Lima, 07 de enero de 2006

 
 

Cardenal Cipriani: "Evitemos que el pueblo se vea sacudido por el huayco de las mentiras y la confusión de las promesas"

El Pastor de Lima reflexionó sobre el mensaje del Papa Benedicto XVI por la Jornada de la Paz.

En su programa Diálogo de Fe el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne manifestó que todos tenemos la responsabilidad de buscar formas para alcanzar una dignidad que se vea reflejada en la realidad, y así todos podamos tener las mismas posibilidades de vivir en una sociedad en paz.

"Debemos buscar respuestas para que exista una mejor distribución de la riqueza y una mejor inversión del dinero para que se genere empleo. En ese sentido, la Iglesia no señala respuestas concretas pero si pide que estas tengan una sola condición: La verdad", señaló.

Indicó que si con mentiras se promete que se van a resolver los problemas de hambre y empleo se generará más violencia. Porque la mentira es como la pólvora, hace explotar la violencia, por eso, pidió quitarla de nuestro trabajo, de nuestro diálogo, de nuestras actitudes y así aunque haya discrepancias, habrá paz.

Pidámosle a quienes quieren servirnos que digan la verdad

Invocó al pueblo a no dejarse engañar por aquellos que aspiran a gobernarnos. Si la política es una arte para servir, entonces, quien quiera asumir un cargo político, quien tenga ganas muy grandes de servirnos y no de mandarnos, deberá dejar su trabajo y sus preocupaciones para dedicarse totalmente a nosotros.

Manifestó que hay que pedirles a quienes quieren servirnos que digan la verdad, y pidió al pueblo que este atento a las promesas bonitas, que todo es fácil, que nos van a dar trabajo y que nadie va abusar de nosotros. Despertemos y pidamos explicaciones de cómo lo van hacer para que no nos engañen.

Comentó también que si vemos que no existe orden que es un derecho a vivir con dignidad nos rebelamos, pero debemos hacerlo gradualmente para así lograr poco a poco la paz. Esto es lo que le cuesta a nuestros países entender porque queremos un cambio inmediato, que caigan del cielo, que no le cueste a nadie, y teniendo siempre a quien señalar como culpable.

"Muchos revolucionarios se dedican a hablar de que hacen mal los demás pero no nos dicen que van hacer ellos. Eso de decirnos que en tres días vamos a tener nuestra casa, chacra, colegio y hospital, no debemos creerlo porque ya conocemos esas mentiras”, dijo.

Señalo, en ese sentido, que no debemos permitir que se burlen del principio de autoridad. Hemos visto que en estos años se ha venido abajo el respeto de quien ejerce la autoridad.

"Por eso no podemos caer en ese juego de mentiras, y de quién es más agresivo que el otro. El Santo Padre Juan Pablo II decía: la violencia engendra violencia, y hoy el Papa Benedicto XVI nos pide a todos en la Iglesia que seamos sembradores de la paz", agregó.

Hay que respetar a los pobres

Indicó también que no podemos aceptar que el país se divida entre pobres y ricos, porque existe una variedad muy grande entre la gente que más tiene y la que menos tiene. Hay que ser más honestos, hay que respetar más a los pobres, hay que educarlos para que salgan de la situación que están, pero no hay que manipularlos.

"El marxismo, sigue hablando de pobres y ricos, pero yo quisiera saber de esos que defienden a los pobres que nos muestren sus cuentas bancarias, cuanto dinero manejan aquellos defensores de lo más necesitados", puntualizó.

Señaló que debemos reconducir toda esta situación por un camino de mayor entendimiento con una exposición más clara y detallada de las propuestas de los candidatos políticos, para que así nuestro pueblo exija no sólo palabras sino una demostración de cómo van hacerlo.

Pidió que toda esta línea política de estos meses sea con respeto, moderación y verdad, para que una vez más podamos vivir con ilusión el futuro. "Ojalá que la persona, la vida, la familia, la verdad y la educación sean el centro de los debates políticos".

Cada país tiene derecho de buscar su propia determinación

Comentó que le llamaba la atención que en estos procesos que están viviendo nuestros países se esté estableciendo una red regional en que unos influyen a otros. "Por favor, un poco de respeto por el derecho que tiene cada país de buscar su propia determinación", exhortó.

"Los que tengan ese liderazgo mesiánico de que creen que han sido llamados a cambiar Sudamérica por favor que se queden en sus propios países. Está bien que exista una organización para mejorar el intercambio económico pero discutamos aquí nuestras cosas con honradez y no las saquemos afuera", agregó.

Al concluir señaló que el Señor no es rival de nuestra vida sino garante de nuestra grandeza. "Por eso con el mensaje cristiano que habla de Dios, de los hombres, de la dignidad humana y de la libertad responsable el país será grande, tendremos paz y encontraremos una mejora para nuestro pueblo. Y pidámosle a Dios que nuestro pueblo no sea vea sacudido por el huayco de la mentira y por la confusión de la promesa".

 

 

   
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