En día de la Inmaculada Concepción

Arzobispo de Lima ordenó a 5 diáconos

 

En el día de la Inmaculada Concepción, 8 de diciembre, el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, monseñor Juan Luis Cipriani Thorne, confirió la ordenación diaconal a cinco seminaristas que luego de una intensa preparación ratificaron ante sus superiores, familiares, amigos y fieles en general su compromiso de seguir su vocación de fe. El acto litúrgico también contó con la participación del obispo auxiliar de Lima, monseñor Alberto Brazzini y se desarrollo en la Basílica Catedral.
Monseñor Cipriani, resaltando la festividad de la Inmaculada Concepción felicitó a los nuevos diáconos: Roberto Higinio Carrasco, Jaime Llamas Vega, Ángel Palacios Espíritu, Fernando Urbina Guzmán y Milton Zárate Rengifo, tomando unas palabras del profeta Isaías: " 'Desbordo de gozo con el Señor y me alegro con mi Dios porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto de un manto de triunfo', ese es el sentimiento que la Iglesia de Lima tiene hoy, de gozo".

La eternidad de Jesucristo

En su homilía, el Pastor de Lima destacó la trascendencia de Cristo en el mundo y su permanente presencia entre nosotros: "Cuando es más necesario que nunca recordar y ver hechos que trascienden el tiempo, que trascienden lo pasajero, cuando los que ya hemos sido ordenados recordamos aquellos años, aquel momento en que quiso Dios estar entre nosotros a través de Jesucristo, a través de sus sucesores los apóstoles y finalmente a través del Pastor, nos damos cuenta que Dios quiso de una manera muy especial hacer que Jesucristo se hiciera eterno en el tiempo. Y hoy también se hace presente en la persona de estos hermanos nuestros que van a ser ordenados diáconos, camino al presbiterio".

El mensaje de la Iglesia

"Cada uno de nosotros hoy, en esta fiesta de la Virgen, goza cuando contempla lo eterno en un mundo tan cambiante, en un mundo en que las noticias, las situaciones cotidianas pasan sin dejar huella en el alma creando personas, familias, instituciones ligeras, sin peso. Pero la Iglesia se presenta con esa paz portadora de valores eternos y lo que hoy veremos será una muestra más de esa fe de cómo el Señor a través de un sucesor de los apóstoles, de un representante de Cristo en la tierra, que es el obispo del lugar, al margen de sus limitaciones y debilidades, es Cristo vivo, presente en el lugar donde el Santo Padre lo ha puesto. Y contemplaremos cómo la fe nos lleva a mirar ese milagro, este transmitir de generación en generación la necesidad de pastores, sacerdotes, diáconos que durante siglos sigan administrando un depósito que no es nuestro y que nos exige de manera especial una pureza de cuerpo y alma", agregó.

Alejarse del pecado

Refiriéndose al comportamiento que quiere Cristo de nosotros y a la gracia que nos ofrece Dios para enmendar errores, dijo: "Justamente en la primera lectura del libro del Génesis vemos hoy la explicación del pecado. Vemos como Adán come del árbol y cuando escucha que el Señor se hace presente le da miedo, se da cuenta que había aparecido en su alma la concupiscencia, es decir, la inclinación al pecado, y apareció en todos nosotros. Aquí lo explica el Génesis con toda claridad... todos vendremos a este mundo con ese pecado original, con esa inclinación, con esa concupiscencia, ese desorden, esa dificultad para poder controlar el egoísmo, la violencia, la soberbia, el orgullo, el placer de la carne... La segunda lectura nos habla de la decisión de Jesús que viene a salvarnos y por lo tanto les digo a ustedes que con la misma fuerza que el pecado y las dificultades nos acompañan toda la vida, tenemos la gracia, la ayuda de Dios para vencer el mal. Si reconocemos que hay pecado sabremos valorar el amor de Dios".

Pureza de cuerpo y alma

Más adelante, el Primado de la Iglesia peruana se refirió al maravilloso don del a misericordia: "Medita en tu alma, la conciencia del pecado es lo que ayuda a entender el maravilloso don de la misericordia de Dios. Por eso el pasar por encima de las faltas no es una virtud, es un gran defecto. Y les digo a ustedes que hoy se van a ordenar de diáconos: pureza de cuerpo y alma, corazón entero, no quebradizo, corazón que sabe amar, corazón que recibe todo el amor de Dios, porque la vocación, la misión, la razón de ser de nuestra vida es amar ¡Qué importante es saber lo que es el amor! ".

Rectificar es amar

En otro pasaje de su homilía, trató sobre el rectificar nuestros malos comportamientos para acercarnos al Señor y demostrarle nuestro amor: "El que no necesita rectificar, no sabe amar. Cada día tenemos que rectificar y pedirle al Señor que unifique el amor y ese corazón indiviso les ayudará a vivir esa castidad a la que se van a comprometer. Les leo unas palabras del mensaje del Papa Juan Pablo II para la próxima jornada de oración por las vocaciones, que todavía es en mayo pero ya tenemos el texto que nos dice: 'Hacen falta ministros ordenados que sean garantía permanente de la presencia sacramental de Cristo Redentor en los diversos tiempos y lugares, y con la predicación de la Palabra, la celebración de la Eucaristía y los demás sacramentos guíe a las comunidades cristianas por los senderos de la vida eterna'. Digo con toda sinceridad que tiembla el alma del sacerdote cuando busca a Dios, por la enorme responsabilidad que tiene. El sacerdote se irá al cielo rodeado de miles o será causa de perdición de miles, no se salvará solo ni se condenará solo".

Espíritu de servicio

Monseñor Cipriani también les dijo a los nuevos diáconos que se pueden lograr muchas conversiones con unas palabras de ánimo, con la paciencia de una mirada de comprensión, con un saber esperar a las almas y al mismo tiempo con espíritu de servicio. "Dice el Papa que para conseguir este fin es muy útil una dirección espiritual cuidada y prudente, y también para los que tenemos la obligación de ser guía, también el asombro cuando un alma abre sus inquietudes, sus dudas, sus ilusiones. Es como cuando un buen padre o una buena madre escucha a su hijo. Por eso el Papa habla de una dirección espiritual cuidada, prudente, porque el gran fruto de esa dirección espiritual es la santidad, la unión con Cristo y la unión con Cristo se da a través de la unión con el Pastor y la unión con el Pastor ocurre en las disposiciones que el Pastor da para su grey, en unión con lo que es el magisterio de la Iglesia", señaló.

Unidad y obediencia

Dos aspectos de gran importancia en el comportamiento de los fieles y en especial para los diáconos y sacerdotes fueron mencionados por el Arzobispo de Lima: "Tengo que decirles que no espero solamente su cariño, sus oraciones, sino su obediencia en todo. Por eso la dirección espiritual debe buscar siempre la unidad, ese gran don... Recordemos que el Señor antes de irse tiene ese discurso largo que se recoge en el capítulo 17 de San Juan. Con cuánta ilusión les habla de la unidad, que seamos uno. Por eso el lema de mi escudo episcopal es: 'Consummati in unum', 'Consumados en la unidad', en Cristo, con Cristo, por Cristo con el Santo Padre, con el Pastor de la Iglesia, entre ustedes sacerdotes".

El ejemplo de María

Respecto a la celebración de la Inmaculada Concepción advirtió: "En el evangelio encontramos a María que ya está contando los días que le faltan para dar a luz a su Hijo, en esta navidad tan especial del año 2000. En ella encontramos esas primeras palabras del ángel: ¡No temas María! Que también se las digo a ustedes y me las digo a mí mismo, ¡No tengan miedo! No tengamos miedo que el Señor nos da la gracia necesaria para ser fieles. Seamos sinceros porque la sinceridad nos abre el alma de par en par".

Escuchar al Espíritu Santo

Antes de terminar, el Pastor de Lima pidió a los nuevos diáconos y a todos los fieles que escuchen al Espíritu Santo, "que no falla, es un gran amigo, un gran maestro, un consolador que nos explica hoy las Escrituras. Escúchalo, Él te pide un poco de oración y silencio, medita en el interior de tu alma y allí encontrarás las respuestas que nadie te puede dar sino directamente Dios. Porque para Dios no hay nada imposible ya que la humildad es la base de todas las virtudes. Hermanos, la humildad es María, eso hará que esta ordenación de diáconos sea lo que hemos dicho al principio: gozo.

Agradecimiento

Finalmente, monseñor Juan Luis Cipriani agradeció, a nombre de Dios y de la Iglesia, a los padres de los nuevos diáconos por ser en gran parte responsables de la vocación de sus hijos: "Les pido que sigan luchando por ellos, no los engrían, ayúdenlos, acompáñenlos, pero que sepan que tienen una buena parte del cielo en la fidelidad de sus hijos. No son mejores que ustedes, pero serán ministros de Dios".

También se dirigió al Seminario de Santo Toribio y a los formadores: " Al Seminario, al rector, a los formadores, mi agradecimiento por este gran esfuerzo que están haciendo. Y a todos nosotros, vocaciones, necesitamos más vocaciones, vocaciones santas, que sólo se lograrán con auténticas familias cristianas".

Por su parte, los nuevos diáconos recibieron el saludo de sus familiares y amigos luego de terminada la acción litúrgica.

 

 

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