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Lima, 12 de febrero de 2005 |
| La conversión es un proceso que empieza Un llamado para vivir esta etapa de Cuaresma a conciencia, buscando la conversión, hizo el Cardenal Juan Luis Cipriani a la feligresía peruana, desde su programa Diálogo de Fe, destacando la importancia de intensificar y profundizar en la oración “entendiéndola como la amistad y ayuda con Cristo, el mejor amigo”. “Lo que nos pide la Cuaresma es ser más humanos. Yo no puedo acercarme a Dios, ser más divino, espiritual y religioso, si primero no soy más humano. Eso implica ser más honesto, puro, sincero, fiel, solidario. amar a la familia... Es el mensaje que nos trajo Jesús”, expresó. El Purpurado se refirió al momento actual, que se vive en el mundo, donde “se maltrata a la persona humana en su humanidad”, y citó como ejemplo la matanza de niños a través del aborto, la drogadicción, la eutanasia en los ancianos y enfermos, el uso de los pobres como caudal electoral. “Cuando se le quita al ser humano su valor, su dignidad, y vale más el robo, la ventaja política, la del poder económico, del medio de comunicación, o la crítica para destrozarnos entre nosotros mientras la gente no tiene para comer, encontramos que la Cuaresma es un gran momento para hablar con Dios y pedirle ayuda para ser más humanos”, recordó. Cristo es la mejor respuestaDurante su mensaje, el Arzobispo de Lima dijo que “en nuestra vida, la mejor respuesta a todos los problemas es precisamente Cristo”. Por eso “deja que Dios vaya entrando a tu alma para acoger qué quiere Dios de mí”, agregó. Al destacar la importancia de la Cuaresma, y el propósito de conversión que ésta conlleva, señaló que al cambio debe acompañarlo el arrepentimiento. Todo esto va unido a la oración y a un permanente esfuerzo por mejorar. “En este tiempo especial, Dios nos dice: Quiero que te unas a esa Semana Santa donde yo voy a morir y resucitar... Si no te preparas y te esfuerzas, se te pasa”, enfatizó. Hay que ser sinceros: Soy un pecadorEl Arzobispo de Lima se refirió a lo que los fieles deben hacer en esta etapa, es decir, ser verdaderos creyentes, siendo sinceros y reconociéndose pecadores. “Quien dice que no comete pecado, miente. La debilidad, a veces la malicia, las tentaciones, lo llevan a uno a hacer lo que no quiere. Por eso necesita arrepentirse y no aceptar la crítica de ‘Tú te arrepientes pero vuelves a pecar’. La vida del hombre en la tierra tiene como destino luchar cada día por ser mejor”, dijo. Recordó que sentir el verdadero arrepentimiento y propósito de enmendar los errores, así como efectuar esa lucha por ser mejor, es la verdadera penitencia. “Ten confianza. Cuánto daño hace el que piensa ‘yo no soy muy bueno y por eso no puedo ser católico’. La fe católica nos dice: ‘lucha constantemente aunque caigas cien veces, vuelve a empezar, Dios te espera’. Sé más humano, de ese modo estarás más cerca de Jesús, que quiere que en este mundo haya más justicia y solidaridad”, refirió. Más solidaridadEl Cardenal Juan Luis Cipriani señaló en el mensaje, la necesidad de que se promueva la solidaridad entre la población para ayudar a los menos favorecidos, y trajo a la memoria épocas en las que el desprendimiento de parte de las clases con mayores recursos, era algo espontáneo. “Eran tiempos en que la gente tenía entre sus obligaciones heredadas, ayudar a los demás. En este momento, en cambio, todo se ha estructurado como grupo, ONG, política”, mencionó. En su programa, el Cardenal fue interrogado por la prensa sobre el plan ProPerú anunciado por el gobierno y criticado por la oposición. “La manera en que se da es rara. He escuchado que los que están en el tema ya han dado sus opiniones. Yo lo que digo es que si logramos que la gente se sensibilice para ayudar a los más necesitados, el Estado tendrá una función subsidiaria”, comentó en líneas generales. Explicó que esta función se refiere a apoyar el sentido solidario de la población, y llevar esa ayuda a los lugares donde el individuo por sí mismo no puede acceder, porque son lugares alejados, donde por ejemplo no hay carreteras. “Es decir, que el Estado va con los impuestos de la población, de modo temporal, transparente y nada político, a efectuar una labor de bien común. Ese es el aspecto subsidiario de la doctrina social de la Iglesia... Esto es diferente a que el Estado se sienta con capacidad de tomar iniciativas por su cuenta”, anotó. Sobre la participación técnica de la Iglesia, como se ha propuesto en los últimos días para garantizar que el programa ProPerú no se politice, el Purpurado dijo que “la Iglesia puede colaborar, pero la eficiencia técnica profesional tiene que primar”. "La Iglesia puede aportar esa enorme identificación con nuestra gente que no tiene una vida digna. La Iglesia quisiera que esta situación de pobreza se alivie, pero cada uno en su lugar. No hagamos de la Iglesia una institución que cada vez que ocurre algo se le llama para ver qué hace”, concluyó, invitando a la misa dominical donde se rezará por los enfermos. |
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