Voluntarios participaron en misa del primer domingo de Adviento en la Catedral de Lima

"El voluntariado es expresión del amor de Dios"

Cientos de miembros de los diferentes grupos de voluntariado se dieron cita en la Catedral de Lima el domingo 3 de diciembre, primer domingo de Adviento, para participar de la celebración litúrgica y recibir la bendición del Arzobispo de Lima y Primado del Perú, monseñor Juan Luis Cipriani Thorne, como parte del inicio de las celebraciones del Año Internacional del Voluntariado que se festejará en el año 2001, según lo ha dispuesto las Naciones Unidas.

Entre los asistentes se pudo apreciar a miembros del Cuerpo General de Bomberos, del Rotary Club, voluntarios de EsSalud y de los distintos hospitales de Lima, miembros de la Policía Nacional, la Cruz Roja y diversas ONGs que prestan ayuda a la población a través del voluntariado.

Primer domingo de Adviento

Al tomar la palabra y luego de agradecer la presencias de los fieles, en especial de quienes participan en las labores de voluntariado, monseñor Cipriani recordó el tiempo de especial espera con miras a la Navidad: "Hoy es el primer domingo del Adviento. La Iglesia va a prepararse durante cuatro semanas y quiere que cada uno prepare el nacimiento del Hijo de Dios en su alma, en su casa, en su trabajo, en los hospitales, en todos los rincones donde Jesús quiere venir como un niño".

Imitar a María

Refiriéndose a la Virgen María, en este tiempo previo al nacimiento de Jesús, señaló: "Que cada uno de ustedes vaya viviendo ese clima tal como sucedió en la espera del nacimiento de Jesús en Belén. Que les acompañe María, háblenle con confianza. Muchos de ustedes son mujeres, hagan el papel de la Virgen María en esta preparación de la Navidad. Porque gran parte de ese voluntariado es precisamente llevar amor, llevar compañía, llevar servicio; háganlo pensando cómo estaría la Virgen María esas semanas anteriores al nacimiento, cómo estaría Ella pensando en su Hijo".

La señal del Adviento

"Por eso una señal clara del Adviento es la alegría, la felicidad, una felicidad que justamente el Papa decía, en el libro 'El Umbral de la Esperanza': "Dios ha amado al mundo, pero mucha gente piensa que el mundo no necesita del amor de Dios". ¡No es verdad!, esa felicidad que nosotros como cristianos, como hijos de Dios, como regalo de Dios hemos recibido, queremos llevarla a los demás. En el mismo evangelio de hoy hemos leído como San Lucas dice: "No se dejen embotar, que el pensamiento no se nuble, que no te encierres"; ¿en qué?, pues en el vicio, en la bebida, en los agobios de la vida", advirtió.

La alegría de ayudar

En cuanto a la satisfacción que se siente al brindar ayuda a quienes así lo requieren, el Primado de la Iglesia peruana aclaró que "nos hemos dado cuenta que esa ayuda a los demás en primer lugar nos ayuda a nosotros mismos. Cuando uno tiene ocasión de acompañar a un enfermo, de aliviar la soledad de una persona anciana, de buscar la solución a una familia, de poder llevar apoyo material a quien no puede estar solo, que puede aliviar una situación de emergencia -como es el caso de los bomberos-, junto con la alegría de ayudar a los demás se siente una alegría muy grande, sentimos una enorme satisfacción. No sólo por que nos lo agradecen, sino por lo que brota dentro del corazón de cada uno. Y lo hemos leído en la segunda lectura de San Pablo a los Tesalonicenses: 'Que el Señor os colme y los haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos y que así se fortalezca internamente para que cuando Jesús, Nuestro Señor vuelva se presenten santos'. El Señor pone en nuestro corazón ese gozo cuando uno ayuda al pobre, al desvalido, al enfermo, al anciano, al niño, al que pasa por una tribulación, por eso este mensaje del voluntariado tiene una enorme presencia hoy, en todos los rincones del mundo".

Cristo, el primer voluntario

Seguidamente, el Arzobispo de Lima precisó que el primer voluntario fue Cristo que "vino a salvarnos a todos, no necesitaba nada, era el Hijo de Dios segunda persona de la Santísima Trinidad, lo tenía todo... Por lo tanto, Dios, como lo dice la teología, ha venido a este mundo por puro amor para a dar. Por eso el voluntariado tiene su modelo en Cristo. Cristo vino al mundo a dar, a amar, a comprender, a perdonar, vino a acompañarnos, a llenarnos de esperanzas, de ilusión; no vino a insultar, a maltratar, a odiar, a juzgar. Por eso podemos decir: ¡Jesús, gracias por este voluntariado!... y les bendigo, les felicito y les agradezco a ustedes, porque el voluntariado es una señal muy fuerte que tiene que ir creciendo cada día más ".

Atender al que necesita

Más adelante, el Pastor de la Iglesia de Lima fue claro al definir el sentido del voluntariado: "Hermanos, el mundo hoy pide a gritos amor, comprensión, ayuda, servicio. Y a veces contestamos con palabras fuera de lugar. La Iglesia no discute teorías económicas, la Iglesia habla de caridad, de amor al prójimo, de perdón, de comprensión, de misericordia, de no dejar a nadie abandonado. Y a veces escuchamos palabras: 'No hay que hacer el paternalismo'. ¿Acaso es malo ser padre? ¿Acaso es malo que una criatura abandonada sienta el calor de una mano amiga? 'No queremos asistencialismo'. ¡Perdón! ¿No quieres asistir -de ahí viene la palabra- a una mujer enferma, a una anciana, a un niño, a una casa que se incendia?. La caridad que la Iglesia predica está por encima de modelos políticos, de ideologías, por eso les pido a todos, muy por encima de todo, el deseo de amar a todos los que lo necesiten".

Preparar el alma para la Navidad

Finalizando su homilía, se dirigió a los fieles haciendo una reflexión sobre la labor del voluntariado con miras a la Navidad: "No le quitemos el calor del amor al mundo, no nos preocupemos demasiado por las cosas materiales, intrascendentes. Hay que ayudar, con cariño, hasta donde se pueda. No hagamos del voluntariado un esquema económico para resolver problemas. El voluntariado es expresión del amor de Dios a nosotros, que ustedes lo retribuyen sirviendo a aquellos que lo necesitan. El mundo de hoy nos dice: 'Yo te puedo dar la felicidad que no tienes, la solución a tus problemas'. ¡No! Ese es un mundo soberbio. Nosotros queremos aceptar que Dios vino al mundo para amarnos, que Dios vino al mundo para traernos su felicidad, y el mundo debe recibirlo. Por eso el Adviento es preparación del alma, pidamos perdón a Dios y luego preparemos la Navidad. Preparemos ese clima navideño al margen de mil dificultades, la Navidad es la Navidad. Pongamos en el centro de estas semanas a Jesús, a María y a José".

 

 

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