Arzobispo de Lima visitó obra social de la Iglesia que atiende a más de 2 mil niños y jóvenes

El Instituto Roncalli al rescate de niños y jóvenes de la calle

Diariamente más de dos mil niños y jóvenes provenientes de los distritos y asentamientos humanos más pobres de Lima llegan al Instituto Roncalli del Perú, ubicado en la urbanización Higuereta, Surco, en busca de una mano fraterna que les permita enfrentar y superar los momentos difíciles que viven en sus hogares. Y es que ellos, a parte de encontrar el calor cristiano y la orientación espiritual, reciben allí atención alimentaria en el desayuno, almuerzo y comida, y cuentan con un interesante programa de formación técnica.

Esta obra, que lleva el nombre del Papa Juan XXIII -Giuseppe Roncalli, el "Papa Bueno"- y que forma parte de la gran tarea social que ejecuta la Iglesia, tiene más de diez años de funcionamiento y se encuentra bajo la dirección del Padre Luis Cordero quien gracias a la permanente colaboración de un grupo de personas voluntarias e instituciones bondadosas ha logrado consolidar una institución de ayuda social que viene rehabilitando y rescatado a cientos de jóvenes de las garras de la delincuencia, la drogadicción y el abandono.

El amplio local del Instituto Roncalli, levantado a fuerza de empeño, dedicación y fe, cuenta con espacios para la práctica deportiva y recreativa, así como de talleres equipados y áreas de estudio. Ofrece 2 programas de ayuda: uno de acogida a los niños de la calle, en el que alrededor de dos mil menores reciben diariamente servicios de alimentación; y el Centro Educativo Ocupacional, en el que más de 600 jóvenes se forman en especialidades técnicas como panadería, diseño arquitectónico, gasfitería, electricidad, mecánica, carpintería metálica y en madera, entre otros. Todos ellos también son atendidos espiritualmente y son preparados para recibir los sacramentos.

"El Instituto Roncalli nació para rescatar a los niños de la calle. Esta obra camina porque Dios es bueno", señala el Padre Cordero ante los alumnos del CEO que se encontraban reunidos en la capilla para participar de la Santa Misa presidida por el Arzobispo de Lima, monseñor Juan Luis Cipriani Thorne, el día de clausura del año académico.

Durante la celebración litúrgica, monseñor Cipriani alentó a los jóvenes a retribuir la ayuda que uno recibe ofreciendo una labor de entrega hacia el prójimo: "Si Dios ayudó a unos, que esos ayuden a los demás". Seguidamente advirtió que el motivo de la desunión de los hombres es el pecado, por lo tanto hay que dejar de lado el egoísmo, la mentira, la envidia.

"Ante todo ello, la respuesta de la Iglesia es la presencia de un sacerdote con una obra como esta, que les quiere ofrecer una alternativa de educación, de cariño y acogida... Aunque tengan dificultades no se desanimen, sigan adelante siempre de la mano de Dios, la vida es una lucha constante", dijo el Primado de la Iglesia en el Perú a la vez que agradeció la invitación del Padre Cordero para visitar por primera vez esta hermosa obra.

Durante la Santa Misa, dos jóvenes beneficiarios contaron sus experiencias al llegar al Instituto Roncalli. Recordaron su llegada, cuando aún eran pequeños, y destacaron el inmenso cariño encontrado allí. Agradecieron al Padre Cordero, a monseñor Juan Luis y a la Iglesia por esta maravillosa oportunidad de encontrar un lugar donde encontrar la mano de Dios. Ellos entregaron como obsequio a monseñor Cipriani, una relación de todas las actividades pastorales que han cumplido durante el años 2000, como el cumplimiento de sacramentos, rezos del rosario, participaciones en misas, visitas al Santísimo, jaculatorias, entre otras.

 

[Reseña histórica de la arquidiócesis]
[Peregrinación por las Iglesias de Lima][Advocaciones y santos peruanos]
[Mensajes del Santo Padre al Perú][Enlaces]