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En la educación se debe formar la dimensión humana

“Saludo a los representantes de asociaciones e institutos de educación católica de la AIEC, a los colegios aquí representados del Arzobispado de Lima, también a la Oficina de Educación Católica y a todos los profesores y personas que participan, a los capellanes que están concelebrando conmigo, todas las familias, podemos decir, trabajamos en equipo en la educación, tarea fundamental de toda sociedad”. Con estas palabras el Cardenal Juan Luis Cipriani inició la homilía y saludó a los presentes en la Santa Misa celebrada con motivo del día del maestro acaecido el pasado 6 de julio.

En seguida, el Cardenal destacó la importancia de la educación en valores en el desarrollo y crecimiento de las personas para cada espacio de su vida, sobre todo desde temprana edad.

“En la educación es donde se forja valores y principios de la juventud, se inicia el proyecto personal de vida que acabará en un familia, es la educación que tiene una tarea muy importante: formar a la persona interior. Hay un hombre o mujer exterior, aquel que ves correr, trabajar, leer, hablar, tú ves todo lo que hace, pero todo lo que hace brota de ese hombre o mujer interior, lo que llevas dentro y por eso la tarea de formación no es tanto el darle información como formar dentro de cada uno esa dimensión humana aprendiendo a quererse, respetarse, aprender a adquirir compromisos estables”.

En otro momento, el Cardenal se refirió al valor de la fe que ilumina en la enseñanza impartida en las escuelas. El transmitir no solo información, sino formación y calidad humana complementada con el testimonio de vida de los maestros.
“Desde el primer instante tenemos una tarea muy importante con formar, hacer que los sentimientos de esta criaturas sean sentimientos humanos de bondad, de verdad, de generosidad, de responsabilidad y que todo eso en el proyecto que tiene la iglesia iluminado por la fe que es vida, no solo memoria de algunos mandatos, es vida. Es una fe que ilumina el actuar bien, el estar alegre, ayudar en casa, ser honesto, es una fe que es como una guía para hacer el bien, por eso la fe no es pura religión, la fe es como un clima que se genera en los colegios cuando se siembran esos valores y se habla de esa palabra revelada”. 

Finalmente, el Arzobispo de Lima pidió a Dios por cada actor que participa en el proceso educativo mencionando principalmente a las familias, primeros formadores de valores e integridad de los niños, seguido por la escuela quienes son la continuidad de la formación y el estado como agente subsidiario.
“Que por un lado reconozcamos que la familia es responsable en primer lugar de la educación de sus hijos, que la escuela es colaboradora en esa tarea de los padres de familia y el estado es subsidiario. Donde tú no puedes el estado facilita los medios materiales, pero no es el que pone un sello de cómo podemos ser, ser educados en la libertad, no permitir que nos pongan un sello desde la instancia estatal, la educación está encargada a la familia, el estado colabora en donde el maestro es la continuidad del hogar”

Estuvieron presentes en la Santa Misa funcionarios de la UGEL; el Presidente de AIEC, Señor Andrés García y los directores de los colegios que pertenecen a esta institución; la directora de la Oficina de Educación Católica, Giuliana Calambrogio y representantes de sus colegios.