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Lima, 09 de setiembre de 2006 |
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| Hay que establecer mecanismos para ayudar a que la corrupción no continúe en el país “Está muy claro que se deben hacer reformas, cambios o establecer mecanismos para ayudar a que la corrupción no continúe en el país, pero esto será completamente insuficiente si no procuramos poner el centro del cambio en ese compromiso de conversión y de reforzamiento ético en la sociedad”, señaló el Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne durante su programa “Diálogo de Fe” El Arzobispo de Lima manifestó que la actitud de una persona, cambiará si ese principio -que el bien es más fuerte que el mal- lo mostramos y lo enseñamos, dándole de esta manera un soporte serio a cualquier cambio de estructuras. Afirmó que la única manera de cambiar con cierta seriedad es un proceso educativo, que empieza en la escuela, universidad, vida pública y en los negocios, contando también con un apoyo sólido de los medios de comunicación. Ante los sucesos en Chiclayo: “Todo tiene un límite” El Cardenal expresó su malestar ante los hechos ocurridos en la ciudad de Chiclayo, y manifestó que fue indignante ver como la cúpula de la Municipalidad de Chiclayo se venía abajo consumida por el incendio -como las torres gemelas-, ante la mirada de las personas presentes. Comentó que nos vamos acostumbrando a situaciones que significan una falta de respeto por los demás, y “sea cual fuere el problema que se haya suscitado entre estas autoridades ediles, todo tiene un límite”. Despertemos el sentido del bien y la verdad Indicó que no podemos entrar en ese pesimismo de pensar que nada va a cambiar en el país; la mejor manera para revertir esto, será que junto a sanciones ejemplares -al mismo tiempo- haya un enorme cambio en la educación ética de los niños, jóvenes y adultos. Comentó –por otro lado- que en el problema de las barras bravas ya es hora también que exista orden, en la escuela y en la universidad, para que se le explique a los niños y jóvenes porqué se debe respetar la propiedad privada, y porqué se puede discrepar con otros, pero sin pedradas. Señaló que el desaliento ronda en el país, pero sin un reforzamiento ético, no bastan todas las reformas y las teorías que se hablan en la opinión pública. “Hay que despertar el sentido del bien y de la verdad a través de la educación”, puntualizó. La Familia: “mantener la estabilidad de la palabra dada” Afirmó que la verdad no se da por encuestas, los cambios en la sociedad se dan de dentro de cada uno de nosotros y se proyectan hacia fuera, pero lo que no es verdad es decir que es al revés, que a través de una ley todos se alinean o cambian. El Pastor de Lima manifestó que ya es hora que la persona humana sea el sujeto principal de los planes de gobierno en educación y desarrollo; y para ello, hace falta reforzar esa orientación ética en los ciudadanos. “Si no hay verdad y un bien, la libertad se convierte en un arma para atropellar a los demás. Ante los hechos sucedidos en el Poder Judicial y en la Municipalidad de Chiclayo, es evidente que el recurso ético no funciona en el país y por eso la población no cree en la capacidad que tenemos de cambiar. “Es ahí donde debe empezar la revolución del cambio; es decir, mantener la palabra dada y cumplir las cosas que uno ha fijado, y la familia tiene que ser el lugar donde empiece ese compromiso ético, pero para esto necesitamos también de Dios”, añadió. Al concluir el programa, el Cardenal Juan Luis Cipriani invitó a todos los fieles a participar de la Santa Misa por el Día de la Familia que se celebrará este domingo 10 de setiembre en la Basílica Catedral de Lima, a las 11 de la mañana. |
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