EL
CÓDIGO DA VINCI Y SUS MENTIRAS
5. Nueva Religiosidad y relativismo moral
Según
la novela, la religión originaria de la humanidad fue “la
religión de la diosa”, vinculada a la tierra y a
la fertilidad. Esta fue la religión que Jesús reivindicó
y que tuvo como símbolo a María Magdalena. En esta
religión, el rito central es la unión sexual llamada
“hieros gamos”, que simboliza la unión con
la divinidad. Este tipo de religión fue protegido por los
jefes del Priorato de Sión, algunos de los cuales fueron
homosexuales, como por ejemplo Leonardo Da Vinci.
La
denigración y el rechazo del cristianismo en El Código
Da Vinci corren pareja con la propaganda a esta religión
de lo femenino. Hay toda una exaltación de lo pagano, pero
también de una visión feminista de la existencia,
muy propia de la corriente llamada New Age. Por otra parte, la
presentación de la homosexualidad como rasgo de distinción
se inscribe dentro de la tendencia actual a presentar esta realidad
como algo no sólo normal, sino incluso bueno y deseable.
No se puede estar de acuerdo con esta visión relativista,
contraria a la moral católica.
Aceptar
una visión religiosa pagana como la propuesta por la novela,
en la línea de la New Age, no es avanzar, sino retroceder.
El cristianismo arrancó a los hombres de las garras del
paganismo, con sus errores y esclavitudes, y los liberó
del terror de los falsos dioses.
Por
otra parte, la novela no dice que su tan mentado “hieros
gamos” en realidad era “prostitución sagrada”,
y las pobres mujeres que participaban en estos ritos no eran consideradas
como diosas, sino como meros instrumentos para satisfacer los
deseos de los hombres que buscaban la unión con la divinidad.
Al eliminar esos cultos, el cristianismo liberó a la mujer
de esa opresión religiosa y les devolvió su dignidad
de personas.
Fuente:
Oficina de Pastoral, Arzobispado de Lima
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