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Lima, 1 de octubre de 2005 |
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Recuerdan que la solidaridad es esencial Estar siempre disponible para ayudar a quien lo necesite, sin distinción, es esencial y vital para los sacerdotes, ya que significa vivir el ejemplo de Cristo, y las enseñanzas del Evangelio. Así lo afirmó el Padre Miguel Àngel Vasallo, destacando el sentido de la solidaridad, que permite poner en práctica la caridad. Ante la ausencia del Cardenal Cipriani, quien participa en Roma en el Sínodo de Obispos, el Padre Miguel Ángel Vasallo participó en el programa Diálogo de Fe, y habló a los peruanos de la solidaridad en la vocación sacerdotal. “Nosotros como pastores estamos llamados a anunciar a la gente el Evangelio de Cristo para transformar los corazones. Cuando uno se toma en serio el Evangelio del Señor naturalmente comienzan a darse las obras de caridad. El papel del sacerdote es muy importante para que la gente siga escuchando, abra su corazón y no lo endurezca”, dijo. El Padre Miguel Ángel se refirió a la actitud de mucha gente que al preguntarse a sí misma qué hace la Iglesia para ayudar a la gente, se responde que sólo está en el púlpito, en el templo, y no hace nada por los pobres. En ese sentido se refirió a las obras de caridad que realiza la Iglesia en el Perú, de las cuales la más conocida es Cáritas, y en el caso de Lima lleva el nombre de Vicaría de la Caridad. “Caritas t rata de cubrir las necesidades de la gente con bajos recursos económicos o con problemas. Atiende a madres solteras, niños, personas de la tercera edad; tiene un departamento para matrimonios con problemas y ayuda a quienes tienen problemas de drogadicción”, explicó. Al referirse a la institución, precisó que hay un voluntariado de gente “pero siempre se necesita más ayuda”. En ese sentido hizo un llamado a quienes quieran ayudar al prójimo, a presentarse en la Vicaría de la Caridad, ubicada a espaldas del Santuario de Santa Rosa de Lima, de lunes a sábado. Estar con CristoEn su conversación con los fieles del Perú, el Padre Miguel Ángel se refirió también a la vida sacerdotal y dijo que para servir al Señor es necesario tener el compromiso de “dejarse formar como Cristo quiere”, y dialogar en forma permanente con Él. “En ese diálogo que se da en la oración, uno descubre que Dios nos pide todo. Con eso uno se siente feliz porque Dios no llama a una vida de sufrimiento sin sentido, la vocación es la que le da sentido a la vida… El Evangelio está en la cruz, pero no en vivirla con tristeza. El mejor ejemplo lo tenemos en Juan Pablo II, un hombre santo cuya vida fue una cruz permanente pero feliz”, mencionó. Destacó que la base para ser un servidor del Señor está en “amarle y en tener una voluntad firme y constante. Si yo me siento elegido, debo entonces reconocer que tengo muchas cosas que cambiar y pulir para poder ser un excelente sacerdote. Como decía el Papa Benedicto XVI en Colonia: hay que enamorarse de Cristo. Si eso sucede y uno pone de su voluntad todos los días, se tiene un sacerdote excelente que le hará mucho bien a la sociedad”. También hizo un llamado a los jóvenes que sientan el llamado a seguir al Señor. “La vocación depende de que nosotros estemos más enamorados de Cristo, además de hablar con Él todos los días. Ahí tenemos la garantía de la perseverancia”, agregó. La Iglesia no es intoleranteDentro de todas las polémicas que se han generado en los últimos tiempos en torno a la Iglesia, el de la tolerancia a la homosexualidad ha generado mucho debate por todo lo que implica. Sobre este tema, el Padre Miguel Ángel fue claro: “La Iglesia ama y acoge a todas las personas porque es la misma voz de Cristo en el mundo; en ningún momento la Iglesia rechaza a la persona en sí, pero no puede aprobar algo que destruye al hombre. Yo veo este tema como un amor a la verdad”, concluyó. |
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