Arzobispo de Lima pidió a jóvenes universitarios que recibieron el sacramento de la Confirmación:

"Manifiesten su fe con obras"

Más de 350 jóvenes universitarios recibieron el sacramento de la Confirmación en una ceremonia litúrgica presidida por el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, monseñor Juan Luis Cipriani Thorne, el sábado 12 de noviembre en la Basílica Catedral de Lima.

Los confirmandos, pertenecientes a las universidades Mayor de San Marcos, Federico Villarreal, Agraria La Molina, María Inmaculada y Garcilaso de la Vega, tuvieron una preparación espiritual intensa en la que cumplieron también labores pastorales que culminaron con un retiro de 3 días.

La Arquidiócesis de Lima, a través de la Vicaría de la Pastoral Universitaria, a cargo del R.P. Héctor Casas, viene desarrollando un amplio programa de acción en las universidades de la jurisdicción. Es así que mediante las capellanías universitarias se ofrece la preparación espiritual de los jóvenes y muchachas para que reciban los sacramentos del Bautismo, Primera Comunión y Confirmación. Asimismo se les brinda la orientación y la asistencia espiritual adecuada gracias al apoyo de religiosos, religiosas y agentes pastorales.

La presencia del Espíritu Santo

Al comienzo de su homilía, monseñor Juan Luis Cipriani pidió al Espíritu Santo que ilumine a los confirmandos: "El Espíritu Santo es el gran desconocido, es la tercera persona de la Santísima Trinidad de la que menos sabemos y, sin embargo, es esa voz de Dios en el alma de cada uno que nos explica la escrituras, que nos enseña lo que está bien, lo que está mal, que nos da la fortaleza para luchar y vencer, que nos acompaña para que no nos sintamos débiles, es nuestro gran amigo y confidente".

El don de la fortaleza

Asimismo, señaló la importancia de tomar la decisión de confirmarse en la fe para lo cual recibimos la fortaleza que viene del Espíritu Santo: "El Espíritu Santo, entre otros regalos, da la fortaleza que no es de ustedes, es regalo de Dios; fortaleza para no pecar, porque solos no podemos. Fortaleza para hacer lo que Dios nos pide, porque hay momentos en la vida que se nos hacen pesados, cargamos la cruz y necesitamos fortaleza para no desviarnos del camino. Por eso la fortaleza es un regalo de Dios que nos permite salir adelante. La juventud -decía el Santo Padre- es una gran riqueza, porque tiene todo el tiempo de su vida en sus manos. Ustedes que son jóvenes tienen mucho tiempo por delante para amar a Dios, amar al prójimo, constituir un buen hogar; otros para entregarse a Dios en la vida sacerdotal o religiosa. Es el tiempo para amar, para trabajar, para hacer su proyecto. No se dejen llevar por un ambiente de desaliento que nos presenta difícil cumplir con lo que Dios nos pide".

No tener miedo

"Hoy, en la mañana, meditaba con los seminaristas las palabras del Papa cuando empezó -hace 22 años- su Pontificado, y decía: 'No tengan miedo, abran las puertas de su corazón a Cristo'. Llegó un gran Cristo al mundo y después de 22 años lo entendemos mejor. A veces los temores nos hacen ver el mundo complicado, pero hoy, al recibir la Confirmación, les digo lo mismo que el Papa: ¡No tengan miedo, el Espíritu Santo que habitará en ustedes les dará la fortaleza para luchar; no siempre para vencer, sino para luchar!", manifestó.

Volver a levantarse

En otro momento, el Primado de la Iglesia peruana explicó a los jóvenes y muchachas lo que significa ser santos: "Quién es santo ¿el qué no se cae nunca o el que se levanta siempre? El santo es el que se levanta siempre; el que no cae nunca es el soberbio, el mentiroso, el hipócrita. Todos caemos; con la ayuda de Dios, en cosas pequeñas, pero a veces nos vamos de cabeza con cosas más grandes. Y el Espíritu Santo me dice ¡Levántate, vuelve a la confesión!, ¡Pídele perdón al Señor!, ¡Anda donde un sacerdote, recibe la absolución! Y con el alma limpia acércate a la Eucaristía. ¡Aliméntate para no estar débil!".

Hacer una vida sana

"Joven, la juventud es rebelde, yo les pido la rebeldía de no querer vivir como animales. Estudien, cumplan sus deberes, diviértanse sanamente, hagan deporte, ayuden a sus padres; el día de mañana enamórense, formen un buen hogar; hagamos de la vida un desafío alegre, entusiasta, que el miedo no te acobarde. Por eso el Espíritu Santo entre otros dones les va a regalar, ahora, esa fortaleza para siempre. Acuérdense siempre de eso, aunque pasen los años", reflexionó monseñor Juan Luis Cipriani.

La vida es lucha

En otro momento de su homilía, habló sobre el reto del hombre y la mujer de hoy: "El destino -nos dice la Escritura- del hombre y de la mujer en la tierra es luchar por amor hasta el último instante. La vida es lucha, ¿contra qué?: contra mis pecados, contra mis caprichos, mi soberbia, mi orgullo. Aprendamos a luchar contra ese enemigo que está dentro, que no está fuera. Por eso les pido que den testimonio cuando la gente los vea: hay que ser testigos de Cristo. Cristo no quiere gente que reza mucho y es floja, egoísta, ¡No! El testigo de Cristo es una mujer y un hombre que atraen con su testimonio de vida porque llevan a Cristo".

Confesión y Eucaristía

Finalmente, dijo a los confirmandos: "A partir de hoy todos los que reciban la Confirmación serán adultos en su fe. Manifiéstenlo con obras, cerca de Dios, frecuentando la confesión y la Eucaristía. Los felicito, a ustedes y a las universidades que hoy participan en este programa de Confirmación. Aquí hay un gran esfuerzo de profesores, de catequistas, de los sacerdotes que los han preparado y que hoy tenemos la alegría de recibirlos en la Catedral".

Antes de terminar la Santa Misa, el Padre Héctor Casas agradeció al Arzobispo de Lima por su interés permanente en atender espiritualmente a la comunidad universitaria de la Arquidiócesis y señaló que los jóvenes confirmados seguirán un programa de perseverancia en sus respectivas instituciones.

 

 

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