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“Jesús de la Divina Misericordia tiene que salir a las calles”

Ante miles de fieles, el Cardenal Juan Luis Cipriani presidió la Misa por la Fiesta del Señor de la Divina Misericordia, en el Santuario Arquidiocesano dedicado a esta advocación, el domingo 8 de abril.

Durante su homilía, el Arzobispo de Lima afirmó que a lo largo de la vida en la Iglesia siempre ha habido ese momento en el que Jesús se acerca a nosotros y dudamos de Él, como lo hizo Tomás.

“Jesús viene y te dice Soy yo. Se acerca a tu casa, a tus hijos, a veces también en el momento de la enfermedad o cuando uno tiene un momento un poco difícil. Y Jesús te dice “Yo soy el que está aquí contigo. Yo soy el que te está pidiendo que tengas paciencia, que reces o que pidas perdón con humildad”.

“Cuando obedecemos lo que Jesús nos pide hay mucho fruto, conversiones, milagros, crece el número de amigos de Jesús, la gente se acerca más a la Iglesia, los hogares están en paz, surgen más vocaciones sacerdotales y religiosas, vienen los hijos y se les va formando en la fe”.

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Sor Faustina Kowalska

Habló acerca de cómo se inició la devoción al Señor de la Divina Misericordia, a través de la religiosa polaca Santa Faustina Kowalska y gracias al impulso de San Juan Pablo II.

“Esta religiosa santa en un convento, en un ambiente pequeño de su comunidad va recibiendo unas instrucciones de Jesús. Y ella la hace pintar y cuando la ve, la va corrigiendo y va repitiendo la que ha visto, la que Jesús le ha pedido que pinte. Y obedeciendo a Jesús, esa imagen va por el mundo entero”.

“Esta fiesta de la Divina Misericordia solo nos pide Obedece al mandato de Jesús, que lleno de misericordia te dice «Anda, ve por el mundo entero, confirmando a la gente, bautizándolos, acercándolos a los sacramentos, enseñándoles la fe». Si vas en nombre de Jesús habrá mucho fruto; si vas en tu nombre, no habrá fruto. Y esto es lo que esta santa, Faustina de Kowalska, obedece. Primero la escuchan unos pocos y va creciendo lentamente la devoción. Pero viene aquel hombre maravilloso, Juan Pablo II, hombre santo, escucha el mandato de Dios por manos de Santa Faustina y él empieza a obedecer a Dios y empieza a difundir esta devoción”.

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Iglesia en salida

Mencionó que hoy más que nunca es necesaria una Iglesia en salida. Por tal motivo, exhortó a los fieles del Santuario del Señor de la Divina Misericordia a llevar la devoción a los colegios, a las oficinas, a los hospitales, a las universidades; sin miedo y en nombre de Dios.

“Lleven esa devoción a los jóvenes en nombre de Dios, llévenlo a esos hospitales en donde tantos enfermos esperan una palabra de misericordia, una mirada del Señor. En Ti confío, Jesús. Y lo mismo en esas otras parroquias, sembrando en todas este deseo de Jesús. No es que nosotros lo hacemos cada día mejor. Es que hay miles, millones, que en el Perú entero nos esperan, porque este es el Santuario”.
Señaló que este es el gran milagro que Cristo resucitado nos pide.

“Jesús resucitado nos pide un milagro grande: Yo quiero salir de aquí de este Santuario a miles y miles de hogares, a millones de jóvenes; a través de la radio, a través de la televisión; a través de las visitas a los hogares, a los colegios, a los hospitales, a las cárceles. Llévenme, no me dejen aquí”.

“Este tiene que ser un gran lugar de misericordia. Por lo tanto, que traigan mucha gente a confesarse y que cuando vayan a las parroquias le digan al sacerdote, al párroco: Vengo de parte de Jesús para decirte dedica más tiempo a la confesión, hay mucha gente que te necesita. Díselo de mi parte. Eso es lo que quiere Jesús, que en todos los confesionarios de Lima el sacerdote se siente a confesar para recibir a tanta gente que viene a pedir perdón, a recuperar la alegría, a buscar la misericordia”.

Dijo que, de manera especial en este año que el Papa Francisco visitó nuestro país, debemos salir llevando a Cristo a los demás con nuestras acciones.

“Dios quiso hacer con nosotros ese milagro; darle al Papa ese consuelo, ese aliento, esa compañía. Y el Papa se conmovió, se fortaleció en la fe. No vamos a pensar con orgullo Qué buenos somos los peruanos, qué buenos somos los limeños. No. Qué bueno es Dios que nos removió a todos. Pues en este año de la venida del Papa hay que ofrecerle como regalo, desde este Santuario, vayamos por Lima entera, por el Perú entero, a través de los medios de comunicación, a través de las redes, a través de las visitas, llevemos a Cristo, el Señor de la Divina Misericordia”.

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Jesús de la Divina Misericordia, el gran apóstol de nuestros tiempos

Finalmente, expresó que el Señor de la Divina Misericordia ha querido que la Iglesia en estos tiempos rece más por sus sacerdotes, para que sean fieles, para que se acerquen a confesar; por los obispos, para que sean pastores que no se callan, que hablan, que defienden la vida, que defienden el matrimonio y la familia; y la educación de los jóvenes.

“El 5 de mayo tendremos la Marcha por la Vida, hay que salir a defender a esos niños por nacer, a esas madres generosas. Hay que hacerlo, no es contra nadie. Es que nunca se había visto en el mundo una campaña tan fuerte para eliminar la vida, para hacer daño a los matrimonios y a las mujeres. Por eso, Jesús tiene que salir a las calles, el Jesús de la misericordia. Que Dios los bendiga y que nuestra Madre Santa María nos acompañe en esta cruzada que empieza hoy”.

Concelebraron el párroco y vicario paroquial del Santuario Arquidiocesano del Señor de la Divina Misericordia, el padre Christian Juárez y el padre Jan Lozano; así como el padre Paulo Piérola.