Lima, 19 de marzo de 2005

 
 

Cardenal Cipriani recuerda:
“Domingo de Ramos es la fiesta de la humildad”

Un llamado a la comunidad hizo el Arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani Thorne para que, dando muestras de su fe y profundo amor a Dios, participe en el Domingo de Ramos que la Iglesia celebra mañana, dando inicio a la Semana Santa 2005.

Al retomar sus actividades pastorales en Lima, después de su estadía en Roma y España, el Cardenal Juan Luis Cipriani destacó en su programa Diálogo de Fe, el significado de la Semana Santa, momento en el que Jesucristo instituye la Eucaristía, entregándonos su cuerpo.

Durante el mensaje a la comunidad peruana, destacó la importancia del Domingo de Ramos, fecha en la que el mundo recuerda la entrada triunfal de Cristo a Jerusalén, la cual se produce en medio de un ambiente festivo donde el pueblo lo reconoce diciendo: “bendito el que viene en nombre de Dios”.

El Primado de la Iglesia en el Perú se refirió a este Domingo de Ramos como la “fiesta de la humildad”, pues para ingresar a Jerusalén, Jesús llegó montado en un burrito, a pesar de ser “Dios, el todopoderoso, el que nos da la vida para salvarnos, la sabiduría plena, la justicia absoluta. De esta manera la bondad total se muestra humilde y sencilla”.

Al hacer referencia a este día y a su significado, invitó a la feligresía a reflexionar sobre cómo va su humildad, es decir la verdad. “¿Cómo te reconoces y te aceptas a ti mismo? ¿Vives en la realidad o al margen?, ¿Qué quiere Dios de mí?”, dijo.

Con el Papa sentimos la profundidad de la verdad

El Cardenal mencionó que para llegar a esa humildad, “hace falta profundizar, no dejarse llevar por el querer quedar bien ante los demás, y cambiar actitudes que nos hacen daño a nosotros y a los demás”. Por ello, invitó a la comunidad a “encontrarse con uno mismo, en ese silencio de la cercanía con Dios”.

En ese sentido se refirió a la importancia de la oración y como ejemplo citó la entrega del Santo Padre a rezar y acompañar a Jesús Eucaristía.

“Eso hace que tenga una identificación con Cristo que lo lleva a tener los mismos sentimientos que tenía Cristo: de amor, de compasión, de reclamar la justicia y el perdón, de ayudar a los que más lo necesitan”

En el mensaje a la comunidad, el Purpurado saludó al sacerdote Marco Cortez, de Chiclayo, a quien el Santo Padre nombró hace unos días como Obispo Coadjutor de Moquegua y Tacna.

La Semana Santa no es una anécdota

Al hablar a la comunidad peruana, el Arzobispo pidió “mirar con esperanza nuestra vida, sabiendo que la Semana Santa no es una simple anécdota, ya que nos recuerda el sufrimiento y muerte de Cristo por nosotros”.

“La Semana Santa debemos vivirla personalmente diciendo: Yo quiero entrar mañana con Jesús a Jerusalén, acercarme a la Eucaristía con el corazón limpio, acompañarlo en ese morir de cada día, y resucitar para que realmente esta vida sea un anticipo del cielo”.

   
  Secretaría de Prensa
Plaza Mayor s/n. Lima. Tlf. 427-1217
prensa@arzobispadodelima.org

 

[Reseña histórica de la arquidiócesis]
[Peregrinación por las Iglesias de Lima][Advocaciones y santos peruanos]
[Mensajes del Santo Padre al Perú][Enlaces]