Arzobispado de Lima rindió homenaje al Señor de los Milagros

Como sucede todos los años, las sagrada imagen del Señor de los Milagros recibió el homenaje del Arzobispado de Lima en su primer gran recorrido por las calles de la ciudad, el miércoles 18 de octubre. La multitudinaria jornada de fe, que se realiza en este tiempo especial del Jubileo 2000, se inició a las 6 de la mañana con una misa presidida por monseñor Alberto Brazzini Díaz-Ufano, Obispo Auxiliar de Lima, en la Avenida Tacna, donde se ubica el monasterio de Las Nazarenas que alberga al Cristo de Pachacamilla.

Luego de la celebración litúrgica, las andas del Cristo Moreno salieron en procesión con destino a la Plaza Mayor para recibir el homenaje de las autoridades políticas, municipales y eclesiásticas.

Minutos antes del mediodía el Señor de los Milagros llegó a las puertas del Palacio Arzobispal acompañado de miles de fieles que colmaron la Plaza Mayor. Miembros de las Hermandad, cantoras, sahumadoras y músicos marcaban el paso lento y coordinado del Señor. Previamente había recibido los honores de Palacio de Gobierno y del Palacio Municipal.

Monseñor Alberto Brazzini le dio la bienvenida y se dirigió a los fieles desde el balcón arzobispal luego de ofrecerle flores a la sagrada imagen. "Qué emocionante esta mañana el ver a esta gran multitud acompañando al Señor. Este pueblo, que es un pueblo de hermanos que aman al Señor y que están muy unidos a Cristo para que de esta manera el Perú siga por los caminos que Dios quiere: los caminos del progreso", dijo ante el aplauso de los asistentes.

Más adelante agregó: "El estar presentes aquí es una acto de fe y reconocimiento de que Jesucristo es el Señor y que ante todos los problemas, por más graves que sean, encontramos siempre las soluciones con nuestro esfuerzo personal y con la gracia de Dios".

También se refirió al momento de especial gracia que vive la Iglesia en este Año Santo del Jubileo 2000: "Hace dos mil años que la Virgen María le dijo sí al Señor. Hoy es tiempo de renacimiento espiritual en todos los aspectos de la vida humana. ¡Que las familias se sientan lo que son: lugar sagrado donde Dios sigue haciendo el milagro de la creación! Si queremos un Perú nuevo debemos tener no solamente hogares formalmente constituidos, sino hogares profundamente cristianos. ¡Qué importante es vivir la fe para que prenda en el corazón de las nuevas generaciones!".

Finalmente, monseñor Brazzini advirtió que "la cercanía al Señor no sea solamente hoy. Hay que buscar a Dios cada domingo en la eucaristía. Escuchemos su Palabra y recibamos su cuerpo para que seamos cristianos renovados en nuestra fe. ¡Que viva el Señor de los Milagros! ¡Que viva el Perú católico!". Seguidamente el Cristo de Pachacamilla prosiguió con su recorrido procesional entre cantos, sahumerios y la gran devoción de su pueblo.

 

 

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