Con motivo de la Semana de la Familia

Cardenal López Trujillo, defensor de la familia, estuvo en el Perú


Procedente de Roma, llegó a nuestra capital el cardenal Alfonso López Trujillo, actual Presidente del Pontificio Consejo para la Familia. Colombiano de nacimiento, desempeña tan importante cargo en la sede del Vaticano y su presencia con nosotros, luego de varios años, se debió a la celebración de la Semana de la Familia, fecha que tuvo su día central el pasado domingo 12 de setiembre. Ese día, con una gran presencia de fieles, Su Eminencia concelebró la misa dominical en la Basílica Catedral de Lima con el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Lima, monseñor Alberto Brazzini. En cada palabra del Cardenal, en cada ocasión que tuvo de dirigirse al pueblo peruano, la defensa de la institución de la familia como elemento fundamental en la vida del hombre ha sido el centro de su invalorable mensaje.

Sus primeras palabras para nuestro pueblo, al pisar suelo peruano, fueron para bendecirnos. "El Santo Padre siempre se acuerda de ustedes y por medio mío les hago llegar sus bendiciones".

Entre sus varias actividades en el Perú, sostuvo una reunión con el recién formado Comité de Bioética de la Conferencia Episcopal Peruana, cuya creación se justifica en la necesidad de contar con un ente que ofrezca respuestas puntuales y sustentadas a los problemas que se plantea en el tema de la vida, sobre todo para frenar lo que el Papa Juan Pablo II llamó "la cultura de la muerte".

Este Comité investigará, profundizará y difundirá pautas y orientaciones sobre los problemas éticos que se producen en relación a la vida, a la práctica de la medicina y a la sexualidad en todos los niveles, a la luz del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia.

Luego de sostener esta reunión, en la sede de la CEP, el grupo de personalidades que conforman el Comité, entre los que se encuentran médicos, psiquiatras y abogados, prestó juramento ante el cardenal López Trujillo para cumplir con esta responsabilidad. Al final, el purpurado trató ante los medios de comunicación el tema de la institución familiar.

"Los parlamentos que facilitan las uniones sin un soporte jurídico o que facilitan las separaciones permanentes de los padres de los hijos, se están haciendo insólitamenbte el harakiri. Y cuando el puñal ha abierto sus entrañas es muy difícil la curación", advirtió, haciendo clara referencia a la función de los legisladores que en vez de defender la unión de la familia, propugnan su desintegración mediante leyes y normas inadecuadas.

"La familia es anterior y superior al Estado y por ello merece su reconocimiento y ayuda, ya que le da sentido a la sociedad", aclaró, reiterando que la posición de la Iglesia contra el divorcio, contra los métodos anticonceptivos artificiales y contra el aborto es muy clara: defiende la vida desde la concepción, rechaza los métodos artificiales de contracepción y condena el aborto. "La historia y experiencia de la humanidad demuestra que cuando la familia no es protegida, la sociedad está en riesgo. ¿Qué va ser del futuro de los hijos de las parejas que están en una especie de poligamia transitoria?", se preguntó.

Haciendo alusión al Papa Juan Pablo II, el Cardenal López Trujillo dijo que él siempre ruega por la unión de la familia en todo el mundo y que la Iglesia en general defiende esta verdad, aunque algunos confunden esta defensa con represión e intransigencia. "Pero lo que se hace es defender el derecho a la vida del niño y de la madre, es no querer hacer de ese vientre un sepulcro. Y ya en algunos países son más los ataúdes que las cunas", enfatizó.

Misa en la Catedral

Durante la misa dominical, concelebrada con monseñor Alberto Brazzini, obispo auxiliar y presidente de la comisión de familia de la CEP, el cardenal López Trujillo destacó que "la maternidad y la paternidad son una hermosa vocación. La Iglesia crece armónicamente cuando hay hogares que cumplen su misión, que forman a sus hijos, que ven en ellos su mayor tesoro, su esperanza y su alegría".

Al referirse a los esposos, los calificó como los primeros educadores de la fe: "son aquellos que transmiten la llama luminosa de la fe de generación en generación mediante la fidelidad, el ejemplo, el testimonio. Son los primeros maestros y evangelizadores de sus propios hijos".

Asimismo, remarcó que "el Perú se enorgullece de su fe, constituida por una herencia y tradición maravillosa. Es como un jardín regado por tantos santos que resaltan en el escenario de la iglesia latinoamericana y mundial. Pero también, regado por santos desconocidos, como lo son esos tantos padres de familia buenos, entregados, que trabajan honestamente sembrando la esperanza en el propio jardín de su amor. No hay mayor riqueza para un pueblo que su fe cristiana, que sus familias, que sus hogares".

López Trujillo demandó la ayuda oportuna para proteger a la familia, ya que ésta está siempre al servicio de la patria, de la sociedad, del país. "América Latina es cristiana. Y ese orgullo nada ni nadie nos lo puede quitar. ¡Qué riqueza y qué responsabilidad!", manifestó.

A punto de terminar su homilía, bendijo nuevamente al pueblo peruano, tal como lo hizo a su llegada al Perú, diciendo: "Familias cristianas de este hermoso país, sigan sembrando el futuro en el mayor regalo de Dios: sus propios hijos, primavera de la Iglesia, de la sociedad y esperanza de la humandidad".

 

 

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