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Lima, 6 de noviembre de 2004 |
| “Reconoce en el rostro de tus hermanos Un llamado a los católicos, para rescatar el valor de la Eucaristía como unión de los hombres en la presencia de Dios, hizo el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, en su programa Diálogo de Fe, recordando que la salvación de la humanidad está en la fraternidad que el sacramento promueve. “No nos hagamos ilusiones. De poco sirven tantos instrumentos que el mundo quiere establecer para la comunión, como las Naciones Unidas o las Mesas de Diálogos... Si todos esos medios no tienen un alma, son simplemente una máscara. No son verdaderamente actos de comunión porque les falta la presencia verdadera de fe”, expresó. Refiriéndose a las enseñanzas del Papa Juan Pablo II, recordó que el Pontífice ha señalado que la Iglesia Católica debe ser una casa y una escuela donde se dé la comunión y la unidad. “Este es el gran desafío que tenemos en el siglo XXI si queremos responder a las profundas esperanzas del mundo. El gran desafío que el Papa nos pide es desde Cristo. Precisamente porque estás con Cristo debes tener un espíritu que busca la unión y la fraternidad”, anotó el Arzobispo Primado. Prepárate y acércate al misterioEl Pastor de Lima reconoció que el misterio de la Eucaristía, es decir que Dios se haya hecho hombre y aún continúe entre nosotros en la hostia consagrada, tiene tanta luz y sabiduría que existe el riesgo de que algunos no lo comprendan. En ese sentido, destacó la importancia de aprender cómo acercarse al misterio. “Si yo no me preparo, el misterio me deslumbra, me ciega y entonces digo ‘Dios no existe, la Eucaristía es una fantasía’. Creo que tenemos que educarnos para aproximarnos con respeto a este gran misterio de amor”, dijo. Lo esencial es el silencioRespecto a cómo debe ser la preparación y educación, el Cardenal Cipriani destacó que ésta empieza por rescatar el valor del silencio ya que “nos facilita entrar a ese mundo del misterio”. “Mientras no aprendamos a meditar, a tratar de tener esa relación con Dios que es misterio, será muy difícil que esa presencia viva de Cristo penetre ese enorme ruido que va de un lado a otro de la tierra, lo que nos permitirá responder las preguntas que se nos presentan a menudo, como: Señor, para qué me has traído al mundo”, enfatizó. Agregó que el silencio es como la “antesala del misterio”, y nos permite decir: “Señor, qué grande eres. Me has dado la vida, me perdonas los pecados, y no solo te has quedado en una fotografía sino que me has dejado tu cuerpo en la Eucaristía”. Mira con ojos de unidad, con el corazónAnotó que el silencio le ha permitido al Papa Juan Pablo II tener liderazgo y ser escuchado por la gente, pero también el mirar con ojos de unidad y fraternidad. “Es un hombre que con esa mirada tan aguda puede descubrir el misterio de la presencia de Cristo en los problemas de violencia, de injusticia, la paz, la economía, el deporte, etc., con una visión aguda de la fe”, destacó. “Cuántas veces los enamorados, los padres, los hijos, sin hablarse se miran con el corazón y se quieren con esa mirada. El Papa dice: usa esa mirada que no se expresa en tantas palabras, en tantos comunicados, en tantas manifestaciones sino en el silencio del amor, de una mirada de tu corazón que contempla a Dios en cada momento del día”, agregó. El Cardenal Cipriani expresó que esa mirada significa reconocer en los demás el rostro de Cristo, dejando de lado la envidia y la indiferencia. “Nos dice el Papa que esa es otra manera de vivir el espíritu de comunión, viendo las alegrías y los sufrimientos de los demás como tuyos. Todo ese esfuerzo se logra si primero has mirado con tu corazón a ese Dios”, anotó. El Papa nos envía su bendición apostólicaEl Cardenal Cipriani hizo pública una carta enviada por el Cardenal Angelo Sodano, secretario del Estado Vaticano, de fecha 27 de octubre, donde se confirma que el Papa Juan Pablo II ha recibido la felicitación que a nombre de la Iglesia del Perú le envío por los 26 años que ha cumplido en la cátedra de San Pedro. “Su Santidad agradece mucho esa afectuosa prueba de cercanía espiritual y los sentimientos de comunión manifestados. Pide abundantes dones e invoca la protección de la Virgen Inmaculada, madre del Señor. De corazón le imparte a Ud. y a todos los sacerdotes religiosos, religiosas y a todo el pueblo de Dios, la implorada bendición apostólica”, leyó el pastor de Lima. “El Papa nos envía su bendición, nos pide sus oraciones y sigue muy de cerca nuestras preocupaciones, nuestros problemas normales... También sigamos nosotros de cerca de ese Pedro Juan Pablo II”, concluyó. |
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