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VIGILIA EN HONOR
A LA
INMACULADA VIRGEN MARÍA

(Para el día 7 de Diciembre por la Noche)

CANTO DE ENTRADA

SALVE, SALVE, CANTABAN, MARÍA

SALVE, SALVE, CANTABAN, MARÍA
QUE MÁS PURA QUE TU SÓLO DIOS;
Y EN EL CIELO UNA VOZ REPETÍA:
MÁS QUE TÚ, SÓLO DIOS, SÓLO DIOS.

1. Con torrentes de luz que te inundan,
los arcángeles besan tus pies;
las estrellas tu frente circundan,
y hasta Dios complacido te ve.

2. Pues llamándote pura y sin mancha,
de rodillas los mundos están,
y tu espíritu arroba y ensancha
tanta fe, tanto amor, tanto afán.

3. ¡Ay!, bendito el Señor, que en la tierra
pura y limpia te pudo formar,
como forma el diamante la sierra,
como cuaja las perlas el mar.

4. Y al mirarte entre el ser y la nada,
modelando tu cuerpo, exclamó:
«Desde el vientre será inmaculada,
si del suyo nacer debo yo».

5. Porque Tú, Madre Virgen y pura
del que dijo «¡Haya luz!» y hubo luz,
y a tus pechos bebió tu ternura,
y a tus brazos cayó de la Cruz.

ACLAMACIÓN INICIAL

V/. Bendita eres tú, Hija del Dios altísimo.
R/. Y bendito el Señor, que ha creado el cielo y la tierra.

SALUDO

V/. El Señor esté con ustedes.
R/. Y con tu espíritu.

ORACIÓN

Oremos

(Unos instantes de silencio)

Concédenos, Padre Santo, permanecer siempre vigilantes a imitación de la Virgen María Inmaculada para que, teniendo encendidas las lámparas en nuestras manos, velemos en la noche del tiempo y permanezcamos en ferviente oración.

Por Jesucristo nuestro Señor.

R/. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Lectura del Profeta Isaías. 62, 1-9.

Por amor de Sión no callaré,
por amor de Jerusalén no descansaré,
hasta que rompa la aurora de su justicia
y su salvación llamee como antorcha.
Los pueblos verán tu justicia, y los reyes, tu gloria;
te pondrán un nombre nuevo
pronunciado por la boca del Señor.
Serás corona fúlgida en la mano del Señor
y diadema real en la palma de tu Dios.
Ya no te llamarán “abandonada”
ni a tu tierra “devastada”;
a ti te llamarán “Mi favorita”, y a tu tierra,
“Desposada”;
porque el Señor te prefiere a ti,
y tu tierra tendrá marido.
Como un joven se casa con su novia,
así te desposa el que te construyó;
la alegría que encuentra el marido con su esposa
la encontrará tu Dios contigo.
Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas:
nunca callan, ni de día ni de noche,
los que se lo recordáis al Señor no os deis descanso;
no le deis descanso hasta que la establezca,
hasta que haga de Jerusalén la admiración de la tierra.

El Señor lo ha jurado por su diestra
y por su brazo poderoso:
ya no se beberán extranjeros tu vino,
por el que tú trabajaste.
Los que lo cosechan lo comerán y alabarán al Señor;
los que lo vendimian lo beberán
en mis atrios sagrados.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL Sal 109, 1-5.7.

Oráculo del Señor a mi Señor:
“Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies”.
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
“somete en la batalla a tus enemigos”.

“Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora”.

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
“Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec”.

El Señor a tu derecha, el día de su ira,
Quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.

Breve oración en silencio

SEGUNDA LECTURA

Lectura del Profeta Isaías. 61, 4-10.

Reconstruirán las viejas ruinas,
levantarán los antiguos escombros;
renovarán las ciudades en ruinas,
los escombros de muchas generaciones.
Se presentarán extranjeros a pastorear vuestros rebaños,
y forasteros serán vuestros labradores y viñadores.
Vosotros os llamaréis “Sacerdotes del Señor”,
dirán de vosotros: “Ministros de nuestro Dios”.

Comeréis la opulencia de los pueblos,
y tomaréis posesión de sus riquezas.
A cambio de su vergüenza y sonrojo,
obtendrán una porción doble;
poseerán el doble en su país,
y gozarán de alegría perpetua.
Porque yo, el Señor, amo la justicia,
detesto la rapiña y el crimen.
Les daré su salario fielmente
y haré con ellos un pacto perpetuo.
Como el suelo echa sus brotes,
como un jardín hace germinar sus semillas,
así el Señor hará brotar la justicia
y los elogios ante todos los pueblos.
Su estirpe será célebre entre las naciones,
y sus vástagos entre los pueblos.
Los que vean reconocerán
que son la estirpe que bendijo el Señor.
Desbordo de gozo con el Señor,
y me alegro con mi Dios:
porque me ha vestido un traje de gala
y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como un novio que se pone la corona
o una novia que se adorna con sus joyas.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL Sal 23.

Del Señor es la tierra y cuanto la llena.
El orbe y todos sus habitantes.
Él la fundó sobre los mares,
Él la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro?

El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura contra el prójimo en falso.
Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.

Este es el grupo que busca al Señor,
que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.

Breve oración en silencio

TERCERA LECTURA

Lectura del libro del Apocalipsis. 12, 1-3.7-12ab.17.

Apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas. Estaba en cinta, y gritaba entre los espasmos del parto, y por el tormento de dar a luz. Apareció otra señal en el cielo: un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas.

Se trabó una batalla en el cielo; Miguel y sus ángeles declararon la guerra al dragón. Lucharon el dragón y sus ángeles, pero no vencieron, y no quedó lugar para ellos en el cielo. Y al gran dagón, a la serpiente primordial que se llama diablo, y Satanás, y extravía la tierra entera, lo precipitaron a la tierra, y a sus ángeles con él.

Se oyó una gran voz en el cielo: “Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo; porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche. Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron, y no amaron tanto su vida que temieran la muerte. Por esto, estad alegres, cielos, y los que moráis en sus tiendas”.

Despechado el dragón por causa de la mujer, se marchó a hacer la guerra al resto de su descendencia, a los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús.

Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL Sal 17.

Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza,
Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador,
Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío,
mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoca al Señor de mi alabanza
y quedo libre de mis enemigos.

Me acechan las olas mortales,
torrentes destructores me aterraban,
me envolvían las redes del abismo,
me alcanzaban los lazos de la muerte;
en el peligro invoqué al Señor;
grité a mi Dios: desde su templo él escuchó mi voz,
y mi grito llegó a sus oídos.

Desde el cielo alargó la mano y me agarró,
me sacó de las aguas caudalosas;
me libró de un enemigo poderoso;
de adversarios más fuertes que yo.
Me acosaban el día funesto,
pero el Señor fue mi apoyo:
me sacó a un lugar espacioso,
me libró, porque me amaba.

Tú salvas al pueblo afligido,
y humillas los ojos soberbios.
Señor, tú eres mi lámpara,
Dios mío, tú alumbras mis tinieblas.
Fiado en ti me meto en la refriega,
fiado en mi Dios asalto la muralla.

Me ceñiste de valor para la lucha,
doblegaste a los que me resistían;
hiciste volver la espalda a mis enemigos,
rechazaste a mis adversarios.

Me libraste de las contiendas de mi pueblo,
me hiciste cabeza de naciones,
un pueblo extraño fue mi vasallo.
Los extranjeros me adulaban,
me escuchaban y me obedecían.
Los extranjeros palidecían,
y salían temblando de sus baluartes.

Viva el Señor, bendita sea mi roca,
sea ensalzado mi Dios y salvador:
el Dios que me dio el desquite
y me sometió los pueblos;
que me libró de mis enemigos,
me levantó sobre los que resistían,
y me salvó del hombre cruel.

Por eso te daré gracias ante las naciones, Señor,
y tañeré en honor de tu nombre:
tú diste gran victoria a tu rey,
tuviste misericordia de tu ungido,
de David y su linaje por siempre.

Breve oración en silencio

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según San Lucas. 1, 39-45.

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:

“¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”.

Palabra del Señor.

Homilía o breve reflexión

Silencio meditativo.

LETANÍAS DEL PUEBLO DE DIOS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.

Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las vírgenes, ruega por nosotros.
Hija predilecta del Padre, ruega por nosotros.
Madre de Jesús, el Hijo de Dios, ruega por nosotros.
Templo del Espíritu Santo, ruega por nosotros.
Mujer llena de gracia, ruega por nosotros.
Mujer pobre y humilde, ruega por nosotros.
Mujer bendita entre todas, ruega por nosotros.
Virgen purísima, ruega por nosotros.
Virgen siempre orante, ruega por nosotros.
Virgen y Madre, ruega por nosotros.
Primicia de la redención, ruega por nosotros.
Honor de la humanidad, ruega por nosotros.
Gloria del pueblo de Dios, ruega por nosotros.
Sierva del Señor, ruega por nosotros.
Modelo de esposa y madre, ruega por nosotros.
Fiel discípula de Jesús, ruega por nosotros.
Colaboradora de Cristo Redentor, ruega por nosotros.
Imagen clara de la Iglesia, ruega por nosotros.
Dichosa porque creíste, ruega por nosotros.
Dichosa porque esperaste, ruega por nosotros.
Dichosa porque amaste, ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia, ruega por nosotros.
Madre de la unidad, ruega por nosotros.
Madre de las misiones, ruega por nosotros.
Madre de los sacerdotes, ruega por nosotros.
Madre de la vida consagrada, ruega por nosotros.
Madre de la familia, ruega por nosotros.
Madre de todos los hombres, ruega por nosotros.
Madre dolorosa, ruega por nosotros.
Madre de la misericordia, ruega por nosotros.
Madre de corazón inmaculado, ruega por nosotros.
Madre del amor hermoso, ruega por nosotros.
Mediadora de todas las gracias, ruega por nosotros.
Vida y esperanza nuestra, ruega por nosotros.
Artífice de la paz, ruega por nosotros.
Estrella del mar, ruega por nosotros.
Camino de los peregrinos, ruega por nosotros.
Salud de los enfermos, ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores, ruega por nosotros.
Consuelo de los afligidos, ruega por nosotros.
Socorro de los moribundos, ruega por nosotros.
Alivio de los difuntos, ruega por nosotros.
Alegría del cielo, ruega por nosotros.
Reina de los ángeles, ruega por nosotros.
Reina de todos los santos, ruega por nosotros.
Reina y Señora nuestra, ruega por nosotros.
Reina de la creación, ruega por nosotros.

V/. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

ORACIÓN

Oh Dios, que por la Concepción Inmaculada de la Virgen María preparaste a tu Hijo una digna morada, y en previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado; concédenos, por su intercesión, llegar a ti limpios de todas nuestras culpas. Por nuestro Señor Jesucristo.

Amén.

FELICITACIÓN A LA INMACULADA

I.

Monitor: Felicitemos a María por su gran fe.

(Pausa)

Porque has sabido vivir con valentía el desafío de la fe. Nosotros queremos unirnos a ti y seguirte en esa búsqueda arriesgada, difícil, que tú hiciste encuentro porque querías a Dios y querías a tu pueblo: un pueblo que era de todos los hombres.

Todos: Dichosa eres, María, porque de ti vino la salvación del mundo.

II.

Monitor: Felicitemos a María por su fortaleza en el dolor.

(Pausa)

Por tu fortaleza en el dolor y en el misterio; por tu fortaleza ante la violencia que los hombres ejercemos sobre tu Hijo, sobre tus hijos buenos. Haznos comprender que el mal, la enfermedad, la guerra, el desamor y la muerte no son la última palabra. Y ten compasión, piadosa Madre, de los que más sufren el dolor del mundo.

Todos: Dichosa eres, María, porque de ti vino la salvación del mundo.

III.

Monitor: Felicitemos a María por la fecundidad de su amor.

(Pausa)

Haz que sepamos acoger con ternura las paradojas del Señor, que sólo se revela en lo escondido y en lo pequeño. Haznos fecundos en el sencillo amor de cada día, de todos los días, de forma que quienes nos siguen sean, con el tiempo, verdaderos hombres y mujeres de Dios.

Todos: Dichosa eres, María, porque de ti vino la salvación del mundo.

IV.

Monitor: Felicitemos a María por su apertura al Plan de Dios.

(Pausa)

Porque supiste aceptar dócilmente el Plan de Dios en tu vida. Enséñanos a abrirnos cada vez más a Dios y a los hermanos, para ser así, verdaderos testigos del Señor ante todos los hombres.

Todos: Dichosa eres, María, porque de ti vino la salvación del mundo.

V.

Monitor: Felicitemos a María por el don de la fe, que ella hizo posible en nosotros.

(Pausa)

Por tu gratitud a Dios, que es la nuestra. Queremos unirnos a tu vida, ofrecerte muchos años tejidos por el don de la fe, superando dificultades como tú nos enseñaste. Te agradecemos tu presencia comprometida en nuestras vidas y en las vidas de todos los hombres. Contigo, también nuestros corazones se llenan hoy de gozo y queremos proclamarlo, con entusiasmo, al mundo entero.

Todos: Dichosa eres, María, porque de ti vino la salvación del mundo.

CANTO DEL “MAGNIFICAT” Lc 1, 46-55.

(Durante el Canto del Magnificat, el sacerdote revestido con la capa pluvial, inciensa primero el Altar y posteriormente la Imagen de la Virgen María).

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su sierva.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
a favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre.

ORACIÓN CONCLUSIVA PRESIDENCIAL

Virgen Inmaculada, a los ojos de Dios eres hermosísima, la más perfecta y la más santa de las criaturas. Tu alma jamás fue oscurecida por la sombra de una sola mancha, y toda la rabia del infierno se agotó en vano contra tu hermosura.

Pasaste por entre los pecados y miserias morales de nuestra tierra, y no dejaste en ella sino la silueta de una pureza intacta, milagrosa.

Porque Dios estableció en ti el santuario más oculto y más fuerte de su amor. Tú lo acogiste con fe y amor y Él formó en ti un rostro que reflejase de una manera ideal la luz divina.

Santa María, en la espera del día en que veamos a esta luz tu rostro glorioso, queremos contemplar tu belleza con ojos de la fe, llenar nuestra mirada terrena de este esplendor celestial.

¡Qué, deslumbrados por una hermosura tan espiritual, seamos conducidos, pobres pecadores, hacia la perfección de tu ideal!

Virgen llena de gracia, reflejo puro de la perfección de Dios, pareces estar tan encima de nosotros, a una altura inaccesible. Y, sin embargo, nos eres muy cercana, porque tu privilegio de Inmaculada lo recibiste para nosotros.

La plenitud de gracia que habita en tu corazón es sólo para que desborde sobre nosotros, y para asociar nuestra suerte a la tuya. En ti encontramos la omnipotencia de Dios, que crea en nosotros nuestra santidad antes de todo mérito de parte nuestra.

En ti vemos reflejado el inmenso amor de Dios que busca entrar hasta el fondo de nuestros corazones.

En ti podemos ver la voluntad del Señor de hacer de nuestras vidas instrumentos suyos para la transformación del mundo.

En ti dirige a la humanidad y a cada uno de nosotros un llamado a la santidad de vida.

En ti el triunfo del bien sobre el mal nos muestra la posibilidad de resistir a las tentaciones y de vencer las fuerzas del mal.

La gracia de tu Inmaculada Concepción ennoblece a todos los hombres y eleva a nuestro mundo.

¡Que el ver esta gracia nos llene de confianza y de alegría y que abra nuestros corazones a la perfección que Dios quiere de nosotros!

CANTO FINAL

SALVE, REGINA

 Salve Regina, Mater misericordiae
vita, dulcedo, et spes nostra, salve.

Ad te clamamus exsules filii Evae.
A te suspiramus, gementes et flentes,
in hac lacrimarum valle.
Eia, ergo, Advocata nostra,
illos tuos misericordes oculos ad nos converte.
Et Iesum, benedictum fructum ventris tui,
nobis post hoc exsilium ostende.
O clemens, o pia, o dulcis Virgo Maria.

S. Ora pro nobis, Sancta Dei Genetrix.
T. Ut digni efficiamu promisionibus Christi.

BENDICIÓN FINAL

V/. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.
R/. Amén.

V/. Pueden ir en paz.
R/. Demos gracias a Dios.

 

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