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Después de la fundación de Lima, el 18 de enero
de 1535, el conquistador Francisco Pizarro entregó a la orden de Santo
Domingo el solar que hoy ocupa su iglesia en el jirón Conde de Superunda,
a una cuadra de la Plaza de Armas de Lima. Aunque los dominicos Juan de
Olias, Alfonso de Montenegro y Tomás de San Martín, quien asume el gobierno
de la orden en calidad de vice-provincial, fundan primero su convento
en el solar de Diego de Agüero en la esquina de las calles Judíos y Bodegones
para mudarse recién en 1541 al solar que se les había asignado, mientras
se construía su casa.
Antes,
el 4 de enero de 1540, se crea la provincia de San Juan Bautista del Perú
de la orden de Santo Domingo, separándola de las provincias de Santa Cruz
de la Española y de la de Santiago de México. La nueva provincia se extendía
desde Nicaragua hasta el Río de la Plata, "por toda la costa del
Mar del Sur". A partir de esa fecha el convento, que debía denominarse
del Rosario, comenzó a construirse gracias a la ayuda de muchos vecinos
que dieron gruesas limosnas, adquiriendo para sí y sus descendientes las
capillas donde habían de enterrarse. El capitán Juan Fernández edificó
y dotó la capilla de San Juan de Letrán, Diego de Agüero, la de Santo
Cristo, situada en el crucero, que mas tarde vino a ser la del Rosario
y Jerónimo de Aliaga tomó para sí la denominada de San Jerónimo, que hoy
es la capilla de Santa Rosa de Lima.
En
ese mismo año Francisco Pizarro funda la Archicofradía de la Veracruz
para dar culto al fragmento de la cruz en que murió Cristo y que a instancias
de Carlos V envió a Lima el papa Paulo III. Para albergar esta reliquia
se construyó la Capilla de Veracruz al costado de la iglesia de Santo
Domingo. Pocos meses después llega un grupo de 12 sacerdotes de la orden,
incluyendo a Domingo de Santo Tomás, fundador de la Universidad de San
Marcos que, con el nombre de Estudio General, inicia en 1548 sus cursos
de Teología, Escritura, Gramática y Lengua General. El 2 de enero de 1553
se inicia oficialmente el funcionamiento de la Universidad, cumpliendo
con la Real Cédula expedida en Valladolid el 12 de mayo de 1551, siendo
su primer rector el padre dominico Juan Bautista de la Roca. En 1574 se
muda la Universidad al local de San Marcelo, después de haber sido abandonado
por los padres de San Agustín.
El
28 de marzo 1568, llegan al Callao y el 1 de abril hacían su entrada en
Lima 7 religiosos de la Compañía de Jesús, encabezados como provincial
por el padre Jerónimo Ruiz del Portillo, para instalarse provisionalmente
en el convento de Santo Domingo, antes de iniciar la construcción de su
primer templo que inaguraron seis años después.
La
iglesia de Santo Domingo demoró en construirse. Aún no estaba terminada
en 1583, ya que el 22 de enero de ese año el artífice mayor de albañilería
Esteban Gallegos, requerido por los padres, declara que conocía el convento
hacía 24 o 25 años y que a la iglesia "le falta de acabar y hacer
mas de la mitad della y lo que falta por acabar no se hará con 40,000
pesos, por ser todos los materiales de cal, ladrillo y piedra muy costosos".
Lo que no impedía que se adornaran sus capillas, como la de la Virgen
del Rosario de los Españoles que hizo en 1582 el escultor sevillano Juan
Bautista Vásquez y cuya pintura realizó Pedro de Villegas. Todavía en
1590, después del desastroso terremoto de 1586, el escultor sevillano
Juan Martínez Montañés se obliga entregar al dominico Cristóbal Núñez,
para la iglesia un "Santo Domingo", un "Santo Tomás",
una "Santa Catalina de Sena" y el "Cristo" de la familia
Aliaga. También el pintor Mateo Pérez de Alesio, que llegó a Lima en ese
año, trazó los santos que adornan los claustros dominicos.
En
esa misma época, exactamente en 1594, y a la edad de 15 años, es recibido
San Martín de Porras como donado en el convento de Santo Domingo, por
el prior Francisco Vega. Luego de nueve años profesa en la orden y el
2 de junio de 1606, en el coro del convento, el superior fray Alonso de
Sea recibe sus votos de pobreza, castidad y obediencia. Durante 33 años,
hasta su muerte, el 3 de noviembre de 1639, Martín será el enfermero,
cirujano y barbero de la institución, ayudando y atendiendo a muchos menesterosos.
Fray Martín fue canonizado por el papa Juan XXIII en 1962.
A
finales del siglo XVI y hasta el terremoto de 1909 se termina la primera
iglesia del convento y se trabaja intensamente en el adorno de los claustros.
El 17 de setiembre de 1603, el alarife carpintero Francisco Rodríguez
contrata cubrir los cuatro ángulos de un claustro pequeño que se estaba
construyendo. Entre 1604 a 1606 se colocan los azulejos del claustro principal,
importados del taller de Hernando de Valladares de Sevilla. A partir de
allí se colocan los azulejos que fray Francisco de Avendaño, procurador
del convento, encargó al ceramista Garrido, de acuerdo a la inscripción
"me fecit Garrido", que aún se conserva. Debieron ser 6,000
azulejos grandes y los chicos que fueren necesarios, "habían de ser
como los de la sala del Palacio". También en 1606 fundan los padres
del convento de Santo Domingo la recolección Santa María Magdalena, después
Sagrados Corazones o Recoleta en la actual plaza Francia.
Después
del terremoto de 1609 el convento de Santo Domingo inicia una gran actividad
constructora que transformaría el monumento totalmenmte. En 1615 el maestro
alarife Alonso Arenas reacondiciona el claustro principal y el prior Salvador
Ramírez manda hacer los retablos procesionales de los ángulos del mismo.
En 1616 el escultor Diego Martínez de Oviedo contrató con los mayordomos
de la cofradía del Rosario para hacer el retablo de la virgen titular
y un Jesús Nazareno, que fueron dorados por Diego Sánchez Merodio. El
16 de mayo de 1619 el alarife Diego Guillén contrata con los mayordomos
de la capilla de la Veracruz la ejecución de la portada renacentista de
ingreso, quizás diseñada por Juan Martínez de Arrona, que se puede ver
en el grabado de la fachada de Santo Domingo que aparece en los "Tesoros
Verdaderos de Indias" de Juan Meléndez, publicado en Roma entre 1681
y 1683.
Mientras
se estaban realizando estas obras el beato Juan Masías, antes de ingresar
a la orden de Santo Domingo, contrata con el acaudalado Pedro Jiménez
Menacho cuidar su ganado menor, que poseía éste como asentista del abasto
de carne de la ciudad, en un lugar inmediato a la Alameda de los Descalzos,
en donde se levantaría después la iglesia y beaterio de Nuestra Señora
del Patrocinio. Es ahí, según refiere el beato en su autobiografía, donde
tuvo revelaciones divinas. El 22 de enero de 1622, ingresa a la orden
dominica para ocupar la portería de la recolección de Santa María Magdalena,
actual iglesia de la Recoleta.
Anteriormente
a la transformación de la fisionomía interna y externa del templo dominico,
que se realizar a partir de 1660, se hacen aún varias obras de importancia.
El 2 de octubre de 1625 el alarife Francisco Gómez de Guzmán inicia la
ejecución de la desaparecida portada del refectorio "según y de la
forma y manera que está hecha la del refectorio del Colegio de San Ildefonso
de la misma orden". A mediados de julio de 1630, el maestro de arquitectura
y entallador Pedro Noguera realiza, a pedido del padre dominico fray Juan
Yáñez, varias figuras para el retablo principal de la iglesia, que el
pintor Agustín de Sojo, en compañía de Antonio de Umbela y Juan Cáceres,
pintarán y dorarán. El 22 de enero de 1632, el alarife Antonio Mayordomo
contrata la construcción de una espadaña para la iglesia en reemplazo
de otra existente, de acuerdo al proyecto del padre dominico fray Juan
García. El 14 de febrero de 1633, el alarife Antonio Mayordomo propone
alargar el coro alto de la iglesia. El 18 de marzo de 1650, el maestro
ollero Juan del Corral contrata hacer los azulejos para la iglesia y en
1653, por encargo de fray Alonso Prieto, los azulejos que habían de adornar
la capilla del Rosario.
Pocos
años después se inicia para el templo dominico la transformación que sufren
todas las iglesias limeñas, es decir se reestructuran los templos abandonándose
las formas góticas primitivas para reemplazarlas con lo que se ha llamado
el barroco limeño. Así se inicia en Santo Domingo con la destrucción de
la espadaña, recientemente inagurada, para remplazarla por una torre que
es contratada, el 1o. de abril de 1659, al alarife Francisco Cano Melgarejo
y al carpintero Lorenzo de los Ríos, por el prior fray Martín Meléndez,
de acuerdo a los planos del alarife dominico fray Diego Maroto, que en
esa misma época está construyendo el crucero y la cúpula de la iglesia.
La torre de 44 varas de alto y de forma octogonal, se levantó sobre la
capilla "de los negros" y constaba de tres cuerpos rematados
por una cúpula coronada por una escultura bronceada de Santo Tomás de
Aquino mitrado. Cano Melgarejo es autor también de la gran escalera conventual
que aún existe. El 2 de enero de 1663, el maestro Lorenzo de los Ríos
contrata la construcción de la cúpula para rematar la torre de Santo Domingo
que se terminó de construir el 8 de enero de 1665. Un grabado de la iglesia
con su torre publicó en Roma, en tres tomos entre 1681 y 1682, el dominico
limeño Juan Meléndez en su "Tesoros Verdaderos de Indias". En
1666 el alarife fray Diego Marote hace derribar las bóvedas góticas de
la capilla mayor de la iglesia para hacerlas reedificar en cal y ladrillo
por el albañil Diego de la Gama; aunque por poco tiempo, ya que 25 años
después las reconstruye en madera y yeso.
Mientras
se realizaban estas grandes obras, dentro y fuera de la iglesia, en el
mes de agosto de 1667, se celebró con gran pompa la beatificación de Santa
Rosa de Lima.
El
17 de junio de 1678, a un cuarto para las ocho de la noche, se produce
el terremoto que agrietó totalmente el templo de Santo Domingo. Después
del sismo el alarife fray Diego Maroto inicia la conversión de la iglesia
de Santo Domingo en un templo de tres naves, derribando la parte delantera
de la iglesia a partir de las capillas paralelas de los Aliaga y los Agüero,
y edificando el crucero con una nueva capilla mayor. Todo esto con adobes,
madera y quincha, que habían comprobado ser mas resistentes que la piedra
y el ladrillo. Una vez levantado el templo se reinicia su adorno. Así,
el 14 de enero de 1684, el ensamblador Diego de Aguirre contrata con la
cofradía de la Virgen del Rosario de los Españoles, en la iglesia de Santo
Domingo, para hacer en un año el retablo y el camarín de la Virgen. En
1687 los ensambladores Pedro Gutiérrez y Juan Gómez de Lasalde terminan
la confección del retablo de Santa Rosa. Entablaron pleito por debérsele
1,000 pesos de la cantidad ajustada y en su alegato dicen que el retablo
terminado era de las mismas proporciones que el de la Virgen del Rosario
y, por tanto, debía costar igual. En 1687 el pintor Rafael Bermúdez hace
un lienzo de la Virgen del Rosario, rodeada de unos medallones con santos.
Después
del terremoto de 1746, que redujo a Lima a escombros, se inicia la reconstrucción
del convento y de la iglesia para convertirlas en el monumento que hoy
conocemos. Después de la rehabilitación del templo le tocó a la capilla
de la Veracruz que se reedificó en 1758 y el 12 de febrero de 1774 se
colocó el primer ladrillo para la reconstrucción de la torre agregándole
un cuerpo mas de altura diseñado por el artífice Juan de la Torre, siendo
el resto de acuerdo a los planos del alarife Martín Gómez. El ángel de
bronce de 3.5 mts. de altura, y que en las noches servía como faro, fue
obra del platero Fernando Daza. La torre se terminó de construir en 1776
interviniendo en la reedificación como maestro de obras el alarife Juan
de la Roca. En 1835 la arruinó un incendio sustituyéndose su cúpula piramidal
por una chata y el ángel por uno de madera. Después del terremoto de 1940
la torre recuperó su forma original. En 1780 el maestro escultor José
Pérez de Mendoza hace el retablo principal "de obra moderna"
de la capilla de la Veracruz.
Durante
la época de la Independencia el presbítero Matías Maestro transforma el
interior del templo dominico reconstruyendo prácticamente todos sus altares
para convertirlos al estilo neoclásico que estaba en pleno auge. Lo ayudaron
en esta labor el maestro carpintero Jacinto Ortiz y el pintor José Sagastizábal.
También encargó en 1822 al pintor sevillano José del Pozo decorar con
sus lienzos el camarín de la Virgen del Rosario de los Españoles y pintar
dos lienzos uno de Santa Rosa y otro de la Virgen María para los nuevos
altares. Ya en este siglo los altares son remozados -y el de Santa Rosa
redorado- gracias al autor de esta obra. El camarín de la Virgen del Rosario
de los Españoles es una verdadera joya artística que desgraciadamente
no esta abierto al público.
(Arquitecto
Juan Gunther)
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