Lima, 12 de marzo de 2005

 
 

Monseñor Carlos García enfatiza
que la confesión por internet no es válida

Al estar próxima la Semana Santa, donde se recuerda el sacrificio y entrega de Cristo por la humanidad, el Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor Carlos García, destacó el valor del sacramento de la Penitencia, el cual a través de la confesión y del arrepentimiento pleno permite la reconciliación con el Señor.

Durante el programa Diálogo de Fe, destacó el carácter personal y directo de este Sacramento en el confesionario, tal como lo regula el Código de Derecho Canónico. De esta manera, aclaró que la Iglesia, si bien reconoce la importancia de la tecnología en la evangelización, no acepta que ésta intervenga en los Sacramentos.

“El confesionario no está desterrado”, dijo en forma enfática. “Ayuda a guardar la privacidad entre el penitente y el confesor, y también a que la conciencia pueda abrirse más libremente sin estar siendo identificado en el rostro”, agregó.

El Prelado explicó que el Código de Derecho Canónico es un documento universal para la Iglesia, y éste dice: ‘El lugar propio para oír la Confesión es un oratorio’. “No es cualquier lugar ni es una máquina conectada a internet”, señaló.

Respecto a la sede para oír confesiones, el documento precisa: la Conferencia Episcopal da normas que aseguran la existencia de un lugar patente, es decir confesionarios provistos de rejillas entre el penitente y el confesor, que los fieles puede utilizar libremente.

“Es bueno siempre pedir perdón al Señor, pero no nos olvidemos que cuando Jesús nos habla de este sacramento en el evangelio, le dice a los apóstoles: lo que ustedes perdonen, quedará perdonado. Hoy esta misión recae en los Obispos que la comparten con los presbíteros”, mencionó recordando el papel de los confesores.

El pecado nos aparta de Dios

En la reflexión sobre este tiempo de Cuaresma, orientado a la Conversión, el Obispo Auxiliar exhortó a los fieles a reconciliarse con el Señor, reconociendo que han fallado en esa meta de encontrarte con Él.

Monseñor indicó que a través de la reconciliación, Dios nos regala su gracia, que por el pecado habíamos perdido y nos había alejado de su lado. Agregó que la confesión es necesaria siempre, porque uno peca en todo momento.

“Hay cosas que mucha gente hace y no se da cuenta que es pecado. El actuar incorrectamente atenta contra la vida interior. El pecado nos aparta del camino de Dios”, refirió.

Haz un buen examen de conciencia

El Prelado agregó que “en la línea del pecado podemos encontrar actitudes y gestos que también están señalizados dentro de los 10 mandamientos porque faltan a la verdad”. Entre estos mencionó la corrupción, la compra y venta de artículos ‘piratas’, el pasarse la luz roja del semáforo, que a veces la gente minimiza.

Respecto a cómo descubrir que uno ha fallado, dijo que es necesario analizar en cada acto tres elementos: Libertad, conciencia y voluntad. “Reconozco que yo he cometido esta falta grave porque ha atentado contra los 10 mandamientos, mi conciencia lo sabe, mi voluntad lo ha decidido, porque soy libre”, anotó.

“La Penitencia nos permite por eso, pedirle perdón al Señor por haberle fallado y reconocer nuestra responsabilidad en ese mal actuar. Por tanto, el penitente debe tener ante todo una actitud de arrepentimiento, que sólo puede ser verdadera después de un profundo y sincero examen de conciencia. Se trata de acercarse a Dios, pedirle perdón y comprometerse a tratar de ser mejor”, concluyó.

   
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