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Esta Iglesia tiene de titulares
a los Apóstoles San Pedro y San Pablo. Desde el principio se le llamó
Iglesia de San Pablo hasta el año 1770 en que toma el nombre de SAN PEDRO.
La historia de esta
hermosa y antigua Iglesia conoce tres etapas fundamentales:
IGLESIA PRIMITIVA:
Su historia se inicia
con la llegada de los Jesuitas el 1 de Abril de 1568. De inmediato se
emprendieron las labores de construcción de la Iglesia con el fin de que
la Lima de entonces, de apenas unos 10000 habitantes, contara con un lugar
más dedicado a la celebración del misterio de la Eucaristía y de las distintas
labores propias del anuncio del evangelio.
Cabe destacar cómo
muchos de los vecinos dieron algunos lienzos y tablas de imaginería para
embellecer los muros, sedas para los ornamentos, y piezas de plata para
la sacristía.
LA SEGUNDA
IGLESIA:
El afán de una mejor
evangelización y el deseo de alcanzar una mejor escucha y celebración
de la Fe, alentó la construcción de una nueva Iglesia. El 30 de Junio
de 1569 se colocó la primera piedra en el terreno inmediatamente contiguo
a la anterior. La labor concluyó seis años más tarde después de múltiples
esfuerzos y de la cooperación de todos los feligreses que aportaron no
pocos donativos.
TERCERA IGLESIA.
LA ACTUAL:
El acuerdo de la construcción
de la nueva Iglesia se tomó en la congregación provincial de 1618. En
1628 se terminaron tres de sus capillas, en 1635 se erguía airosa la cúpula,
y fue el 31 de Julio de 1638 cuando se celebró su solemne dedicación.
A partir de este momento más de tres siglos y medio han sido testigos
del Amor de Dios que se renueva una y otra vez en cada Eucaristía.
Visitar esta Iglesia
no sólo ofrece una oportunidad de encuentro con el Señor, sino que también
constituye una oportunidad para maravillarse de la abundante riqueza artística
que se deja ver en cada uno de sus altares, capillas, y pinturas. La arquitectura
de la Iglesia de San Pedro manifiesta distintos estilos arquitectónicos.
Entre ellos destaca el Renacentista, Plateresco, Barroco, Churrigueresco
(Barroquismo exagerado), y Neoclásico.
En la nave central
se ve resaltar la afamada arquería de San Pedro. Los cuadros en las pilastras
dando cara a los confesionarios, representan a los Apóstoles. A lado y
lado del pasillo central se capta la presencia viva de las Capillas doradas,
que nos preparan para el encuentro maravilloso con el altar mayor, no
sin antes levantar la mirada hacia la alta cúpula asentada sobre los cuatro
arcos maestros donde lleva ya tres siglos y medio manifestando la grandeza
del Señor.
El Altar Mayor estaba
dedicado a los titulares de la Iglesia de San Pedro y de San Pablo, el
retablo era barroco y muy rico, riqueza que se extendía en cuadros y marcos
dorados por todo el presbiterio, hasta las pilastras del arco toral. Los
terremotos de 1687 y de 1746 lo despojaron de su primitiva belleza de
ahí que se procediera a remplazarlo. El actual Altar, labrado en estilo
Neoclásico, se estrenó en febrero de 1809 y hacen parte de él las imágenes
de San Pedro y San Pablo y el Corazón de Jesús que ocupa el nicho central,
también hace parte de este altar la imagen de la Virgen María cuya presencia
maternal guía el corazón de cada visitante hacia el encuentro con el Señor
a través de la oración.
En el altar de las
reliquias, maravilloso retablo de estilo renacentista, se encuentran abundantes
reliquias de Santos Mártires, lo que hace que en la Iglesia de San Pedro,
fuera del recinto donde esta el Santísimo Sacramento, no haya otro sitio
de tanta sacralidad y respeto como el altar de las reliquias. En su cercanía
hacen oración los que buscan robustecerse en la fe, acompañándose allí
de tantos que murieron por ella.
Son muchos los altares
que conforman esta Iglesia, cabe destacar entre ellos el de San Ignacio,
el de San Francisco Javier y todas aquellas capillas laterales que una
a una van representando las inagotables riquezas de la fe, una fe que
espera encontrar un eco de santidad en cada corazón de quienes las visitan.
Por último cabe destacar
cómo al costado del Templo de San Pedro y adosada a él se encuentra la
capilla de la Penitenciaría que se construyó utilizando los cimientos
de la segunda Iglesia. La capilla actual tiene un sólo altar - con un
lienzo representando la escena de la Elevación de la Cruz - y está adornada
en sus costados por grandes lienzos de la Vida de Cristo encuadrados en
marcos dorados. Se encuentra también en la Iglesia de San Pedro la capilla
de la O perteneciente a la congregación Mariana de Nuestra Señora de la
Expectación del Parto, conocida más como Nuestra Señora de la O, dicha
así por la "O" admirativa con que comienzan las antífonas latinas
del Magnificat los ocho días que preceden a la Natividad. |