Lima, 11 de diciembre de 2004

 
 

La Misa es el centro donde se construye la Iglesia,
precisa Cardenal Cipriani

La necesidad de valorar la Santa Misa participando interiormente en ella, recordando que es el centro donde se construye la Iglesia ya que en ese momento Cristo ofrece su cuerpo por la salvación de la humanidad, repite su muerte en la cruz y la resurrección, destacó el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne.

Durante el programa Diálogo de Fe, el Arzobispo de Lima animó a los feligreses a reflexionar las palabras que se pronuncian en la Eucaristía, cuando se hace la conversión del vino en la sangre de Cristo: “Esta es mi sangre que será derramada”.

“Eso significa que el Señor sigue perdonando y limpiando mis pecados cada día en la Misa. Entonces debemos sentir que Jesús está sufriendo nuevamente por mí, por salvarme. De esa manera también aprenderemos a vivir una Misa con más fe, con mas deseos de estar cerca de Jesús”, anotó.

El Pastor de Lima precisó que en cada Eucaristía, “el Señor nos pide: Acompáñame en esta entrega de la consagración”. Por ello, instó a los fieles a entrar en contacto con Él, a través de su fe, convirtiendo el trabajo, la familia, el dolor, la enfermedad y las necesidades, en Cristo.

“¡Pon tu vida en la Misa! Por dentro háblale a Jesús. Así te darás cuenta que asistir a la celebración es mucho más que estar mirando a la pared del templo. Es una cuestión interior y personal de cada uno”, agregó.

Si tienes dudas no te acerques a comulgar

En su mensaje a la feligresía, el Primado de la Iglesia en el Perú también recordó que para poder recibir el cuerpo de Cristo es necesario estar en gracia de Dios, lo que se logra a través de la Confesión ante el sacerdote.

“Si estás en pecado grave sé sincero y di: Señor quisiera recibirte pero no estoy preparado, me cuesta pero quiero recibirte espiritualmente. Tu conoces que por honradez y por respeto a ti no te quiero recibir en estas condiciones porque te hago daño”, recomendó.

En ese sentido, recordó las palabras de San Pablo: “Quien recibe el cuerpo de Cristo en pecado grave recibe su propia condenación”. Por ello, enfatizó que ésta “es una palabra revelada. Entonces, no podemos jugar pensando que la Misa es una especie de fiesta donde están todos invitados a comer”.

“Yo no puedo inventar la Iglesia, pues la creó Jesucristo. Él me dice que se requiere de la confesión personal, auricular, secreta en la que yo me acerco al sacerdote que es Él, para poder recibirlo”.

Al hacer referencia a este tema, dijo que “por es eso es tan importante que en la Iglesia haya horarios para que con facilidad puedas acudir al médico que es Cristo, en el sacramento de la Confesión. Hazlo, pero con dolor y arrepentimiento”.

A través de su programa, el Purpurado envió su saludo a su hermano en el Episcopado, obispo de Ica, Monseñor Guido Breña al celebrar 50 años de vida sacerdotal. De esta manera se unió a la acción de gracias por esta ocasión especial.

   
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