Arzobispo de Lima presidió Jubileo de las Hermandades en Surco

"Cristo no se repite nunca, siempre es novedad para cada uno de nosotros"

Por primera vez más de 20 imágenes salieron en procesión por las principales calles del distrito de Santiago de Surco para celebrar el Jubileo de las Hermandades, el pasado domingo 29 de octubre. Miles de fieles participaron en este acto de fe que conmemora los 2000 años del nacimiento de Cristo que fue presidido por el Arzobispo de Lima y Primado del Perú, monseñor Juan Luis Cipriani Thorne.

En un altar colocado a un costado de las puertas de la iglesia de Santiago Apóstol, previo al recorrido procesional con las Hermandades, cofradías y sociedades de devotos, Monseñor Juan Luis Cipriani celebró la Santa Misa acompañado de monseñor Octavio Casaverde, Vicario Episcopal y Secretario Adjunto del Vicario General de la Arquidiócesis; del Padre Antonio Ravina, Párroco de Santiago Apóstol; de religiosos, religiosas y seminaristas. También estuvo el Padre Rodrigo Bilbao Zepeda, secretario del Arzobispo de Santiago de Chile.

Entre las imágenes que salieron en procesión estuvieron presentes el Señor de la Agonía, el Señor de la Viña, el Señor de los Milagros, Jesús Nazareno, Inmaculada Concepción, Virgen del Carmen, María Auxiliadora, Virgen de Fátima, Virgen del Rosario, Virgen de Guadalupe, Virgen del Pilar, Santiago Apóstol, Santa Rosa, Santa Cecilia, San Francisco, San Antonio, San Isidro, entre otras.

Monseñor Juan Luis Cipriani antes de iniciar su homilía resaltó la ilusión y cuidado con que los fieles prepararon los detalles para celebrar la Eucaristía: "Esta parroquia tiene una enorme tradición, por eso me alegra venir a presidir esta Misa, y hacerlo con todo este marco tan bonito, esta tradición, estas andas e imágenes... es una riqueza que espero nunca se pierda en esta parroquia. Es como un pequeño tesoro que tiene sus tradiciones, sus costumbres dentro de Lima, y que ha mantenido su propia tradición".

Somos hijos de Dios

"La alegría es una virtud cristiana porque se apoya en una verdad que vale la pena recordar todos los días: que somos hijos de Dios. Pensemos que Dios es nuestro Padre, que nos mira como mira un buen padre a una criatura pequeña. Por eso dice el salmo: 'Que se alegren los que buscan al Señor'. Y debemos recordarlo en cada momento de nuestra vida porque es vital para estar en paz, para respetar a los demás", señaló ante los fieles que se congregaron a la Plaza de Armas de Surco.

Cristo es siempre novedad

Refiriéndose a la presencia de Cristo en la vida de la humanidad, advirtió que "Cristo no se repite nunca, siempre es novedad para cada uno de nosotros. El amor de Jesús a cada uno nunca se repite, nunca acaba de estrenarse... La Iglesia repite tal vez las mismas palabras, pero nunca repite lo mismo, porque Jesús no se repite y cada día te ama con un amor nuevo. Por eso cada día hay que ofrecerle a Jesús algo nuevo, en el trabajo, en la familia, en el estudio, en la enfermedad. Hay muchos motivos para darle muchas gracias y repetirle como el salmo: ¡Nos alegramos, Señor, porque te buscamos cada día! Hay que hacernos el propósito de ser cada día hijos de Dios y reconocer que delante de Él somos pequeños. ¡Acerquémonos a la confesión como un buen hijo se acerca a su Padre!

El valor de la fe

"En el evangelio hemos leído un pasaje muy bonito, de aquel ciego que está al borde del camino pidiendo limosna, que nos hace meditar en nuestra vida porque todos somos como un poco ciegos. Si tuviéramos fe, si realmente nos diéramos cuenta que Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre, que está aquí, eso nos bastaría para vivir serenos, felices, entregados a Dios, y sería más fácil perdonar", señaló el Primado de la Iglesia peruana y acotó: "Cuando vemos estas imágenes, estas hermandades, los evangélicos dicen: 'los católicos adoran unos ídolos'. ¡Qué ignorantes! Lo que hacemos al ver las imágenes es recordar, cuando vemos a la Virgen, a Santiago Apóstol, a José, al Señor de los Milagros, recordamos en esa imagen a aquella persona que fue una maravilla. Lo mismo sucede cuando se tiene la foto de algún familiar o ser querido que al mirarla los recordamos con cariño".

Abrir los ojos a Dios

"El mundo de hoy a veces nos dice: 'Para qué tantas hermandades, para qué te vas a confesar. Aquí lo importante es la plata, el poder, la política'. ¡No! No dejes que el mundo te diga que te calles. ¡Grita más fuerte! Hoy más que nunca hace falta gente como ustedes, con fe y que hable sin miedo en la escuela, en el trabajo, en la calle, en la familia. Recuerden a aquel hombre ciego al que decían que se calle y él gritaba más fuerte: ¡Ten compasión de mi! Jesús, que ya lo había oído -como a ti-, lo dejó para probar su fe y finalmente pide que lo llamen. Dice el Evangelio que el ciego soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús. Tuvo una reacción llena gozo, llena de ilusión. Cuando a veces estés a oscuras por el pecado, por la soberbia, por el orgullo, por el qué dirán, por la pequeña envidia, a veces por ese placer del sexo... no te canses de rezar, no te canses de hacer el bien. Acércate a la confesión, acércate al templo. Pidamos a Jesús que nos ayude a ver con más fe la vida, el trabajo, el mundo, que nos ayude a gritar como ese hombre ciego para pedir compasión", advirtió monseñor Cipriani a los presentes que agradecieron sus palabras con un fuerte y prolongado aplauso. Entre los asistentes se encontraban también miembros de diversas hermandades y cofradías de Lima.

Más vocaciones

Respecto a la promoción de las vocaciones al Arzobispo de Lima reclamó: "Pidámosle a María ánimo para seguir adelante. Quisiera pedirles que vivan más cerca de Dios y ayuden a encontrar vocaciones. Papás y mamás, no escondan a los hijos y tampoco manden los saldos. Hay chicos que tienen vocación, que se inicia en el propio hogar. Recemos todos para que hayan mas vocaciones".

Rezar por el Papa Juan Pablo II

Finalmente pidió a los participantes al Jubileo de las hermandades, organizado por la parroquia de Santiago Apóstol de Surco, que "no se olviden de rezar por el Papa, que aunque se le ve físicamente agotado, espiritualmente está lleno de gozo e ilusión. Recemos mucho por él, por los obispos, por los sacerdotes, por los religiosos y religiosas, por las familias. Hagamos el propósito de ser hijos de Dios. Con todas estas hermandades, con toda esta tradición de fe, que Surco sea un lugar de paz, de familia, de estar unidos, de hacer de este rincón un lugar en donde surja ese ambiente cristiano en la escuela, en los colegios, en el hogar, en el municipio, en el deporte... que en todos los lugares haya este ambiente de verdadero cariño como se vive aquí".

 

 

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