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“Los archivos eclesiásticos, que conservan una documentación auténtica y espontánea sobre personas y acontecimientos, son los guardianes de la memoria histórica de la Iglesia y manifiestan por ello su sentido de la Tradición. [...] Son los archivos lugares de la memoria eclesial que es menester conservar y transmitir, revivificar y valorizar, pues constituyen el más estrecho vínculo con el patrimonio de la comunidad eclesial.” (Carta Circular de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia de 1997)
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