Arzobispo de Lima presidió concelebración litúrgica

Comunidad quechuaparlante participó en misa por aniversario de Lima


Con ocasión del 465 aniversario de la fundación de Lima, el arzobispo de Lima y Primado del Perú, monseñor Juan Luis Cipriani Thorne, concelebró con el padre Juan Serpa, vicario pastoral de la comunidad quechuaparlante, un acto litúrgico de acción de gracias con las hermandades le lengua vernacular que residen en Lima.

El acto religioso se llevó a cabo el sábado 15 de enero, en la Basílica Catedral, y contó con la masiva participación de fieles provenientes del interior del país, muchos de ellos vestidos con trajes típicos y acompañados de bandas de músicos para acompañar a sus santos patrones.

Dos horas antes de la misa para agradecer la hospitalidad que esta ciudad ha brindado a quienes provienen del interior del país, las 34 hermandades encabezadas por sus respectivos santos y santas se reunieron en la iglesia de San Sebastián. De allí partieron en procesión, en medio de cantos y bailes propios de las danzas del Qoyllurriti, hasta la sede primada.

Durante la misa, oficiada en castellano y quechua por Monseñor Cipriani y el Padre Juan Serpa, respectivamente, el Arzobispo de Lima señaló: "Sé que para muchos de ustedes el haberse alejado de sus tierras, por trabajo, por la violencia o por motivos familiares, no significa que van a olvidar el lugar donde nacieron, sus campos, no se van a alejar de sus costumbres. Porque en ese silencio de la sierra, que ayuda a acercarse mucho a Dios, ustedes tienen la fuerza inquebrantable para amar a Dios y mantenerse siempre en la fe católica".

Asimismo, Cipriani, recordando el tiempo que fue Arzobispo de Ayacucho, en la sierra central del Perú, recordó: "En la sierra aprendí a tratar de amar a todos, aprendí que a ustedes les duele mucho que los tengan olvidados; por eso le digo a Jesús que los acompañe y entre en sus hogares. ¡Cristo es la paz, la alegría, sólo Él tiene la respuesta a todas nuestras preocupaciones!"

En otro momento de su homilía advirtió que tenemos que aprender a querernos como hermanos, porque somos una sola familia, aunque provengamos de muchos pueblos. "Todos somos hijos de Dios, Él es nuestro único Padre; la Virgen María es nuestra única madre; y Jesucristo es nuestro único salvador".

"A pesar de la gran pobreza material que se vive en la sierra, ustedes permanentemente demuestran una gran expresión de cariño, tienen mucho amor a Dios", agregó monseñor Cipriani, recordando los 2000 años del nacimiento de Cristo, que celebramos con un Jubileo universal, en el que la Iglesia nos ofrece indulgencias plenarias para sanar nuestros pecados.

Finalmente, Cipriani pidió a los asistentes que se acerquen al sacramento de la reconciliación para que se confiesen y puedan comulgar con el alma limpia, asimismo, pidió rezar por el Papa Juan Pablo II.

Concluida la ceremonia religiosa, las diversas hermandades, dirigidas por sus mayordomos y seguidas de sus fieles, regresaron en procesión con sus santos patronos hacia sus respectivas sedes.

 

 

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