos una presencia que te ayuda, te estimula a decir oye: yo te enseñe, por amor a mi sigue portándote bien; yo como le retribuyo en la misa mi papá, mi mamá, mis hermanos, este amigo el otro amigo; y llega ya que tengo una lista tan grande que la misa ya se haría muy larga, entonces antes de la misa como que hago ya un resumen y digo y esto parece una cosa de tontos, no! delante de dios no es de tontos, hay una continuidad y la gente va al cementerio porque es el lugar físico donde dice aquí está, aquí está el cuerpo, pero es una manera visible también es verdad, pero tantas veces yo diría que recemos por los muertos, no solamente a tomar unos licores o bailarle no se qué, costumbres que están rehaciendo la vida, están diciéndome, no está muerto, está vivo, pero la fe te dice está vivo de otra manera, su alma, su cuerpo ya se acabó.

Mucha gente va a al cementerio a rezar y es bueno, y el Día de los Santos, que es el primero, ya es otro tema más largo, podríamos tratarlo.

Armando Canchanya: Vamos a tratarlo también en un ratito, después de la pausa.


(Mensaje del Papa)

Armando Canchanya: El Papa hablando del paraíso y de las palabras de Jesús en la cruz

Cardenal Juan Luis Cipriani: El Papa justamente nos está hablando del Día de Todos los Santos, cuando dice No olvides tu condición de hijo, Dios no le niega a nadie su perdón, pero hay que pedirlo, no es tan difícil, pero Hay que pedirlo, hay que decirle al Señor Acuérdate de mí y el Señor a ese ladrón que está en la cruz lo perdona; La Iglesia nos enseña que el perdón de Dios es Hoy estarás conmigo en el paraíso, ya lo perdonó. Ese misterio del perdón requiere de una confianza muy grande, sabiendo que de parte de Dios no hay ninguna duda. Es el hombre que duda de Dios, Dios no duda de nosotros. Por eso, cuando hablamos de la comunión de los santos, el primero de noviembre, hablamos de toda una multitud de la humanidad, pero no todos, los que se salvan. Pero está revelado por Dios que habrá un juicio y que habrá unos que se condenan. No podemos decir en estos tiempos Todos son buenos, todos se salvan. Con la gracia de Dios y su misericordia le pedimos Acuérdate de mí y le pedimos perdón por nuestros pecados, pero hay que tener responsabilidad. El Señor te ha dado unos padres, salud, inteligencia, una formación; te va a pedir cuenta, ¿qué hiciste con toda esta ayuda que te di como tu padre? Enterré lo que me diste porque me daba miedo. “Todos los Santos” nos habla de muchísima gente que tuvo una vida honesta, que confió en Dios, que supo pedir perdón, en medio de todas sus dificultades. Nunca admitas un milímetro de desaliento, lo que no debes admitir es un milímetro de soberbia, de decir: no te necesito Dios, eso es veneno. Dios no se acuerda de mí. Falso. Para eso tienes tu boca, tu corazón, dime algo. Y este buen ladrón, acuérdate de mí cuando estés en el paraíso. Hoy mismo estarás en el paraíso, pero había otro ladrón que se burlaba, si tu eres Dios, ¿qué hacemos aquí? Se burlaba lo desafiaba, con ese no tiene palabras de misericordia, sino un silencio.

Entonces creo yo que La fiesta de Todos los Santos y la de todos los difuntos que es el día 2, todos recordamos a nuestros muertos.

Armando Canchanya: esa imagen de Jesús con los 2 ladrones con destinos distintos, nos permite también entender porque tenemos un día de todos los santos y un día de todos los muertos?

Cardenal Juan Luis Cipriani: No tanto, Todos se mueren, es una puerta que es obligatoria para todos, lo que estamos seguros todos es que vamos a morir, de todos lo demás no sabemos mucho.

Armando Canchanya: los que ya se fueron son los que recordamos el día 2, día de todos los muertos y rezamos como el buen ladrón

Cardenal Juan Luis Cipriani: El día 2, día de todos los muertos y rezamos como el buen ladrón. Señor acuérdate de mi mamá, acuérdate de mi sobrino, acuérdate de este amigo; Pedimos y pedimos, no pararemos de pedir con confianza. El Señor sabrá en su justicia y en su misericordia quiénes gozan del purgatorio que es un poco como pagando las cuentas del daño que hicieron, pero ya saben que se salvaron, pero están pagando las cuentas, sufriendo pero con la esperanza que la salvación la tienen. Los que están en el cielo gozando de una felicidad, alegría, paz, cariño, amistad, todo lo que pueda imaginar. Al lado de mirar a Jesús cara a cara, estar con Él. Esa maravilla de todos los santos y esa realidad de todos los muertos. En eso está nuestra vida. Qué bueno es mirar a la muerte con paz. A veces cuando tienes a un enfermo No le digas que está grave. Prepáralo y la fe lo ayudara a que la muerte sea luz y no sea sombra. Todo esto, insisto, parte de que tenemos que aceptar que somos limitados, tenemos pecados pero tenemos un padre que es infinitamente mejor que yo y que mis pecados, solo me pide Arrepiéntete, déjame ayudarte, madamas; todo eso es lo que el Papa con su venida va a despertar en los corazones de millones de personas.

Armando Canchanya: Todos los días vamos a tener que tener un pequeño espacio para hablar de cómo va la preparación para la visita del Papa y hoy comenzó el encuentro de los coordinadores de la Guardia del Papa, en la Universidad Champagnat, ya está en marcha eso también.

Cardenal Juan Luis Cipriani: La juventud, para mí es el alma de la venida del Papa. Hombres y mujeres audaces, alegres, musicales, ilusionados, además el futuro es de ellos. Hemos puesto un esfuerzo especial a convocar esta Guardia del Papa. Hoy empieza esa organización y también la preparación de cada uno. Tendremos varios encuentros y ellos estarán ayudando a lo largo del camino por donde va el Papa, ayudando en la Misa para mantener el orden, ayudando en la Plaza de Armas, cuando el Papa salude desde el balcón a los jóvenes; Serán como una permanente guardia juvenil, una guardia entusiasta, que le va a dar al ambiente de las multitudes ese sabor de familia. Estamos en familia con nuestro padre.

Lo decía ayer y lo digo ahora, tengan paciencia, habrá entradas para todos, pero tenemos que organizar bien las puertas de acceso, las horas de acceso. Evidentemente estamos pidiendo que se inscriban en las parroquias y que vayan a la página que hay. Hay una inscripción, pero no hay una preocupación. Todos los que de verdad desean y se esfuerzan, estaremos al lado del Papa en esa Misa multitudinaria, en ese encuentro en la Plaza de Armas y lo veremos pasar por las calles.

Toda esta realidad nos ayuda a esperar. Nosotros en la Iglesia estamos preparándonos en esa espera y que mejor preparación que el Señor de los Milagros que el día primero entra ya a su Santuario, el día de todos los santos; a todos ustedes, a todos los que están enfermos o tienen preocupaciones, que el Señor de los Milagros entre en sus corazones y en sus hogares; y la bendición de él en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo, llegue a sus corazones y los llene de paz y esperanza.