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El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad PDF Imprimir E-mail

Diálogo de fe
Sábado, 26 de mayo de 2012

 

 Armando Canchanya (AC): Les damos la bienvenida a Diálogo de Fe. Cómo está Cardenal.

Cardenal Juan Luis Cipriani (CJLC): Muy buenos días a todos, muy contento de estar en comunicación con tantos amigos,  muchas familias. Y  hablando de familias;  la familia de RPP, todos los periodistas y lo que trabajamos aquí, elevamos una oración por nuestro amigo Raúl Vargas y le pido a Dios que le de mucha tranquilidad a él y a su familia.

AC: Ha servido también para ver este cariño de los oyentes, quienes se han unido a esta oración. Hablando de otros temas usted me comentaba que hay dos cosas importantes que es el mes de María, el mes de mayo y mañana tenemos la fiesta de Pentecostés.

CJLC: Pentecostés que es la venida del Espíritu Santo, hay algo muy llamativo en  la literatura de la Iglesia, con frecuencia la gente  más preparada le llama el gran desconocido, porque hablamos del Espíritu Santo, de la confirmación, pero así como con Jesucristo tenemos esa intimidad porque vemos su rostro,  conocemos sus palabras, pero el Espíritu Santo lo que sabemos es  que son lenguas de fuego pero se nos resulta más difícil ser su amigo, y ahí es donde sería bueno que nos demos cuenta de su maravilla que es Dios uno y trino, nos define que el amor del Padre al Hijo y del Hijo al Padre, ese amor mutuo es una persona, es el Espíritu Santo. En el caso de Dios el misterio de la Trinidad nos dice: que el amor del Padre al hijo es una persona.

AC: Para mí, es ahí donde empieza el problema...

CJLC: Si no lo hubiera revelado el mismo Jesucristo, es imposible  que nosotros podamos descubrir que hay tres personas y un solo Dios. El Papa en estos días nos dice: “El Espíritu Santo es el gran maestro que nos enseña a entrar en esa amistad con el Padre y con el Hijo, él es el que nos conoce mejor, el que nos habla en términos llenos de cariño, rompe el hielo para que te atrevas a decirle papá”.

AC: ¿Es como el niño con su padre?

CJLC: Esto es la escuela que el Espíritu Santo hace brotar en el Corazón de Jesús en la pasión, le brota ese canto interior cariñoso, tierno. Tratemos a Jesús con esa confianza, intimidad, que sepamos que ese Dios es muy cercano;  pero qué difícil es en este mundo que solo cree en lo que toca y en lo que se ve, qué difícil hablar del amor de alguien al que no veo ni que tampoco toco.

AC: Resulta difícil de comprender...

CJLC: Cuando se entra en esa intimidad se entiende más, es él quien te explica ese amor. Hay algo que se genera, pues de esa manera más divina el mismo Espíritu Santo que entra en nuestras almas y nos dice: “Yo te explico como quererme”. Es un mundo maravilloso en el que todos debemos decir “Ven Espíritu Santo, ilumínanos seamos más amigos tuyos”.


 

AC: Hoy estamos hablando del espíritu santo, de lo difícil que puede ser a veces de comprender de que se trata. Dios es uno y tres personas.

CJLC: Yo me pongo con toda certeza en la mente del Espíritu Santo, y él estará diciéndonos “como va a ser extraño si soy lo más presente en el mundo, tú hablas y tú vives porque estoy Yo dentro de ti”. Desde el día que uno se ha bautizado, el Espíritu Santo vive dentro de nosotros, con la tarea de explicarnos, de consolarnos, quien será el abogado de nuestra vida.

Uno puede cerrar la escuela y decirle al espíritu santo no te necesito, pero una vez cerrada es muy difícil volver a abrirla, lo único que pide es poner en práctica sus consejos. El Espíritu Santo te conoce más que tú mismo, es un tema de fe.  Justamente en la Carta de San Pablo a los Romanos hay un frase muy bonita: “No han recibido un espíritu de esclavos para que caigan en el temor, el espíritu que han recibido es para ser hijos adoptivos”, el único hijo es Cristo el unigénito, el hijo del Padre, los demás a través de la intimidad con Cristo nos hace pasar a su casa. Ese hijo adoptivo  que somos cada uno de nosotros, nos dice San Pablo: no sean esclavos, no funcionemos por temor.

El Papa también lo acaba de decir de una manera maravillosa: “el cristianismo no es una religión del miedo, sino de  la confianza y del amor al Padre que nos ama”qué bonito, qué importante y qué actual lo que nos dice el Santo Padre. No es,  nuestra religión la que invade, la que obliga,  que complica la vida, el demonio complica la vida porque te crea rencillas, odios, mentiras, en cambio el Espíritu Santo a través de esa acción en el alma nos dice: “Yo no vengo a sembrar discordias, vengo a sembrar paz, vengo a traer la verdad”. No tengamos esa tentación de decir que Dios es un problema, no se rezar, no me gusta acercarme a la Confesión. El Papa viene diciendo muchas veces: “Ese Dios maravilloso a creado en nosotros un espíritu de verdad, bondad, belleza y justicia”. Pero vivimos una temporada en la que estamos más egoístas, soberbios, y por eso cuando vemos que el hombre moderno pone su belleza en el twitter, en el escándalo, este hombre moderno es un robot, no tiene ilusión, cariño;  no se dejen dominar por la tecnología, la tecnología es para usarla, lo mismo nos dice el Espíritu Santo, él solo deja caer comprensión, amor, paz, misericordia, pero no hay peor sordo que el que no quiera oír, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Esto es lo que nos dice el Espíritu Santo: “Amen a sus enemigos, oren por los que te persiguen”sino vivimos así simplemente estamos al margen de una familia maravillosa, que es la familia del Señor. 

AC: ¿Y en esa comunicación juega un papel el Espíritu Santo?

CJLC: El Espíritu Santo es la relación entre el Padre y el Hijo, es el movimiento de las palabras, de los afectos, si quieres entrar en esa vida, en la Trinidad, que empieza con el bautismo, se hace plena en la Confirmación y se renueva cada día que me confieso. En este mes de mayo, cómo no recordar a la Virgen María, este jueves 31 estoy invitado a Manchay a una peregrinación por la Virgen, y el otro día, el 24 me invitaron a la Basílica de María Auxiliadora, qué tal fervor de la gente, no vaya ser que no nos demos cuenta que hay un resurgir de amor a María, pero hay veces grupos pequeños que quieren hacernos daño, con la santa maravillosa Teresa de Jesús: “Nada te turbe; nada te espante; con el Espíritu Santo todo se pasa; Dios no se muda, la paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta. Solo Dios basta”. Que tengan un buen día de Pentecostés. En el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.

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