EL
CÓDIGO DA VINCI Y SUS MENTIRAS
Se
ha dicho que El código Da Vinci es una novela de ficción,
y por eso no hay que tomarse tan en serio una obra de ese tipo.
En primer lugar, las obras de ficción de suyo no mienten
ni insultan, y pueden darse obras que a través de un relato
ficticio sobre cuestiones reales mantengan cierta coherencia histórica.
En el caso de El código Da Vinci, el autor no sólo
deforma la realidad histórica que fundamenta su novela,
sino que propone una interpretación ofensiva sobre Jesús
y el cristianismo. El asunto es tanto más grave, cuanto
que en la presentación, después de señalar
como auténticos los documentos del Priorato de Sión
(que por cierto, es un invento del siglo XX, creado como medio
para estafar) y difamar al Opus Dei, dice: “Todas las descripciones
de obras de arte, edificios, documentos y rituales secretos que
aparecen en esta novela son veraces” (p. 11).
Dejando
de lado los numerosos errores de tipo histórico, geográfico,
artístico y de otro tipo que salpican la novela, señalamos
los aspectos de tipo religioso y teológico que manifiestan
las FALSEDADES que El Código Da Vinci divulga de modo irresponsable
e ignorante.
Fuente:
Oficina de Pastoral, Arzobispado de Lima.
|