Lima, 29 de marzo de 2008

   
 
   
 

“Si no hay eternidad, no hay justicia”

En el programa “Diálogo de Fe” del 29 de marzo, el Arzobispo de Lima animó a los fieles a vivir mañana, en el segundo domingo de Pascua, la Fiesta del Señor de la Divina Misericordia y también resolvió diversas preguntas que los oyentes realizaron a través del correo electrónico del programa.

El Arzobispo de Lima explicó la importancia de la devoción al Señor de la Divina Misericordia que la Iglesia celebra el segundo domingo de Pascua. “En misericordia hay dos palabras en latín (“miser” viene de miseria y “cordia”, de corazón). La miseria en el corazón hace que la persona se identifique contigo. Por ejemplo, si tengo la miseria de una enfermedad, la persona  que tiene misericordia, en su corazón pone el dolor, la dificultad del enfermo y entonces me mira, me acompaña y me ayuda con el mismo sentimiento que tiene el propio enfermo”, dijo.

El Cardenal Cipriani recordó la gran misión que el Señor de la Divina Misericordia le encomendó a Santa Faustina Kowalska. “Te envío a toda la humanidad con mi misericordia, no quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, abrazarla a mi corazón misericordioso, tú eres la secretaria de mi misericordia, te he escogido para este cargo y des a conocer a las almas la gran misericordia que tengo con ellas, y para que las invites a confiar en el abismo de mi misericordia”, señaló.

El Pastor de Lima recordó una anécdota referente a esta devoción. “El Papa Juan Pablo II estableció el segundo domingo de Pascua como el día del Señor de la Divina Misericordia.  El Papa murió un sábado por la noche, vísperas de la Fiesta del Señor de la Divina Misericordia. Y su secretario (hoy día el Cardenal Stanislao Dziwisz) me decía: “El Papa a las ocho de la noche nos dijo: ¿y por qué no celebramos la misa?, y empezamos. Cuando terminó, llegamos a la conclusión: hemos celebrado la misa del Señor de la Divina Misericordia”. O sea que el Papa murió en brazos del Señor de la Divina Misericordia. Los animo a que vivan en la confianza de la Misericordia de Dios que siempre nos busca”, manifestó.

En otro momento del programa, el Cardenal Cipriani agradeció y resolvió las consultas que los oyentes realizan a través del correo electrónico del programa, dialogodefe@rpp.com.pe

Ante la interrogante de una radioescucha de primero, amar para luego conocer la vida de Cristo, el Arzobispo de Lima señaló “Uno no ama lo que no conoce, de alguna manera en la Sagrada Escritura podemos conocer un poco quién era, cómo era, dónde vivió (Jesús). Creo que una lectura meditada del Evangelio nos va a llevar a ponernos en esa situación y procurar ser un personaje más de ese pasaje. Y así el amor surge del encuentro. Efectivamente hay que amar, pero para amar hay que conocer, entonces las dos cosas van unidas”, precisó.

Del mismo modo, en referencia a la consulta de porqué ocurren asesinatos de niños inocentes, el Pastor de Lima mencionó que “Dios ha corrido el riesgo de la libertad, y por lo tanto eso tiene el riesgo de que un criminal atente. Estamos en ese mundo del bien y del mal. Dios no me condiciona ni a mí ni a ti. Si creemos en la vida eterna, por supuesto que los crímenes salvajes van a tener un castigo eterno y esa criatura (víctima) un premio eterno. Si no hay eternidad, no hay justicia. Y la vida humana es real. Juégate la vida sabiendo que el premio es la vida eterna y el castigo es eterno”, respondió.

Finalmente, el Arzobispo de Lima envío un saludo de paz y serenidad a las familias después del breve sismo que se sintió en la capital en las primeras horas de la mañana de este sábado.

   
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