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El Corazón de Jesús nos pide amar a su Iglesia

“Pienso que es un momento para que cada uno abra su corazón al Corazón de Jesús y yo les propongo que en esta fiesta tan bonita hagamos un diálogo sincero con ese Corazón de Jesús que es puro amor y puro dolor”. Con esta frase inició la homilía el Cardenal Juan Luis Cipriani en la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús celebrada en el Santuario Arquidiocesano dedicado a esta devoción en Surco. En dicha celebración también hicieron sus votos temporales seis Hermanas y cuatro Hermanos de la Congregación Pro Ecclesia Sancta.

El Arzobispo de Lima mencionó también que esta fecha es especial, ya que; nos permite renovar el compromiso de amor que tenemos hacia la fuente de Amor Verdadero que es el Corazón de Jesús, quien derrama bendiciones a todos; y nos animó a no desalentarnos frente a dificultades que se nos presenten, si no que permanezcamos leales a ese amor.
“Es un momento de renovar delante del Sagrado Corazón de Jesús nuestra lealtad. Son tiempos de gran deslealtad, que la gente abandona su promesa de fidelidad, son momentos donde vemos tanta confusión, pero no es para estar tristes ni pesimistas, sino para tener la valentía, deben ser tiempos de lucha, al que está paseando se lo lleva el viento, tienen que saber que son tiempos de lucha”.

En otro momento, el Cardenal Juan Luis, recordó que la Iglesia es santa pues el fundador, Jesucristo, es Santo, pero formada por personas con errores y debilidades que siempre acuden al perdón y misericordia de Dios.
“La Iglesia es divina pero está formada por seres humanos como nosotros, débiles, frágiles, pecadores. Pero la Iglesia no es pecadora, es siempre pura, siempre es el cuerpo de Cristo, es excelsa, maravillosa. Nosotros pedimos perdón a Dios por los pecados, la Iglesia no es pecadora, es santa”.

El Sagrado Corazón de Jesús está absolutamente unido a la cruz

El Primado del Perú mencionó en otro momento que la cruz que llevamos en nuestra vida es una muestra de que Jesús nos quiere unidos a Él, en cada problema, en cada dificultad, Él está con nosotros, no nos abandona. No dudemos de su amor, no dudemos de su compañía y presencia.
“La cruz está en ese problemita de la casa, enfermedad, en esa duda, temor de los jóvenes, ¿podré, no podré? ¡Es el Señor, el Señor no falla!, no dudemos de ese amor, pero no tengas temor, él te demuestra todos los días cómo te quiere uniéndote a su cruz, que no te parezca extraño, acostúmbrate a buscar esa cruz en los pequeños esfuerzos de cada día”

Asimismo, enfatizó que nuestra fe no es relativa, las enseñanzas y el mensaje que Jesús nos dejó fue uno solo y será así para siempre. No nos dejemos engañar y un medidor para reconocerlo es nuestra conciencia recta.
“No podemos decir que está bien lo que está mal, no podemos decir que está mal lo que está bien, no podemos acomodarnos a los tiempos, Jesús es el mismo ayer hoy y siempre, el mensaje de Cristo es el mismo, se puede empaquetar de diferente color pero lo que no podemos es traicionar el mensaje, está muy claro en los mandamientos, sacramentos, catecismo, ahí está todo”.

Finalmente, nos animó que a vísperas de la Fiesta del Inmaculado Corazón de María seamos como ella, siempre fieles, vigilantes y acompañantes leales de Jesús, su Hijo y se refirió especialmente a los Hermanos y Hermanas que hicieron sus votos temporales: nunca pierdan de vista la humildad por bien de la Iglesia.
“Ayúdanos madre mía especialmente a estos hijos, hijas que hoy hacen sus votos y a todos para que en estos minutos de lealtad una sola virtud es bien importante: la humildad, no somos mejores que nadie pero por eso no debemos dejar de enseñar la verdad y hacer el bien por obediencia a Cristo y su Iglesia”.