En ceremonia de ordenación presbiteral, Arzobispo de Lima reclamó:

¡Seamos sacerdotes todo el día, a toda hora y en todo momento!

El pasado domingo 13 de agosto, fiesta de la Asunción de la Virgen, fue un día de especial importancia para los fieles católicos. Cinco nuevos sacerdotes recibieron su ordenación presbiteral de manos del Arzobispo de Lima y Primado del Perú, monseñor Juan Luis Cipriani Thorne, quien presidió la misa acompañado de su obispo auxiliar, monseñor Alberto Brazzini, monseñor Salvador Piñeiro y diversos sacerdotes de la arquidiócesis.

"Estos nuevos sacerdotes podrán decir con cierto orgullo que fueron los sacerdotes del año 2000, del Año del Jubileo, del Año Santo que conmemoramos los dos mil años del nacimiento de Cristo" advirtió Cipriani al inicio de su homilía, ante una Basílica Catedral repleta de fieles que vivieron la alegría de ser testigos del compromiso de fe de estos nuevos soldados de Cristo.

Los nuevos presbíteros, César Ccollque Quispe, Henry Infante Lecaros, Jaime Calvo Zárate, Luis Ángeles Méndez y Segundo López Zumaeta, habían recibido su ordenación diaconal el año pasado. La ceremonia en aquella oportunidad se llevó a cabo el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción. Ahora, ocho meses después, los 5 hermanos reafirmaron su deseo se consagrar sus vidas al servicio de la Iglesia en calidad de Pastores en una fecha que también festejamos a nuestra madre María.

Dar la vida por los demás

Luego de agradecer la presencia de familiares y amigos de los nuevos ordenantes en la Santa Misa, monseñor Cipriani se dirigió a los asistentes para decirles que "el mismo San Juan cuando habla de las características del sacerdote dice: da la vida por sus ovejas. Es decir, hoy, estos hermanos nuestros libremente responden a un llamado de Dios a través de la Iglesia y representada por su obispo".

Seguidamente el Arzobispo destacó la intensa preparación que han tenido para llegar a ser sacerdotes: "Ellos han seguido todo un proceso de formación en el Seminario que ha abarcado el campo teológico, espiritual, pastoral, humano y apostólico. Y después de largos años de estudios hoy se presentan ante el obispo para recibir la ordenación. El Espíritu Santo derramará la unción sacerdotal sobre estos 5 diáconos y los conformará con Jesucristo, cabeza de la Iglesia, y los enviará a predicar con autoridad la palabra de Dios y a administrar los sacramentos".

Señal de fe

El Primado de la Iglesia Peruana también manifestó que la ceremonia de ordenación es un acto visible de fe: "Para todos los que estamos aquí este es un momento muy especial el tener esta visión de la fe porque es verdad, la fe es algo que no se ve, son signos, palabras. Este es el momento en que estos 5 hermanos nuestros pasan a ser Cristo, pasan a ser sacramentalmente nuevos ministros. A partir de este momento y en nombre Cristo podrán perdonar los pecados, podrán convertir el pan en su cuerpo y el vino en su sangre".

Momento de reflexión

En otra parte de su homilía, monseñor Cipriani pidió a los fieles, y especialmente a los sacerdotes que acompañaron el oficio religioso, reflexionar sobre su labor y entrega a la Iglesia y al Magisterio de Dios: "Hermanos sacerdotes que me acompañan hoy en la Santa Misa, qué buena ocasión para hacer un examen. Lo hago yo mismo. Un día recibimos del obispo estas mismas palabras, este mismo don de Dios: ¡Somos Cristo! Por eso, el motivo de alegría se une a la acción de gracias, muy particular. ¡Qué bueno es Dios, qué responsabilidad la del obispo que por sus manos puede transmitir ese ser Cristo a estos hermanos nuestros! Qué buena ocasión para que cada uno se pregunte ¿a mí el Señor no me estará llamando?".

Llamado a las vocaciones

"Hoy tenemos entre nosotros a dos diáconos que después de una vida profesional y tantas novedades que trate la vida, encontraron la vida de Dios. Por eso cómo no voy a hacer un llamado, como Pastor, a tantos jóvenes para que el Señor les dé esa fuerza. Las vocaciones están allí, sólo hace falta que respondamos al Señor Jesús. Y del mismo modo les digo también a quienes han recibido la misión de encontrar a Cristo en el matrimonio, que también es un sacramento, un misterio, es algo maravilloso", recalcó.

Pedido a los nuevos presbíteros

Dirigiéndose a los sacerdotes presentes y a los nuevos ordenantes, el arzobispo limeño señaló: "Para mí, como obispo; para ustedes, sacerdotes; y para ustedes, diáconos que se van a ordenar, les pido un comportamiento de ser un sacerdote de Jesucristo ¡No soy yo, es Cristo que habita en mí! La fuerza de las palabras nos debe llevar a contemplar con fe las cosas santas de Dios. ¡Seamos sacerdotes todo el día, a toda hora y en todo momento! La iglesia más que nunca exige el signo visible, quiere verlos sacerdotes. Por eso, incluso en los ratos de descanso, también deben tener ese espíritu del sacerdote con esa conciencia de que somos hijos de Dios".

Amor a la Eucaristía

Respecto a la administración y adoración de la Eucaristía dijo: "Traten a Jesús en la Eucaristía con mucha delicadeza y amor. La Eucaristía es esa energía del amor. Este año, dentro de unas semanas tendremos el VIII Congreso Eucarístico Nacional, el 30 de agosto. ¡Qué ocasión más buena para que todo este pueblo de Dios, del Perú entero, acuda a esta muestra infinita de amor. Recordemos aquellas palabras 'tanto amó Dios a lo suyos que envió a su hijo Jesucristo'. Decía el Santo Padre que el sacerdote es el hombre de la Eucaristía. En los casi 50 años de sacerdocio Juan Pablo II nos dice que: 'La celebración de la Eucaristía sigue siendo para mí el momento más importante y más sagrado'. Con sólo celebrar bien la Eucaristía cada día, con prepararnos bien y tener el alma limpia para recibir la Eucaristía, les aseguro, nuestra vida sería otra, nuestra familia sería otra, nuestro trabajo sería diferente, nuestro país sería diferente. Por eso pongan especial cuidado y cariño en todos esos detalles de la urbanidad de la eucaristía: ornamentos, preparación del altar, genuflexiones, recogimiento, silencio, predicación de la palabra bien preparada, y muchas horas de confesión".

Acercar las almas a Cristo

Casi al terminar su homilía monseñor Cipriani pidió acercar a los fieles a la confesión: "A todos los sacerdotes les pido, ya en este umbral del Congreso Eucarístico: horas en el confesionario, horas. El Señor sabrá premiar ese sacrificio y los fieles, en todas las iglesias, podrán encontrar con facilidad al buen Pastor, al médico, al amigo que en nombre de Cristo perdona".

Gratitud a los padres de familia

"Les digo a lo papás y mamás, que sean generosos, que no pongan dificultades a sus hijos o hijas, apóyenlos con una buena formación, con el cariño, exíjanles. ¡Pero si el Señor los llama entréguenlos a Dios! Quiero felicitar a los padres y familiares de los nuevos sacerdotes, a todos ustedes, compañeros y amigos, pues de una manera especial el Señor les ha demostrado una predilección particular escogiendo a un miembro de su familia, a un amigo y compañero para hacerlo ministro suyo. Procuren corresponder a este regalo de Dios ayudándoles con la oración, con la corrección en la amistad. Que María los cuide y proteja. Que todos los que estamos hoy aquí recordemos el día de nuestra ordenación y renovemos ese compromiso que hicimos: obediencia la obispo, obediencia al Magisterio y obediencia a este pueblo de Dios que quiere sacerdotes santos" finalizó monseñor Cipriani.

Breve perfil de los nuevos presbíteros

Luis Ángeles: nació en Bellavista, Callao, el 25 de enero de 1956. Tiene 44 años. Estudió ingeniería Civil en la UNI. El colegio lo hizo en el colegio Salesiano y Claretiano de Huancayo. Trabajó 14 años como ingeniero en diversas empresas. Sintió el llamado mientras trabajaba en la construcción de la parroquia San Pío X de la unidad vecinal de Matute, con sus obreros y compañeros.

Segundo López: nació en Lima el 13 de mayo de 1971. Tiene 29 años. Fue profesor en el colegio Scipión Llona de Miraflores durante los años 97, 98 y 99. De niño fue acólito y cuando estudiaba educación sintió el llamado. Ingresó al seminario en 1991.

Henry Infante: Nació en Miraflores el 22 de octubre de 1975. Tiene 24 años. Sintió la vocación luego de su primera comunión. Ingresó al Seminario de Santo Toribio luego de asistir un mes como voluntario a un pueblo joven, apenas terminó el colegio (Externado de Santo Toribio).

Jaime Calvo: Nació en La Victoria, el 12 de mayo de 1954. Tiene 46 años. Llegó a ser Mayor de la Policía Nacional. Luego de seguir un curso de Estado Mayor, salió de la institución para ingresar al Seminario. Desde pequeño sintió el llamado cuando asistía a su parroquia San Ricardo, de La Victoria. Tuvo 17 años de servicio en la Policía.

César Ccolque: nació en el Cusco. Tiene 27 años. Su vocación siguió un proceso largo en el que poco a poco fue cimentando su fe y deseo de ser parte de la Iglesia.

 

 

[Reseña histórica de la arquidiócesis]
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