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La historia de la iglesia de las Nazarenas,
que alberga hoy a la sagrada imagen del Señor de los Milagros, es casi
tan antigua como la imagen misma. Tal como consta en la historia del Señor
de los Milagros, la sagrada imagen fue pintada en el humilde y tosco muro
de una barraca por un esclavo angoleño. En 1655 un fuerte terremoto asoló
Lima causando cuantiosas perdidas humanas y materiales. Las precarias
viviendas de los esclavos angoleños cayeron por los suelos. Pero milagrosamente
el muro donde estaba plasmada la imagen del Cristo Morado quedó intacto.
Fue don Sebastián
de Antuñano y Rivas el verdadero impulsor de la construcción del Santuario
del Señor de los Milagros. Nombrado cuarto mayordomo de la sagrada imagen
en 1684, compró los terrenos aledaños a la zona donde se la venera
hasta hoy y construyó la primera iglesia del Cristo Morado. Ésta
sufrió graves daños por la acometida del tiempo y los terremotos. A esta
primera edificación que requirió ser prácticamente demolida en 1746
le seguirá en importancia la que fue construida en 1771 por iniciativa
del Virrey Amat. Este templo ha sufrido, hasta nuestros días, tantas remodelaciones
como sismos ha soportado la Ciudad de los Reyes. Lo que comenzó siendo
una pequeña capilla es ahora un imponente templo de hermosa arquitectura,
y que, contrariamente a lo ocurrido con otros monumentos, se ha visto
embellecida progresivamente después de las muchas reconstrucciones y arreglos
de que ha sido objeto. Año a año el santuario recibe a millares de fieles
devotos del Cristo Morado, que pueden admirar en el lugar central
de la iglesia la milagrosa imagen que pintara una piadosa mano morena
hace siglos y que milagrosamente permanece hasta nuestros días dando testimonio
de la eterna miesericordia divina.
Al costado
del templo se ubica el monasterio de las Nazarenas. En octubre de 1700
el mayordomo constructor de la primera iglesia hizo donación de ésta y
de los terrenos adyacentes a las beatas Nazarenas. Éstas vestían el habito
morado, dándose así origen a los hábitos de ese tradicional color que
usan los devotos en el mes de octubre. Estas beatas tomaron como regla
la carmelitana y así lograron elevar el beaterio a la condición de monasterio.
Actualmente las Madres Carmelitas Descalzas-Nazarenas que continúan
usando el hábito morado en vez del tradicional marrón carmelitano
son las guardianas del Señor de los Milagros. En 1966 el antiguo monasterio
quedó en ruinoso estado debido un fuerte sismo. Dos años más tarde se
erigió uno prácticamente nuevo, en el que las "Fieles Guardianas
y Cuidadoras" del Señor los Temblores viven dedicadas a la oración.
Como consecuencia
del gran número de fieles que se acerca a la iglesia durante todo el año
y que en el mes de octubre se torna en una verdadera marea humana, las
Madres Descalzas-Nazarenas buscaron ampliar la capacidad del templo. Es
así que entre 1987 y 1989 se construyó "la Capilla de la Reconciliación".
La moderna construcción que ha merecido importantes galardones por
su bella arquitectura es un complejo con más de 2,500 metros cuadrados
y con capacidad para 500 personas. Cuenta con 8 confesionarios y su nave
está presidida por un imponente Cristo de estilo manierista. Octubre a
octubre esta edificación recibe a miles de penitentes que acuden para
recibir el sacramento de la reconciliación de ahí el nombre de la
capilla. |