Monseñor Juan Luis Cipriani presidió misa de cuerpo presente

Arquidiócesis de Lima rindió homenaje al Cardenal Augusto Vargas


La muerte del Cardenal Augusto Vargas Alzamora, la madrugada del lunes 4 de septiembre, causó un profundo pesar en toda la comunidad que hoy le recuerda con gran cariño. Luego de tres meses de permanecer internado en una clínica local y recibir atención médica partió al encuentro del Señor.

En un principio, sus restos fueron velados en el colegio de La Inmaculada y luego fueron trasladados a la Basílica Catedral, adonde llegó por la tarde del martes 5 de septiembre. Allí fue recibido por el Arzobispo de Lima, Monseñor Juan Luis Cipriani Thorne; por su obispo auxiliar, monseñor Alberto Brazzini; por diversas autoridades eclesiástica; por los miembros del Cabildo Metropolitano, por autoridades civiles y miles de fieles.

Diversas autoridades políticas, militares, eclesiásticas y civiles, así como religiosos y religiosas y fieles en general llegaron a la sede primada para rezar por el alma de nuestro Cardenal y participar del Salmo Responsorial.

El miércoles 6, monseñor Cipriani presidió la última misa de cuerpo presente previa a su inhumación. Antes se habían realizado tres misas, oficiadas por monseñor Brazzini, el Padre Carlos García y el Padre José Antonio Eguren.

Monseñor Juan Luis Cipriani resaltó la figura del Cardenal Augusto Vargas y se encomendó a él durante la celebración litúrgica en la que participaron miles de fieles que colmaron la Catedral. "Como tu sucesor, me encomiendo a ti para que me ayudes a saber conducir esta grey de Lima con la misma sabiduría, prudencia, santidad y cariño por los más pobres", advirtió.

Más adelante señaló: "Al contemplarte con los ojos de la fe en la presencia de Dios sentimos tu cercanía en ésta que fue tu Basílica Catedral durante más de nueve años. Te sentimos cerca".

En otra parte, el Arzobispo de Lima leyó la carta que le envió el Papa Juan Pablo II expresando sus condolencias por la muerte del Cardenal Augusto Vargas. Asimismo manifestó: "Gracias, Augusto, por tu entrega fraterna. Perdónanos si en ocasiones no hicimos lo que debimos hacer. Recordaremos siempre ese lema de tu escudo: que nos amemos los unos a los otros. Descansa en paz".

Asistieron a este último adiós el Nuncio Apostólico, monseñor Rino Passigato, el obispo de Chimbote, monseñor Luis Bambarén, el obispo del Callao, monseñor Miguel Irízar y diversos obispos y sacerdotes. Seguidamente a la misa, el féretro su paseado alrededor de la Plaza Mayor para recibir el último adiós del pueblo peruano. Miles de fieles le acompañaron entre cantos y vivas.

El ingreso a la Catedral fue sólo para los familiares y miembros del cuerpo eclesiástico. Sus restos fueron enterrados en la cripta de la Catedral, tal como corresponde a su investidura.

 

 

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