Este domingo 03 de junio, en la Solemnidad
de la Santísima Trinidad, el Cardenal Juan Luis Cipriani celebró
nuevamente la Santa Misa en la Catedral de Lima, tras su participación
en la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que se
realizó en el Santuario de Aparecida (Brasil), reunión que
congregó durante dos semanas a más de 250 obispos de América
Latina.
El
Arzobispo de Lima señaló que la humanidad en la actualidad
está viviendo un relativismo donde no importa ni Dios ni el hombre,
sino el buscar el éxito, el placer y el dinero.
Indicó que en la sociedad se quiere exaltar lo que es humano,
cada hombre y mujer quiere ser dueño de todo lo que les parece;
no hay nadie que ponga límites a sus deseos, a sus opiniones
y a sus experiencias.
“En ese mundo de egoísmos e individualismos que surge,
inmediatamente lleva a una violencia, a un exceso de discusiones, así
como a una ruptura de la familia, del orden público y del concierto
de las naciones”, añadió.
Asimismo, manifestó que cada sociedad intenta ser independiente
de los demás dando pie a la globalización, que si bien
mejora las relaciones económicas deja de lado o se olvida de
las personas.
Es necesario volver a adorar, a contemplar y a meditar
Por
otro lado, el Cardenal Juan Luis Cipriani invitó a todos a preguntarse
que lugar ocupa Dios en nuestras vidas.
Comentó que Dios siempre ha querido tener amigos en este mundo,
y el amigo es un testigo que da garantía con su palabra, trabajo
y sus sentimientos. “Por tanto, quien es amigo de Dios no se necesita
decirlo, basta con ver sus buenas acciones”.
Agregó
que el testigo de Dios es el santo, por eso era necesario encontrar
la salvación volviendo a la santidad, que significa descubrir
eso divino en las cosas más normales y sencillas de la tierra,
así como el estar en esa armonía de participar del Misterio,
“Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre”.
También dijo que era necesario volver a adorar, a contemplar
y a meditar, para así como fruto de todo tener una acción
en el ámbito laboral y familiar.
Al concluir, el Arzobispo de Lima invitó a todos a encontrar
la santidad y a descubrir en el fondo de nuestra alma la Santísima
Trinidad.