Lima, 4 de diciembre de 2004

 
 

Jóvenes sacerdotes exhortan
a profundizar en el llamado de Dios

Un testimonio verdadero de la felicidad que han encontrado en su vida sacerdotal dieron los jóvenes, Padre Christian Juárez y Padre Miguel Ángel Vassallo, destacando la importancia de profundizar en el llamado de Dios para responder a la vocación que cada uno lleva dentro.

Durante el programa Diálogo de Fe, los sacerdotes hablaron de los primeros momentos en que sintieron el llamado de Dios, cuando realizaban sus estudios superiores; la forma cómo hicieron frente a esta inquietud, y lo importante que fue para ellos recibir el respaldo de sus padres y amigos.

Señalaron que su decisión se relacionó esencialmente con la pregunta “¿eres feliz?”, la que es fundamental para vivir, no sólo en el caso de aquellos que sienten la llamada de Dios para seguirlo en el sacerdocio, sino de todos en general.

“Ser feliz es vivir de acuerdo a la voluntad del Señor ya que Él nos ha creado y tiene un plan personal de realización para cada uno. Esa es la vocación y en nuestro caso, el camino de felicidad lo hallamos en ser sacerdotes”, comentó el Padre Miguel Ángel.

El sacerdote Christian Juárez explicó que “Dios tiene para nosotros algo concreto, y lo define por amor a cada uno. Hay que descubrir cuál es esa voluntad. No sólo se refiere a la vocación sacerdotal sino a cualquier otra. Hay mucha gente que le da la espalda a esa llamada y por eso abunda el pecado y la injusticia”.

“La felicidad plena uno la tendrá cuando vea cara a cara a Dios, pero aquí en la tierra nosotros podemos caminar hacia ella y sentirla. Esa es la seguridad que nos da el llamado concreto y muy personal que Él nos hace a cada uno”, agregó.

No todos dicen sí

Ambos sacerdotes se dirigieron a aquellos que aún no deciden si su vocación está en ser religiosos pero se han dado cuenta de que tienen esa inquietud, instándolos a profundizar en esa llamada.

“Eso implica hablar con Dios, teniendo ese momento de piedad y recogimiento, y ese momento natural de un muchacho que vive sus estudios, su trabajo. Se trata de dar una respuesta de acuerdo al llamado que Dios te hace”, coincidieron.

Con su experiencia aclararon que “la vocación, más que provenir de un deseo personal es una llamada de Dios, una inquietud sobrenatural que nace en el corazón, porque uno piensa que el Señor le está pidiendo que se entregue por completo al sacerdocio”.

No todos dicen sí. El llamado implica un camino de realización. Entonces si tu respondes empiezas a descubrir que estas caminado con alegría y libertad, si no lo haces te la pierdes”, concluyeron.

   
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