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Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor Alberto Brazzini presidió celebración por Miércoles de Ceniza y pidió al pueblo católico: Fe, esperanza y amor, en este tiempo de Cuaresma
En medio de cantos invocando a los santos de la Iglesia y portando cirios e insignias de las hermandades, los fieles recorrieron las antiguas calles del centro de Lima para ingresar en procesión a la sede primada donde se realizó el tradicional acto religioso de imposición de la ceniza. Tiempo de preparación y participación Al tomar la palabra, monseñor Brazzini señaló que este año jubilar tiene como punto central el tiempo de la Cuaresma, que nos llevará a vivir la Pascua de Cristo. Por eso, la cuaresma demanda una honda preparación y participación del pueblo de Dios para vivir la gracia incomparable, no sólo del recuerdo sino de la actualización permanente y de la vivencia del misterio de la muerte y resurrección del Señor. Y este camino de la Cuaresma, que nos llevará a la Pascua, lo hemos hecho visible con la peregrinación penitente desde la iglesia de San Pedro, santuario del Sagrado Corazón de Jesús, santuario de la reconciliación, del amor y la misericordia del Señor, que perdona siempre, agregó. Fidelidad al Señor Asimismo, el obispo auxiliar pidió a los fieles que intensifiquen su fidelidad hacia el Señor: Estamos seguros que la gracia de Dios y su amor nunca fallan. Por eso, debemos creer fielmente de modo que nada nos haga dudar de las grandes promesas que Jesucristo nos ha dejado. Fe, esperanza y amor Refiriéndose a la Cuaresma, advirtió que este tiempo está marcado por tres realidades de gran sentido cristiano: la fe, la esperanza y el amor. Sobretodo debemos vivir la dimensión del amor cristiano que nos orienta hacia Dios y nos hace mirar las cosas como Él las ve. No debemos tomar con superficialidad los grandes momentos de la salvación, las grandes acciones de Dios y su misericordia infinita. Cristo nos ofrece su cruz, pero también nos ofrece la gloria, la Pascua, su presencia en medio de nosotros. Orar, ayunar y compartir Monseñor Brazzini destacó tres aspectos centrales a tener en cuenta al comenzar la Cuaresma: oración permanente, entrega constante de una parte de nuestro tiempo al Señor, que está siempre con nosotros viviendo a nuestro lado; ayuno, no el que se refiere a la comida sino, como dice el Santo Padre, el privarse de algo bueno y lícito para ofrecérselo a los más necesitados; y, por último, el compartir con los demás nuestros dones, que hemos recibido de Él. Pedido a la Virgen María Finalmente, pidió que nos encomendemos a la Santísima Virgen, refugio de pecadores y llena de gracia, para que nos enseñe como al niño de Nazaret, a crecer en sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres. Con este espíritu vamos a recibir esta ceniza que nos va a recordar nuestra condición humana, con su pequeñez y grandeza, y el llamado de Dios a la conversión para creer y vivir el evangelio. El Señor espera de nosotros la respuesta del amor, de la fidelidad, que nos hará plena y eternamente felices.
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| [Reseña histórica de
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