Lima, 10 de setiembre de 2005

 
 

“La Iglesia apoya a la ciencia,
pero sobre ella defiende a la verdad y la vida”,
enfatiza Cardenal Cipriani

Una defensa a la vida, a la familia y al matrimonio hizo el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, ante la amenaza de la píldora del día siguiente que se constituye en un peligro de aborto. En su mensaje instó a los fieles a no ceder a las presiones de los grandes países que buscan eliminar gente para ser menos solidarios.

El Primado de la Iglesia en el Perú señaló que no se trata de discutir de manera anecdótica y polémica el tema de la píldora del día siguiente, sino entender que la sexualidad va más allá de la unión física, y se encuentra unida al aspecto familiar, donde se origina la vida.

Durante el programa Diálogo de Fe, destacó que “el fin del matrimonio es la procreación y educación de los hijos. Si empezamos por no aceptar que Dios nos ha invitado a colaborar en una nueva vida, entonces el concepto de matrimonio pierde su esencia”.

En ese sentido, dijo: “Debemos valorar este fin, y unirlo a la educación de los hijos para que sepan ser personas. Esa procreación y educación son parte de la doctrina de la Iglesia Católica que se encuentra en la Revelación de Dios y en la tradición de los siglos”.

En su explicación refirió que la Iglesia precisa que el acto conyugal está unido el aspecto de la unión, no solamente genital, sino de la persona -varón con la mujer- y ese aspecto unitivo tiene consigo una consecuencia: es procreador.

“De modo natural, se puede separar, porque hay períodos de la mujer en donde no es fecunda. Entonces naturalmente separo el aspecto unitivo de la persona con el aspecto de la sexualidad procreadora. Si yo intervengo artificialmente queriendo separar ese aspecto unitivo del procreador surge, entonces, ese camino diferente en la discusión que hoy existe en el mundo”.

La Iglesia defiende la verdad y la vida

A través de su mensaje, dejó claro que todo lo que ocurre de manera directa en la naturaleza, la Iglesia lo respeta. “Si se pierden embriones por causas ajenas a la voluntad de la persona comprendemos que no hay responsabilidad de ésta, pero cuando se estudian elementos químicos para alterar el orden de la naturaleza, debemos decir lo que pasa”, mencionó.

Señaló de modo enfático que “La Iglesia apoya a la ciencia, pero por encima de ella defiende a la verdad y la vida. En el tema de la ‘pastilla del día siguiente’ que amenaza el embarazo y la concepción, estamos defendiendo la vida, la de los pobres y ricos”.

En este punto, agregó que la Iglesia no está ajena a estas situaciones “ni hace lobbies”, y por ello se pronuncia, siempre asesorándose por científicos que conocen del tema.

La Iglesia es enérgica y transparente

De modo enfático, dijo que como Pastor de la Iglesia siempre ha sido transparente y aclaró que también defendió la vida durante el gobierno anterior, cuando a través de la llamaba “planificación familiar”, se buscaba impedir que la mujer o que el varón participaran en la procreación a través de una cirugía.

“En aquel momento dije en un canal de televisión de gran audiencia: el gobierno quiere convertir el país en un burdel”. También recordó cuando se quiso hacer un programa de educación para enseñar a niños de 6 y 8 años prácticas de sexualidad. “Yo dije: ‘todos esos libros del Ministerio de Educación tienen que ir a la basura”, expresó.

No seamos conejillos de indias

En el programa, el Arzobispo de Lima pidió al gobierno iniciar una política de información veraz para que la población sepa realmente de qué se trata la denominada píldora del día siguiente, al mismo tiempo que pidió a los peruanos reflexionar sobre lo que su uso implica.

“Su mismo nombre nos lo dice: ‘píldora del día después’. ¿Después de qué? Después de una posibilidad de haber concebido. Es evidente que va unido a un riesgo de embarazo. No seamos tan ligeros… Entonces, hay elementos para pensar que su uso generaría un aborto”, explicó. En ese sentido, demandó: “basta ser honestos y decirlo”.

Explicó a los oyentes que la campaña de natalidad que se está aplicando, es promovida por países como Estados Unidos, Francia, España y Alemania, que lejos de ser solidarios buscan eliminar las bocas de la mesa. “Si hay más gente en nuestros países ellos tendrán que ayudar con más dinero”, manifestó.

“Todo esto nos hace ver que hay una batalla de egoísmo y manipulación muy fuerte. No somos una máquina que con una tecla nos programan ¡No!… Somos seres humanos hechos a imagen y semejanza de Dios con una libertad y con un deseo de ser felices. No dejemos que estas campañas nos quiten la paz. Creo que hay que decir la verdad. Eso es todo lo que pide la Iglesia”.

En ese sentido, destacó la necesidad de informar y educar. “Evidentemente es difícil en un país grande, con gente variada, pero urge una política de información. Esta información debe ser transparente para todos”, añadió.

Al referirse a esta situación refirió: “ En un tema tan complejo como es el de la vida, el amor y el sexo, no puedo lanzarme a una aventura sin saber quién soy, quién es ella, por qué hay esa unión, para qué ha puesto Dios esa inclinación buena de la sexualidad. También nos llama a saber que son la familia, el matrimonio, la pasión, la anticoncepción”.

   
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