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Diálogo de Fe: “Hay que tener garra y pasión por Dios”

Diálogo de Fe
Sábado 18 de noviembre


Armando Canchanya:
¿Cómo están amigos? Muy buenos días; bienvenidos al programa 18 de noviembre. Aquí comenzamos como siempre temprano como todos los sábados aquí con el cardenal Juan Luis. Primer programa que hacemos clasificados a un mundial, ¿cómo está Cardenal?, ¿qué tal?

Cardenal Juan Luis Cipriani: Muy buenos días, la verdad que el fútbol ha marcado la agenda de todo el país y la cosa ha terminado con mucha alegría, cosa que nos alegra a todos, nos ayuda a todos. Yo solamente rescataría para no estar comentando excesivamente; yo creo que ha sido una gran experiencia de cómo un equipo, no solamente los jugadores, todo un equipo, con cabeza, con dirigentes, con orden, con disciplina, preparación, unidos y con fe; confiando que el trabajo bien hecho da resultado. Creo que esto es lo que rescato. Mas que un jugador o un partido, el equipo. Esto no es fácil de lograr, porque realmente requiere acomodar maneras de pensar diferentes, edades diferentes, adversidades diferentes. Todo eso se ha ido logrando unir cada vez más. Ojalá que esta experiencia nos confirme en una idea muy sencilla: Cuando se trabaja bien hay resultados, cualquier trabajo, el deporte, la política, el hogar, la educación. Cuando no está infiltrada de teorías raras, el deporte empieza a ser una escuela en la que hay un entrenamiento físico, táctico y también personal, psicológico. Yo diría que la autoestima ha sido un gran secreto en toda esta gran campaña. Creer que se puede cuando se ha entrenado. No me meto más. Saludo y felicito a todo el equipo que ha logrado esto. Evidentemente el director de orquesta ha sido el entrenador, como en todo el grupo es el que tiene que ir afinando. El director de orquesta con su equipo tiene que ir armonizándolo.

Armando Canchanya: Además muy bien usted lo mencionaba el jueves, alguien que estaba convencido o que creía en lo que podían hacer sus jugadores. Eso es una cosa muy importante de alguien que tiene que liderar un grupo, creer en él.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Es un convencimiento, vamos a decirlo así, pero respaldado por un trabajo. Esto es muy importante. No solamente es la música, no solamente es la ilusión y las medallas, hoy día todo el mundo se cuelga de la Federación. Hay que pensar que detrás de eso hay muchas horas de entrenamiento en silencio, viajes, hablar con los jugadores, resolverles sus problemas; miles de momentos, que son en la oscuridad por decirlo así, que no se conocen. Ese trabajo diario, honesto, da frutos. Igual nos tiene que pasar a nosotros en nuestro trabajo y en nuestra vida diaria.

Armando Canchanya: Eso es lo importante, ¿no? Justamente eso le preguntaba a Edwin Oviedo, hace un rato: me decía que él estaba convencido que era el trabajo y el trabajo que a veces se hace sin decir mira lo que estoy haciendo, mira lo que estoy consiguiendo, poco a poco; y como usted dice hay que empezar a poner eso en nuestra vida diaria. Empezar a apreciar lo que se consigue con el trabajo y no tanto aquello que nos llega como de casualidad, por azar o a la champa, ¿no?

Cardenal Juan Luis Cipriani: Yo creo que ha sido un paso que hace tiempo no se daba. El Perú se pone al nivel de la competencia máxima con una enorme fuerza. Yo siempre añado, con una fe muy grande. No en milagros como raros que ocurren de pronto. El milagro de un esfuerzo pequeño constante. Inclusive la actitud de los mismos jugadores al declarar en la prensa, la actitud de los mismos dirigentes. Ha sido una cosa pareja, yo creo que esto es una lección y tenemos todos que no solamente apoyar a una selección, ni empezar a hacer como un objeto de marketing, sino mirar, si han tenido este éxito, mirar cuáles han sido las características de este éxito. Por eso yo digo trabajo, disciplina, orden, entrenamiento fuerte. No se olvida que un jugador tenga que venir 18 horas de vuelo, en la que es un pasajero mas, no viene con un tratamiento especial, para que lo reciban en el aeropuerto con 27 preguntas y al día siguiente ya ponerse la ropa de deporte y a correr, acaba el partido y al día siguiente correr al aeropuerto para otras 18 horas, porque el equipo de allá ya lo espera para volver a jugar. Bueno eso es profesionalidad, una persona que es responsable del nivel en el que está, y no se cae, no se asusta, no le dan preocupaciones, no hace tonterías es ser un buen profesional.

Pienso que, cambiando un poquito de switch y entrando a lo que estamos nosotros viendo cara a la visita del Papa. A la visita del Papa hace falta también ponerle corazón, como dice el Papa Francisco. Esa pasión de enamorados. Es decir, me ilusiona que llegue el Papa y nos encuentre alegres, unidos, entusiasmados. Dejemos de lado otras cosas. Démosle alegría a ese representante máximo de Cristo en la tierra. Por eso, pasión. Una pasión que él mismo lo dice: “Sin pasión no hacemos nada”. Y para ser gente apasionada, trabajar mucho con la gente joven que van a ser el alma durante estos días que venga el Papa. Decía el propio Papa: “Hay que educar el corazón en la alegría, no en la superficialidad; sino en la alegría del buen comportamiento. Me siento feliz porque me porto bien”. Entonces a ese joven hay que educarlo para hacerle ver lo que hemos visto en el fútbol, son jóvenes que con entusiasmo, con disciplina, nos han llenado de alegría. Pensemos que cualquiera de nosotros podemos llenar de alegría, yo puedo llenar de alegría a mis padres a mi esposa a mis hijos, a mis nietos, yo puedo llenarles de alegría, sabiendo portarme bien. Esto es un poco que hay que entusiasmar a la gente. “La misión de Jesús –el Papa dice- es una misión que necesita de tu alegría”. No podemos acercar a Dios con caras largas, con tristezas o con envidias o retaceando un poco, quien se lleva la medalla, a quien se la quito, esto no se puede. Realmente esto le pido al Señor ese gran milagro, que con esta alegría que invade a todo el país, se disuelvan un poco los odios, envidias, murmuraciones, divisiones. Por eso se llama el lema Unidos por la Esperanza. Creo que sacándole mucho provecho a esta experiencia del fútbol, aterricemos esa experiencia en la vida personal. Hay que hacer las cosas con esfuerzo; hay que saber enfrentar adversidades y no caer; y hay que tener esa garra, esa pasión. Si lo ponemos por un equipo de fútbol, cómo no lo vamos a poner por Dios que muere por mí en la cruz, no solamente es un gol, Dios, Jesucristo en la cruz que está permanentemente apostando por cada uno de nosotros. No podemos defraudarlo. Es bonito, el momento es muy bonito.

Armando Canchanya: Vamos a ir a la pausa y regresamos con las palabras del Papa.


(Mensaje del Papa)

Armando Canchanya: Interesante lo que dice el Papa.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Los hechos que están externos son los de siempre. Puede haber un accidente, un triunfo, una muerte, una alegría. ¿Cómo rebota eso dentro de ti? Depende de lo que tengas dentro. El hombre pesimista, el hombre envidioso, esos grandes datos los convierte en vinagre. No tiene capacidad de asombro, tiene capacidad de Yo lo hago mejor, por qué a mí no me paso, no exageres; siempre esta retaceando. El Papa nos está diciendo “No pierdas ese corazón que ante una noticia, un hecho, rebota de asombro”. El asombro tiene un punto de apoyo importantísimo: la humildad. Yo no soy todo. Hay gente que sin querer, tú le cuentas algo y sin darse cuenta lo está metiendo en su corazón y Yo por qué no, por qué no dicen esto, si hay otras cosas, mejora; la crítica, La capacidad de asombro es Madre mía, Gracias a Dios.; igual que un niño, le enseñas algo y pierde inmediatamente la cabeza, va a detrás de eso, y le hace feliz, le agradece a su mama salta y puede ser algo muy sencillo, pero su corazón lo multiplica. Tengamos esa capacidad de multiplicar siendo humildes, porque de esa manera yo me doy cuenta que no soy nadie delante de Dios. Delante de Dios, soy un niñito, un niñito pequeñito de un año, delante de Dios que es mi padre, esa capacidad de asombro es la que hace la vida mucho más alegre, llevadera, optimista. Es lo que estamos queriendo sembrar en esta preparación para la venida del Papa. En el corazón de todos los peruanos haya habiendo esa capacidad de asombrarse, de esperanza en la unidad, de esperanza en la alegría.

Justamente hoy tenemos el primer encuentro con la Guardia del Papa, con la juventud, que es en el Colegio Santa María en Monterrico, para empezar a capacitarlos. Estos jóvenes tienen que conocer un poco la logística para ayudar en el traslado del Papa por las calles, por donde vaya. Ayudar no solamente a la Policía sino a la gente que quiere acercarse cariñosamente. Lo mismo la parte médica, estas cositas, que se siente mal, que la señora se mareó. Información, por dónde está la puerta tal. Son cientos de miles. Toda esa juventud quiere participar y la verdad es que hay una acogida impresionante. Vamos a ver como manejamos.

Armando Canchanya: Son 30 mil.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Hoy no creo que vayan 30 mil, espero que no vayan 30 mil. Es a las 3 de la tarde en el Colegio Santa María, en Monterrico, en la Calle Monterrey 380. Colegio de los marianistas, donde yo estudie por cierto. Todo esto nos hace pensar siempre Seamos humildes, cuando hay humildad todo camina. Tengo unas palabras aquí de San Josemaría Escrivá: “La oración es la humildad del hombre que reconoce su miseria y que Dios es grande y lo ama” Cuando tu rezas que reconozco que solo no puedo que tengo muchas dificultades, La fe es la humildad de la razón que renuncia a ser el sabelotodo. Entonces la Fe dice pero cree en esta persona en este amigo, Cree en Dios. La castidad es la humildad de la carne. Reconoce que tienes una mente que te puede hacer ver cuál es lo primero, cuál es lo segundo, no te dejes llevar por la primera reacción. La humildad en el fondo es la verdad. Cuando hay humildad uno va a las cosas y pregunta, cuando le dan una respuesta la coge, cuando se equivoca, rectifica. La mentira nunca es un buen aliado, esto también tenemos que sacarlo muchas veces hay una permanente mentira, a veces una pequeña mentira, empieza la pequeña luego acaba la grande. Creo que muchas veces las dificultades que encontramos en el hogar, en el trabajo, en la vida del país, están causadas por la mentira. Cuando hay mentira es muy difícil el dialogo. Yo te estoy contando mi vida y tú vas y me mientes; no, a mí nunca me ha pasado eso. Creo que la humildad es un punto de partida para recibir al Papa y para que la juventud en esta reunión que vamos a tener vaya siendo parte, porque quieren participar. Yo veía el otro día que fui al estadio.

Armando Canchanya: Sí, lo hemos visto con su bufanda de la selección.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Así es, aparte que me encanta el deporte, veía la pasión de esa barra que estaba abajo en Sur; porque yo estaba encima, la barra la tenia abajo, un griterío enorme, con que sentimiento Hablaban del sentimiento “Cada vez te quiero más”. Están entrando a temas de fondo, ya no es el insulto. Hasta en eso la Federación ha hecho un buen trabajo. En orientar a toda esa pasión para que no sea un insulto, sino un entusiasmo; sea una cosa festiva y no agresiva. Veía Esta juventud, si se le ayuda, son muy protagonista. Cuando era joven e iba al estadio, gritábamos y todo, pero no había esa pasión masiva que por ahora se mantiene sana, tampoco hay que salir del estadio si pierde tu equipo y romper todo. Veía esa fuerza, cómo vibraba el estadio, decía Aquí hay un corazón que late. Evidentemente es el deporte, pero debajo del deporte hay algo más. Este pueblo tiene fuerza, hay que ayudarlo.

Armando Canchanya: Estaba muy emocionante el partido. Volvía usted después de cuánto tiempo al estadio.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Primera vez que voy al estadio remozado, son muchos años la verdad y la verdad que la gente estaba muy contenta.

Armando Canchanya: bueno hablando de barras y de cantos, el domingo es que se sabe cuál es la canción que le van a cantar al Papa, aquí en Lima.

Cardenal Juan Luis Cipriani: Ha habido un enorme concurso de 380 canciones. No es el himno, es ‘Cántale a Francisco’. 380 canciones, hoy es la Semifinal en el Parque de las Aguas, hay 22 semifinalistas. Y la gran final es el domingo 26 en el Teatro Municipal. Todo esto porque hay una presión de la juventud en querer participar, que yo creo que es el momento, como dice el Papa, de salir al encuentro de entusiasmo, ábreles la puerta de la Iglesia y muéstrales también que tienen un sacramento de la Confesión, tienen una Eucaristía y tienen un deber de ayudar a la gente más pobre.

Justamente el Papa ha establecido mañana después de la Misa de 11 tenemos en la Catedral 500 personas que hemos invitado de la zona de El Agustino, del Rímac, de Manchay. Es un gesto alternar con ellos un momento de amistad, de cariño y algo de comer juntos, al lado de la Catedral. El Papa ha querido que esta Jornada Mundial de los Pobres se tenga mañana domingo. No es un acto aislado, es como una nueva actitud de decir: Volvamos una vez a esta gente que es muy agradecida. No hay que regalarles las cosas, no se trata de engañarlos y toma. Solamente decirles: Tienes mi amistad, me interesa lo que te pasa y estoy dispuesto a compartir contigo, pero esfuérzate; tampoco son regalos, qué van a regalar, qué van a repartir; sino qué vas a compartir; vamos a compartir la amistad, la oración (van a estar en Misa) y también un rato de alegría, algunos ancianos, algunos niños. Son cosas que en el mundo de hoy están cambiando el sentir de la población.

Por eso, viendo estas alegrías sepamos aprovecharlas poniéndolas en su sitio. Ahora volvemos a la vida diaria: a la familia, a los hijos; volvemos otra vez al acontecer de cada día. Procuremos tener de verdad esa humildad. Mentiras, envidias, ataques, No. Alegría, afirmaciones. Ojalá que con la ayuda de Dios y con la bendición de Dios tengamos ese Perú Unidos por la Esperanza. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Armando Canchanya: Amigos, muchas gracias a ustedes. Cardenal, muchas gracias como siempre.