Lima, 8 de enero de 2005

 
 

“Sin paz no hay desarrollo ni familia, ilusión, alegría...
no hay nada”, destaca Arzobispo de Lima

El sueño de la paz será realidad cuando los hombres y mujeres dejen de lado la autosuficiencia, el egoísmo y la soberbia, admitiendo que el mundo necesita a Dios para lograrla; y valoren la dimensión interior de la libertad, la educación, y la justicia, recordó el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne.

Durante la emisión del programa Diálogo de Fe, el Arzobispo de Lima indicó que el Papa Juan Pablo II se ha convertido en el profeta de la paz, y dedicó el espacio radial a ampliar el mensaje de Su Santidad.

Haciendo referencia a la preocupación del Santo Padre, dijo que “la paz es un tema tan urgente porque sin ella no hay nada: no hay desarrollo, no hay familia, no hay ilusión, no hay alegría, no hay unidad. Podemos decir incluso que la paz es el principal objetivo que tiene el Estado de Derecho”, precisó.

De forma enfática destacó que actualmente “queremos organizar una sociedad peruana o mundial o americana por nuestra cuenta, argumentando que Dios se ha olvidado de nosotros. ¡No! Tenemos que ver que nosotros le damos la espalda a Él, por eso hay que recuperar el espacio interior”, refirió.

Hace falta la buena voluntad

El Primado de la Iglesia en el Perú señaló que en el mundo, “no podemos vivir en paz porque hay un egoísmo espectacular” y precisó que “nos hace falta la buena voluntad”.

“Si verdaderamente tenemos buena voluntad para con los demás –sea mi amigo, mi padre, mi vecino, mi compañero de trabajo, mi competidor político, mi cliente económico- debemos respetarlos con todos sus derechos y todos sus deberes”.

Agregó que cuando no hay esa buena voluntad, todo se vuelve como una especie de teatro o acuerdo para ver quien gana o quien pierde, “entonces es la ley de la selva, del más fuerte”.

Al hacer referencia a este tema destacó la importancia de comprender lo que implica la rectitud de una intención y manifestar lo que uno quiere, de palabra y de obra. “El Señor dice: ‘Paz a los hombres de buena voluntad’. La buena voluntad es básica para que nos entendamos como hermanos en este país”, afirmó.

Confió en que “si hay muchos hombres y mujeres de buena voluntad habrá mucha paz” pero si esto no se vive, será lo contrario.

“Cuánta paz hay depende del número de hombres y mujeres que cree en la presencia de Dios y en su ayuda; y por lo tanto, por amor a ese amigo yo estoy dispuesto a transar. No por cálculo político, por dinero o por quedar bien, sino por amor”, expresó, agregando que “la paz no es una especie de hierba que se cultiva y crece... sino que brota del corazón de todos los hombres y mujeres del mundo”.

Tenemos que encender una luz de esperanza

En el mensaje a la feligresía, el Arzobispo de Lima se refirió a la paz a la que aspira el Perú, y a la sensación de hartazgo que vive la ciudadanía.

“Esa actitud requiere de quienes tenemos responsabilidad -en mi caso como Pastor de la Iglesia- de encender una luz de esperanza que no quiere decir no mirar a la realidad. Efectivamente hay violencia, enfrentamientos duros de palabra, situaciones en que la pérdida de una vida humana no interesa mayormente. Todo esto es verdad, pero encendamos la luz”, fue su llamado.

“Si creo en la presencia de un Dios que me pide buena voluntad, rectitud, verdad, sinceridad... Entonces cuando sea juez actuaré correctamente...”, anotó.

Asimismo, aclaró que “la Iglesia en ningún momento te ofrece éxito político ni económico, ni ser el hombre más publicitado del mundo. La Iglesia te ofrece la salvación, vencer al pecado... Si eso no les interesa no sé cómo van a lograr la paz”

El Purpurado también precisó que “la paz no es un simple pacifismo o un acuerdo de no agresión, pues va de la mano de la justicia; la justicia va de la mano de la verdad; y la verdad del lado del amor”.

Todo ese encadenamiento que es la persona humana se inicia en el centro de tu propio corazón que es esa gran obra educativa de la conciencia. Yo creo que una gran tarea para la paz es educar la conciencia desde niños, en el hogar, en la escuela, en la universidad, con la honradez”, recomendó.

   
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