Lima, 19 de febrero de 2005

 
 

Cardenal Cipriani recuerda que en la Santa Misa
es importante la participación interior

Una participación interior verdadera en la Misa Dominical, centro de la vida del cristiano porque recuerda el sacrificio de entrega de Jesús por la salvación de la humanidad, pidió el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne a la feligresía. En su intervención destacó que con esta entrega, Cristo desafía la ideología de la dignidad.

A través del programa Diálogo de Fe, el Primado de la Iglesia en el Perú explicó que en cada celebración eucarística se repite la entrega de Jesucristo en la Última Cena, donde Él le pide a los demás: Hagan esto en memoria mía.

“En cada Misa estamos con Cristo, y vivimos la entrega de su cuerpo en la Cruz, el sacrificio y su muerte. Jesucristo vuelve a morir de una manera sacramental. Hay una entrega que se repite porque Él nos dice: una y otra vez acá está mi vida, tómala”.

Al hacer referencia a la importancia de la Santa Misa, el Arzobispo de Lima señaló que cada fiel debe estar consciente que participa en la mesa con Cristo, y sobre todo está al pie de la Cruz viéndolo sufrir por salvarnos.

Cristo es la dignidad total

En su mensaje trató sobre las recomendaciones pastorales que recalcan la dignidad del ser humano en la Eucaristía.

“Cristo es la dignidad total, la belleza total. Esa dignidad de Cristo resalta en la Cruz en la que es muerto. El mundo recuerda a través de los siglos que la mayor dignidad desde donde reina Cristo es la Cruz”.

El Purpurado explicó que el Señor, libremente entrega toda su vida desafiando la ideología de la dignidad, que “es como un planteamiento político que la pone a nivel de una causa, de un sueldo, de una lucha que es muy respetable y muy buena”.

“Cuando hablamos de la dignidad que nunca se puede atropellar, nos referimos a la Misa que tiene como centro la Cruz, el dolor y el sufrimiento, que es también ese pan de vida”.

Ir a la Misa no es cumplir sino vivir

El Arzobispo de Lima pidió a los fieles decir en la Eucaristía: Señor perdona mis pecados, sintiendo cada una de las palabras que pronuncia el Sacerdote, y reflexionando sobre éstas.

“Esto es muy importante porque actualmente se vive una especie de show donde cada uno hace su papel externo, y disimula su interior. Dice: Estoy pidiendo perdón, pero por dentro ni siquiera hace un propósito de cambiar... A eso nos lleva la Santa Misa, a identificarnos con Cristo que muere en la cruz”.

Agregó que ir a la Misa, no es un cumplir sino un vivir, es decir participar en el sacrificio pensando en qué ofreces cuando Cristo nos da su vida. “No separes a ese Cristo de tu vida, de tu familia, de tus preocupaciones”, concluyó.
   
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