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El Señor nos invita a su vida en la Eucaristía

“La fe es creer, como lo dice en el Evangelio. La fe es que crean en que Jesús es el hijo de Dios, que creamos en Cristo”, reflexionó el Cardenal Juan Luis Cipriani en la Misa dominical que presidió en la Catedral de Lima el domingo 5 de agosto.

Recordó que es importante darnos cuenta que en la Eucaristía está el cuerpo de Cristo que nos ve, nos oye, nos conoce y nos quiere.

“Te das cuenta del infinito milagro de la Eucaristía. Si yo creyera en la grandeza de Dios, lo respetaría más cuando lo recibo, cuando voy al Sagrario, cuando estoy delante de Él, cuando comulgo. Si creyera de verdad sería como una bomba que explota de gozo, de paz, de fe, de alegría, de confianza. Y tantas veces no es así”.

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“Yo soy el pan de vida”

Mencionó que el gran misterio y regalo que nos ha traído Dios, que es el cuerpo de su hijo Jesucristo, exige que tengamos una gran fe.

“Jesús al final del Evangelio dice: “Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no pasará hambre, el que viene a mí nunca pasará sed”. No está hablando de lo material, del pan de la comida, de la carne, del agua. Está hablando del alma; donde están tus alegrías, tus dolores, tus depresiones, tus cóleras, tus venganzas, tu entrega, tu paz, tu amor. En ese mundo de lo espiritual que está unido a tu cuerpo”.

Dijo que si recibimos el misterio de la Eucaristía, habitamos en Dios, compartimos sus pensamientos y vivimos la verdad de ese Dios.

“El Señor me dirá: “Hoy acompáñame en la cruz. Vive conmigo. Hoy te invito a la cruz. Hoy te invito a mi hogar con mi madre María y con San José. Hoy te invito a que hagas grandes milagros y ayudes a otros. Hoy te invito a que te insulten como me insultaron a mí”. El Señor te invita a su vida”.

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Dios está contigo

Finalmente, expresó que la vida es diferente si de verdad creemos que la Eucaristía es el cuerpo de Dios y que Él nos invita a ser divinos aquí en la Tierra.

Por eso, animó a pedir: “Auméntanos la fe, Señor. Auméntanos ese respeto, cariño, hacia tu pueblo. Visítalo en esas capillas del Santísimo. Recíbelo con el alma limpia acercándote a la confesión, lleva a tus a amigos y amigas para que vivan una vida en la que Cristo reine. De esa manera, veremos en tu casa, en tus amigos, en tu vida, en tu enfermedad; en medio de tus dificultades sentirás que Dios está contigo”.